Seguimos escuchando la tercera parte del Mesías de Haendel. Hoy escuchamos un coro que toma el texto de la primera Carta a los Corintios, en el que se contrapone la muerte provocada por nuestro pecado, y la salvación que nos concede Cristo resucitado. Musicalmente está expresando este contraste tanto en el ritmo, como en la intervención de toda la masa coral. Escuchamos una versión en directo de 2012 con el Coro de la Real Sociedad y la Orquesta Filarmónica, en Londres.
44. Chorus (1 Corinthians 15:21-22) Since by man came death, by man came also the resurrection of the dead. For as in Adam all die, even so in Christ shall all be made alive.
44. Coro (Corintios 15:21-22) Así como por el hombre vino la muerte, también por el hombre vino la resurrección. Pues si por Adán mueren; por Cristo resucitarán.
La taercera parte del Oratorio El Mesías de Haendel está dedicado al triunfo de Cristo Resucitado. Escuchamos hoy su primer número, que es un aria para soprano. Lynne Dawson canta I know that my redeemer liveth, con el grupo Brandenburg Consort, dirigido por Stephen Cleobury.
43. Aria (Soprano) (Job 19:25-26) I know that my Redeemer liveth, and that He shall stand at the latter day upon the earth: And though worms destroy this body, yet in my flesh shall I see God. (1 Corinthians 15:20) For now is Christ risen from the dead, the first fruits of them that sleep.
43. Aria de Soprano (Job 19:25-26) Yo sé que mi redentor vive, y que se alzará sobre el polvo: Aunque los gusanos destruyan mi cuerpo, mi alma verá a Dios. (Corintios 15:20) Porque ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, como primer fruto de los que aun duermen.
CRISTO HA RESUCITADO. ALELUYA. Con el gozoso coro del Meías de Haendel saludamos este sacratísimo día. Escuchamos la versión que Georg Sollti dirigió con la Orquesta y Coro de Chicago.
Junto a los Improperios Mayores, canta la liturgia romana los llamados improperios menores, que nos ayudan este Sábado Santo a expresar el arrepentimiento ante Cristo muerto.
Popule meus, quid feci tibi?
Aut in quo contristavi te? Responde mihi. Ego propter te flagellavi Egyptum cum primogenitis suis: et tu me flagellatum tradidisti. Ego te eduxi de Aegypto, demerso Pharaone in mare Rubrum: et tu me tradidisti principibus sacerdotum. Ego ante te aperui mare: et tu aperuisti lancea latus meum. Ego ante te praeivi in columna nubis: et tu me duxisti ad praetorium Pilati. Ego te pavi manna per desertum: et tu me cecidisti alapis et flagellis. Ego te potavi aqua salutis de petra: et tu me potasti felle et aceto. Ego te exaltavi magna virtute: et tu me suspendisti in patibulo crucis. Ego propter te Chananaeorum reges percussi: et tu percussisti arundine caput meum. Ego dedi tibi sceptrum regale: et tu dedisti capiti meo spineam coronam.
Oh pueblo mío, ¿qué te he hecho?
¿en qué te he entristecido? Respóndeme. Por ti yo azoté a Egipto y a sus primogénitos; tú me azotaste y me entregaste. Yo te saqué de Egipto, sumergiendo al Faraón en el mar Rojo; tú me entregaste a los sumos sacerdotes. Yo abrí el mar delante de ti; tú, con la lanza, abriste mi costado. Yo te guiaba con una columna de nubes; tu me guiaste al pretorio de Pilato. Yo te sustenté con maná en el desierto; tú me abofeteaste y me azotaste. Yo te di a beber el agua salvadora, que brotó de la peña; tú me diste a beber vinagre y hiel. Yo te levanté con gran poder; tú me colgaste del patíbulo de la Cruz Por ti herí a los reyes cananeos; tú me heriste la cabeza con la caña. Yo te di un cetro real; tú me pusiste una corona de espinas.
Escuchamos este Viernes Santo los Improperios Mayores, una antiquísima deprecación litúrgica, en la que se intercala el texto latino con invocaciones griegas, lo que testimonia su venerable antigüedad y el dramatismo inherente a su texto. Escuchamos la versión gregoriana, interpretada por la Nova Schola Gregoriana que dirige Alberto Turco.
Popule meus, quid feci tibi?
Aut in quo contristavi te? Responde mihi. Quia eduxi te de terra Aegypti: parasti Crucem Salvatori tuo. Agios, o Theos. Sanctus Deus. Agios ischyros. Sanctus fortis. Agios athanatos, eleison imas. Sanctus et immortalis, miserere nobis. Quia eduxi te per desertum quadraginta annis, et manna cibavi te, et introduxi in terram satis optimam: parasti Crucem Salvatori tuo. Agios o Theos.... Ego proper te flagellavi Aegyptum cum primogeniti suis: et tu me flagellatum tradidisti. Popule meus.... Ego te eduxi de Aegypto, demerso Pharaone in mare rubrum: et tu me tradidisti principibus sacerdotum. Popule meus.... Ego ante te aperui mare: te tu aperuisti lancea latus meum. Popule meus.... Ego ante te praeivi in columna nubis: et tu me duxisti ad praetorium Pilati. Popule meus....
Oh pueblo mío, ¿qué te he hecho?
¿en qué te he entristecido? Respóndeme. Yo te saqué de Egipto: tú preparaste una Cruz a tu Salvador. Dios Santo, Dios Santo, Santo y fuerte, Santo y fuerte, Santo e inmortal, ten piedad de nosotros, Santo e inmortal, ten piedad de nosotros. Yo te guié cuarenta años por el desierto, te alimenté con el maná, te introduje en una tierra excelente; tú preparaste una Cruz a tu Salvador.
Dios Santo.... Por ti yo azoté a Egipto y a sus primogénitos; tú me azotaste y me entregaste. ¡Pueblo mío! Yo te saqué de Egipto, sumergiendo al Faraón en el mar Rojo; tú me entregaste a los sumos sacerdotes. ¡Pueblo mío! Yo abrí el mar delante de ti; tú, con la lanza, abriste mi costado. ¡Pueblo mío! Yo te guiaba con una columna de nubes; tu me guiaste al pretorio de Pilato. ¡Pueblo mío!
La liturgia del Jueves Santo tiene como punto central la Celebración de la Cena del Señor, en el que la Iglesia hace memorial de la Última Cena. En esta celebración se acumulan muchos contenidos teológicos. Ante todo, recibimos al Señor, que se entregó por todos nosotros y se nos dio como alimento para nuestra Pascua hacia el Reino de los Cielos. Por otra parte, hacemos el memorial de la institución de los sacramentos de la Eucaristía y del Orden. La celebración eucarística se abre con una obra maestra del cantro gregoriano: el introito Nos autem, nosotros tenemos que gloriarnos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, un texto tomado del capítulo sexto de la Carta de san Pablo a los Gálatas. Este texto nos indica ya el sentido de la celebración de hoy: la entrega del Señor por todos nosotros; allí está nuestra salvación y nuestra gloria. La versión que escuchamos está interpretada por el coro Capella Gregoriana.
Nos autem gloriári opórtet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus. 1. Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri.
Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado. 1. Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros.
Otro momento álgido de la celebración es el Lavatorio de los Pies, durante el cual se canta otra conmovedora oración: Ubi caritas et amor, un responsorio sobre el amor cristiano inspirado en el texto de la Primera Carta de san Juan . Escuchamos también la versión del coro de monjes de Santo Domingo de Silos.
Ubi cáritas est vera, Deus ibi est. Congregávit nos in unum Christi amor. Exsultémus et in ipso jucundémur. Timeámus et amémus Deum vivum. Et ex corde diligámus nos sincéro. Simul ergo cum in unum congregámur: Ne nos mente dividámur, caveámus. Cessent júrgia malígna, cessent lites. Et in médio nostri sit Christus Deus. Simul quoque cum beátis videámus Gloriánter vultum tuum, Christe Deus: Gáudium, quod est imménsum atque probum. Saécula per infiníta sæculórum. Amen.
Donde hay amor verdadero, allí está Dios. Nos ha reunido el amor de Cristo. Alegrémonos y gocemos en él. Tengamos el santo temor y el amor del Dios vivo. Amémonos sinceramente. Cuando nos reunimos, procuremos no estar divididos interiormente. Guardémonos de la discordia y de las discusiones. Cristo, el Señor, está en medio de nosotros. Que podamos también, todos juntos, contemplar tu rostro en la gloria, Cristo Dios, con un gozo inmenso y eterno. Amén.
La celebración termina con la reserva del Santísimo para la comunión del Viernes Santo, que será adorada especialmente esta noche. En España, una melodía muy asociada a este momento, es un himno compuesto para el Congreso Eucarístico de 1911: Cantemos al Amor de los amores
Escuchamos hoy el responsorio Judas, mercator pessimus. El texto glosa el momento en el que Judas Iscariote, por treinta monedas, vende al Señor. Por eso, la primera frase contiene esa expresión tan paradójica: Judas, el pésimo mercader. Canta el grupo The Sixteen, dirigido por Harry Christophers.
Judas mercator pessimus
osculo petiit Dominum;
ille ut agnus innocens
non negavit Iudae osculum.
Denariorum numero
Christum Iudaeis tradidit.
Melius illi erat, si natus non fuisset.
Denariorum numero
Christum Iudaeis tradidit.
Judas, pésimo mercader, entregó con un beso al Señor; El como un cordero inocente no le negó el beso de Judas. Por un puñado de denarios Cristo fue entregado a los judíos. Más le hubiera valido, si no hubiese nacido. Por un puñado de denarios Cristo fue entregado a los judíos.