sábado, 9 de marzo de 2013

Victoria. Vere languores nostros


En la audición continuada del Oficio de Tinieblas de Tomás Luis de Victoria, pasamos hoy del Oficio de Vigilias del Viernes Santo, a la Celebración de la Pasión y Muerte del Señor, es decir, la celebración litúrgica que tiene lugar al atardecer para conmemorar la muerte del Señor. Las primera pieza, que hoy escucharemos, es el motete Vere languores nostros, es decir, él cargó con nuestras debilidades. Se trata de una pieza musicalmente muy patética, con un ritmo lento. Lo escuchamos en la interpretación del Sexteto Cantabile bajo la dirección: Betty Sainz



Vere languores nostros
ipse tulit, 
et dolores nostros ipse portavit. 
Cuius livore sanati sumus. 
Dulce lignum, dulces clavos, 
dulcia ferens pondera, 
quae sola fuiste digna sustinere 
Regem caelorum et Dominum.



Ciertamente Él cargó
con nuestras debilidades 
y con nuestros sufrimientos. 
Por sus heridas hemos sido sanados. 
Dulce madero, dulces clavos 
y dulce peso que has llevado, 
tú has conseguido sostener al 
Rey de los Cielos, nuestro Señor.

viernes, 8 de marzo de 2013

Victoria. Caligaverunt


El responsorio a la novena lección del Viernes Santo se titula Caligaverunt. Se trata de una de las obras cumbres de Victoria. El patetismo del texto, con la frase de las Lamentaciones: Videte si est dolor sicut dolor meus, mirad y ved si hay dolor como mi dolor, alcanza una de las más hondas expresiones musicales en la obra del maestro del Renacimiento. Lo escuchamos interpretado por el coro eslovaco Adoremus.





Caligaverunt oculi mei a fletu meo:
quia elongatus est a me, qui consolabatur me:
Videte, omnes populi,
si est dolor similis sicut dolor meus.
O vos omnes, qui transitis per viam, 
attendite et videte
Si est dolor similis sicut dolor meus.





Se nublaron mis ojos a causa del llanto,
porque se había alejado de mi aquél que me consolaba.
Ved, pueblos todos,
si existe dolor semejante al mío.
Vosotros todos, los que pasáis por el camino,
prestad atención y ved
si existe dolor semejante al mío.

jueves, 7 de marzo de 2013

Victoria. Iesum tradidit impius


El responsorio a la octava lección del Viernes Santo se titula Iesum tradidit impius. El texto está construido sobre el texto del Evangelio según san Mateo, donde se cuenta que, cuando Judas entregó al Señor, Pedro siguió a la tropa que conducía al detenido desde lejos. Nuevamente, Victoria escoge la frase sequebatur eum a longe -lo seguía de lejos-, para construir una música verdaderamente cargada de patetismo. Vamos a escuchar la versión que el Coro de Cámara Studium Vocale grabó en la Iglesia de San Nicolas de Valencia, con ocasión de su Concierto para la Semana Santa de 2011.



Iesum tradidt impius
summis principibus sacerdotum, 
et senioribus populi:
Petrus autem
sequebatur eum a longe, 
ut videret finem.
Adduxerunt autem cum
ad Caipham principem sacerdotum, 
ubi scribae et pharisaei convenerant.
Petrus autem
sequebatur eum a longe, 
ut videret finem.



Entregó el impío a Jesús
a los sumos sacerdotes 
y a los ancianos del pueblo.
Pedro, sin embargo,
le seguía de lejos 
para ver cómo terminaría.
Le llevaron ante Caifás,
príncipe de los sacerdotes, 
en cuya casa se habían reunido
escribas y fariseos.
Pedro, sin embargo,
le seguía de lejos 
para ver cómo terminaría.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Victoria. Tradiderunt me.


El responsorio a la séptima lección del Viernes Santo se titula Tradiderunt me. El texto está construido sobre diversos pasajes del Antiguo Testamento, especialmente del Libro de la Sabiduría, donde el justo es entregado en manos de los impíos. De toda la composición de Victoria, llama la atención la frase Alieni insurrexerunt adversum me, donde al verbo insurrexerunt, es decir, alzarse, corresponde musicalmente un atrevido ascenso de la voz soprano, con un profundo sentido patético. Lo escuchamos en una grabación en directo del Coro de Camara de la UCASAL dirigido por el Maestro Jorge Lhez.




Tradiderunt me in manus impiorum, 
et inter iniquos proiecerunt me,
et non pepercerunt animae meae:
congregati sunt adversum me fortes:
Et sicut gigantes steterunt contra me.
Alieni insurrexerunt adversum me, 
et fortes quaesierunt animam meam.
Et sicut gigantes steterunt contra me.




Me entregaron en manos de los impíos,
me arrojaron entre malvados 
y no respetaron mi vida:
se aliaron contra mi los poderosos.
Y como gigantes se irguieron contra mi.
Se alzaron contra mi incluso extraños,
y los poderosos atentaron contra mi vida.
Y como gigantes se irguieron contra mi.

martes, 5 de marzo de 2013

Victoria. Animam meam dilectam


El responsorio a la sexta lección del Viernes Santo se titula Animam meam dilectam. El texto evoca diversos salmos y citas del profeta Jeremias, acomodando al Jesús traicionado el dolor por la traición y el rechazo. El tono de la música compuesta por Victoria para este responsorio es íntimo y sosegado Lo vamos a escuchar en una grabación en directo del Coro Nostro Tempo, realizado en la Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias de El Palo (Málaga).





Animam meam dilectam
tradidi in manus iniquorum, 
et facta est mihi haereditas mea, 
sicut leo in silva:
dedit contra me
voces adversarious meus:
Congregamini, et properate
ad devorandum illum.
Posuerunt me in deserto solitudinis,
et luxit super me omnis terra:
Quia non est inventus
qui me agnosceret, 
et faceret bene.
Insurrexerunt in me
viri absque misericordia,
et non pepercerunt animae meae.
Quia non est inventus
qui me agnosceret, 
et faceret bene.






He entregado mi preciosa vida
en manos de gente inicua, 
y contra mí se ha revuelto mi heredad, 
como un león
en la selva:
gritó contra mi tal adversario diciendo:
"Reuníos
y devoradle presto."
Me echaron a un desierto de soledad 
y toda la tierra lloró por mi:
porque no hubo
quien me reconociera 
y me hiciera el bien.
Hombres sin piedad
se alzaron contra mi 
y no perdonaron mi vida.
porque no hubo
quien me reconociera 
y me hiciera el bien.

lunes, 4 de marzo de 2013

Victoria. Tenebrae factae sunt


El responsorio a la quinta lección del Viernes Santo se titula Tenebrae factae sunt, se hicieron los tinieblas. Para este texto compuso Victoria una música extremadamente patética, casi tan oscura como las tinieblas que cubrieron la tierra cuando murió el Señor. Lo escuchamos en la interpretación del coro italiano l'Estro Armonico de Magnago, en una grabación hecha en directo desde la iglesia de Arconate, cuyas imágenes vemos en el video.




Tenebrae factae sunt, 
dum crucifixissent lesum Iudaei: 
et circa horam nonam
exclamavit Iesus voce magna:
Deus meus,
ut quid me dereliquisti?
Et inclinato capite,
emisit spiritum.
Exclamans Iesus voce magna ait: 
Pater, in manus tuas
commendo spiritum meum.
Et inclinato capite,
emisit spiritum.





Se hizo la oscuridad 
cuando los judíos crucificaron a Jesús,
y hacia la hora novena
Jesús exclamó en voz alta:
Dios mío,
¿por qué me has abandonado?
E inclinando la cabeza,
exhaló su espíritu.
Exclamando en voz alta, Jesús dijo:
"Padre, en tus manos
encomiendo mi espíritu."
E inclinando la cabeza,
exhaló su espíritu.

domingo, 3 de marzo de 2013

Cristóbal de Morales: Emendemus in melius


Este tercer Domingo de Cuaresma vamos a abandonar al maestro Victoria, para escuchar a un contemporáneo suyo, no menos memorable: Cristóbal de Morales. Del célebre músico andaluz, vamos a escuchar un responsorio cuaresmal, titulado Emendemus. Se trata de un responsorio del Oficio de Vigilias, que contiene una invitación a la conversión. La interpretación corre a cargo de la Capilla Príncipe de Viana, dirigida por Ángel Recasens. La característica principal de este compositor son sus innovaciones en materia rítmica; este responsorio es un buen ejemplo de ello. Su movimiento parece una invitación al movimiento del alma, para abandonar el pecado y volverse a Dios. La imagen que acompaña al video es de Bartolomé Esteban Murillo.



Emendemus in melius,
Quae ignoranter peccavimus:
Ne subito praeoccupati die mortis,
Quaeramus spatium paenitentiae,
Et invenire non possimus.
Attende Domine et miserere,
Quia peccavimus tibi.




Hagamos enmienda a mejor, 
porque en nuestra ignorancia
hemos pecado, 
para que no nos sorprenda
el día de la muerte 
sin que podamos remediarlo. 
Atiéndenos, Señor, y ten piedad, 
porque contra Ti hemos pecado.