lunes, 30 de noviembre de 2015

Aleluya Dilexit

Escuchamos hoy el Aleluya Dilexit, de la Misa de la Fiesta del Apóstol San Andrés.



Alleluia. Dilexit Andream Dominus in odorem suavitatis. Alleluia.


Aleluya. Amó el Señor a Andrés en olor de suavidad. Aleluya.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Rorate

Escuchamos hoy un himno característico del Adviento, cuya música expresa la expectación de este tiempo litúrgico: Rorate caeli.



Roráte cæli désuper, et nubes pluant iustum.
Ne irascáris, Dómine, ne ultra memíneris iniquitátis: ecce cívitas Sancti facta est desérta: Sion desérta facta est: Ierúsalem desoláta est: domus sanctificatiónis tuæ et glóriæ tuæ, ubi laudavérunt te patres nostri.
Roráte cæli désuper, et nubes pluant iustum.
Peccávimus et facti sumus tamquam immúndus nos, et cecídimus quasi fólium univérsi: et iniquitátes nostræ quiasi ventus abstulérunt nos: abscondísti fáciem tuam a nobis, et allisísti nos in manu iniquitátis nostræ.
Roráte cæli désuper, et nubes pluant iustum.
Vide Dómine afflictiónem pópuli tui, et mitte quem missúrus es: emítte Agnum dominatórem terræ, de petra desérti ad montem fíliæ Sion: ut áuferat ipse iugum captivitátis nostræ.
Roráte cæli désuper, et nubes pluant iustum.
Consolámini, consolá-mini pópule meus: sito véniet salus tua: quare mæróre consúmeris, quia innovábit te dolor? Salvábo te, noli timére: ego enim sum Dóminus Deus tuus, Sanctus Israel, redémptor tuus.
Roráte cæli désuper, et nubes pluant iustum.


Que los cielos destilen el rocío y las nubes lluevan al Justo.
No te irrites, Señor; no te acuerdes de nuestras iniquidades.  Mira que la ciudad santa está desierta: Sión ha quedado abandonada, Jerusalén, la casa de tu santidad y de tu gloria, en donde te alabaron nuestros padres, está desolada.
Que los cielos destilen el rocío y las nubes lluevan al Justo.
Hemos pecado y nos hemos hecho semejantes a la escoria del mundo; todos hemos caído como las hojas. Nuestras maldades nos han zarandeado como el viento. Escondiste tu faz de nosotros y nos has estrellado en castigo de nuestra iniquidad.
Que los cielos destilen el rocío y las nubes lluevan al Justo.
Mira, Señor, la aflicción de tu pueblo, y mándanos al que has de enviar. envía al Cordero Dominador de la tierra, de la roca del desierto al monte de la hija de Sión; para que nos libre del yugo de nuestro cautiverio.
Que los cielos destilen el rocío y las nubes lluevan al Justo.
Consuélate, consuélate, pueblo mío, que pronto vendrá tu salvación. ¿Por qué te consumes de tristeza y el dolor te ha demudado? Te salvaré, no temas; pues yo soy tu Señor y Dios, el Santo de Israel y tu Redentor.
Que los cielos destilen el rocío y las nubes lluevan al Justo.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Cabezón. Tiento de 2º Tono

Andrés Cea Galán interpreta el Tiento de segundo tono (LXII) (Obras de música, 1578) en el órgano Francisco Ortíguez (1750) de la iglesia de Santiago de Castaño del Robledo (Huelva, España) en una grabación discográfica realizada en noviembre de 2009.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Aguilera de Heredia. Pange lingua a 3

En honor de la Santísima Eucaristía, profanada y agraviada hace unos días en Pamplona, escuchamos el Tiento sobre el Pange Lingua de Sebastián Aguilera de Heredia, interpretado por José Luis Gonzalez Uriol, en el Organo Medieval de la Catedral de San Salvador de Zaragoza.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Mendelssohn. Magnificat

Escuchamos hoy una obra de Mendelssohn, el Magnificat. En cierto modo, recuerdo los tonos solemnes del Magnificat de Bach, autor al que contribuyó a rescatar Mendelssohn decisivamente.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Antonio de Cabezón. Diferencias sobre la Gallarda Milanesa

Volvemos a Antonio de Cabezón, para escuchar sus Diferencias sobre la Gallarda Milanesa, en la interpretación que hace Arturo Barba en el órgano de la Parroquia de Villar de Cañas (Cuenca).

martes, 24 de noviembre de 2015

Dies Irae

Escuchamos hoy la versión gregoriana de la secuencia Dies Irae, atribuida al franciscano fray Tomás de Celano (1200-1260). difícilmente podríamos considerar esta pieza como canto gregoriano; se trataría, más bien, de una danza de la muerte medieval, que muestra ya un estado de avance cultural y musical, con respecto al gregoriano clásico, propio de la Alta Edad Media. Su popularidad hay que ponerla en el contexto de la gran epidemia de la peste negra, que asoló la Europa de mediados del siglo XIV.