martes, 23 de abril de 2019

Pax Vobis: Aleluya

En el canto gregoriano se llama centón a una melodía ya existente, que se aplica a un determinado texto, con lo cual se obtiene una nueva pieza. Es un recurso muy utilizado a lo largo de los siglos. Un buen ejemplo es la antífona Aleluya que hoy presentamos. La melodía de la antífona es sobradamente conocida, pero se aplica a un texto que solo dice nueve veces Aleluya. Se trata de una alabanza trinitaria, basada en el triple simbolismo del número tres, con la viveza propia del octavo modo gregoriano.

Después de la antífona, escuchamos el canto del Nunc dimittis (Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz), del Oficio de Completas, con la antífona Salva nos, Domine (Sálvanos, Señor). Los interpretes son los mismos que nos han deseado estos días el Pax Vobis a todos los orantes de este Oratorio Monástico.


lunes, 22 de abril de 2019

Bach. Sinfonía de la Cantata 29

Volvemos a escuchar la Sinfonía de la Cantata 29, en la interpretación orquestal del grupo Academia Bizantina.


domingo, 21 de abril de 2019

Bach. Sinfonia del Oratorio de Pascua

Celebramos este Lunes de Pascua con los acordes festivos de la sinfonía que abre el Oratorio de Pascua de Juan Sebastian Bach, en la versión del Colegium Vocale de Gante, dirigido por Philippe Herrewege.

sábado, 20 de abril de 2019

Oración mozárabe del Profeta Jeremias

El Sábado Santo es un día de silencio, de dolor ante el Sepulcro del Señor. Hoy proponemos una breve audición del Canto de las Lamentaciones, en concreto, de la Oración del Profeta Jeremias. La escuchamos en la versión del canto mozárabe.



Incipit Oratio Jeremiae Prophetae

Recordare, Domine,
quid acciderit nobis:
intuere et respice
opprobrium nostrum.

Haereditas nostra versa est ad alienos,
domus nostrae ad extraneos.

Pupilli facti sumus absque patre,
matres nostrae quasi viduae.

Aquam nostram pecunia bibimus;
ligna nostra pretio comparavimus.

Cervicibus nostris minabamur,
lassis non dabatur requies.

Jerusalem Jerusalem,
convertere ad Dominum Deum tuum.




Comienzo de la Oración de Jeremías Profeta.
Recuerda, Señor,
 lo que nos ha pasado;
mira y fíjate en nuestras afrentas.

Nuestra heredad
ha pasado a los bárbaros;
nuestra casa, a extranjeros;

hemos quedado huérfanos de padre
y nuestras madres han quedado viudas.

Tenemos que comprar el agua que bebemos y pagar la leña que nos llevamos.
Nos empujan con un yugo al cuello,
nos fatigan sin darnos descanso.

Jerusalén, Jerusalén,
conviértete al señor tu Dios.

viernes, 19 de abril de 2019

Lamentaciones mozárabes. Lección 1 del Viernes Santo

El Evangelio nos lleva hoy a lamentarnos, con Jesús, de la suerte de Jerusalén. Por eso, escuchamos la primera de las lamentaciones que se cantan en la liturgia del Viernes Santo, en la versión mozárabe de los monjes de Silos.



De lamentatióne Ieremíæ prophétæ.
HETH. Cogitávit Dóminus dissipáre murum fíliæ Sion:
teténdit funículum suum, et non avértit manum suam a
perditióne: luxítque antemurále, et murus páriter dissipátus est.
TETH. Defíxæ sunt in terra portæ eius: pérdidit, et contrívit
vectes eius: regem eius et príncipes eius in géntibus:
non est lex, et prophétæ eius non invenérunt visiónem
a Dómino.
IOD. Sedérunt in terra, conticuérunt, senes fíliæ Sion:
conspersérunt cínere cápita sua, accíncti sunt cilíciis,
abiecérunt in terram cápita sua vírgines Ierúsalem.
CAPH. Defecérunt præ lácrimis óculi mei, conturbáta sunt
víscera mea: effúsum est in terra iecur meum super
contritióne fíliæ pópuli mei, cum defíceret párvulus et
lactens in platéis óppidi. Ierúsalem, Ierúsalem, convértere
ad Dóminum Deum tuum.



Lamentaciones del Profeta Jeremias
Heth. El Señor determinó arrasar las murallas de Sión: tendió la plomada y no retiró la mano que derribaba; muros y baluartes se lamentaban al desmoronarse juntos.

Teth. Derribó por tierra las puertas, rompió los cerrojos. Rey y príncipes estaban entre los gentiles. No había ley. Y los profetas ya no recibían visiones del Señor.


Yod. Los ancianos de Sión se sientan en el suelo silenciosos, se echan polvo en la cabeza y se visten de sayal; las doncellas de Jerusalén humillan hasta el polvo la cabeza.

Caph. Se consumen en lágrimas mis ojos, de amargura mis entrañas; se derrama por tierra mi hiel, por la ruina de la capital de mi pueblo; muchachos y niños desfallecen por las calles de la ciudad.

¡Jerusalén, Jerusalén, conviértete al Señor, tu Dios!

jueves, 18 de abril de 2019

Jueves Santo

La liturgia del Jueves Santo tiene como punto central la Celebración de la Cena del Señor, en el que la Iglesia hace memorial de la Última Cena. En esta celebración se acumulan muchos contenidos teológicos. Ante todo, recibimos al Señor, que se entregó por todos nosotros y se nos dio como alimento para nuestra Pascua hacia el Reino de los Cielos. Por otra parte, hacemos el memorial de la institución de los sacramentos de la Eucaristía y del Orden. La celebración eucarística se abre con una obra maestra del cantro gregoriano: el introito Nos autem, nosotros tenemos que gloriarnos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, un texto tomado del capítulo sexto de la Carta de san Pablo a los Gálatas. Este texto nos indica ya el sentido de la celebración de hoy: la entrega del Señor por todos nosotros; allí está nuestra salvación y nuestra gloria. La versión que escuchamos está interpretada por el coro Capella Gregoriana.


Nos autem gloriári opórtet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus.

1. Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri.


Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado.

1. Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros.

Otro momento álgido de la celebración es el Lavatorio de los Pies, durante el cual se canta otra conmovedora oración: Ubi caritas et amor, un responsorio sobre el amor cristiano inspirado en el texto de la Primera Carta de san Juan . Escuchamos también la versión del coro de monjes de Santo Domingo de Silos.



Ubi cáritas est vera, Deus ibi est.
Congregávit nos in unum
Christi amor. 
Exsultémus et in ipso
jucundémur. 
Timeámus et amémus Deum vivum. 
Et ex corde diligámus nos sincéro.
Simul ergo cum in unum
congregámur: 
Ne nos mente dividámur, caveámus. 
Cessent júrgia malígna, cessent lites. 
Et in médio nostri sit Christus Deus.
Simul quoque cum beátis videámus 
Gloriánter vultum tuum, Christe Deus: 
Gáudium, quod est imménsum
atque probum. 
Saécula per infiníta sæculórum. Amen.


Donde hay amor verdadero, allí está Dios. Nos ha reunido el amor de Cristo. 

Alegrémonos y gocemos en él. Tengamos el santo temor y el amor del Dios vivo. Amémonos sinceramente.

Cuando nos reunimos, procuremos no estar divididos interiormente.

Guardémonos de la discordia y de las discusiones. Cristo, el Señor, está en medio de nosotros.
Que podamos también, todos juntos, contemplar tu rostro en la gloria, Cristo Dios, con un gozo inmenso y eterno. Amén.

La celebración termina con la reserva del Santísimo para la comunión del Viernes Santo, que será adorada especialmente esta noche. En España, una melodía muy asociada a este momento, es un himno compuesto para el Congreso Eucarístico de 1911: Cantemos al Amor de los amores

miércoles, 17 de abril de 2019

Responsorio Iudas, mercator pessimus

La liturgia del Miércoles Santo pone ante nuestra consideración la figura de Judas Iscariote y su traición. Durante el Oficio de Tinieblas se canta un responsorio titulado Iudas mercator pessimus, es decir, Judas, el pésimo mercader. El año pasado escuchamos este responsorio en la versión de Tomás Luis de VictoriaEste año, escucharemos la versión original gregoriana, en la interpretación del coro de monjes de San Pedro de Solesmes.


Judas mercator pessimus
osculo petiit Dominum;
ille ut agnus innocens
non negavit Iudae osculum.
Denariorum numero
Christum Iudaeis tradidit.
Melius illi erat, si natus non fuisset.
Denariorum numero
Christum Iudaeis tradidit.
Judas, pésimo mercader,
entregó con un beso al Señor; 
El como un cordero inocente
no le negó el beso de Judas.
Por un puñado de denarios
Cristo fue entregado a los judíos.
Más le hubiera valido,
si no hubiese nacido.
Por un puñado de denarios
Cristo fue entregado a los judíos.