Claudio Monteverdi publicó en Venecia, el año 1610, una de las obras sacras más monumentales de toda la historia: las Vísperas de la Bienaventurada Virgen María. La obra sigue rigurosamente el orden de las Vísperas tradicionales. Se inicia con la invocación Deus in adiutorium meum, cuya musicalización se basa en la obertura de su ópera Orfeo. Sigue el salmo 110, Dixit Dominus Domino meo. En honor de la fiesta del Santo Rosario, vamos a escuchar este salmo en una versión en directo del año 1989 realizada en la Basílica de San Marcos de Venecia, lugar de su estreno, a cargo del Coro Monteverdi, el Coro de Niños del London Oratory, el grupo instrumental The English Baroque Soloists, todos ellos dirigidos por John Eliot Gardiner.
martes, 7 de octubre de 2014
lunes, 6 de octubre de 2014
domingo, 5 de octubre de 2014
Introito In voluntate tua
La Eucaristía del 27 Domingo del Tiempo Ordinario se abre con el introito In voluntate tua. Lo escuchamos en la versión de la Schola Gregoriana de Milán, que dirige Giovanni Vianini.
In voluntate tua, Domine, universa sunt posita, et non est qui possit resistere voluntate tuæ; tu enim fecisti omnia, cælum et terram, et universa quæ cæli ambitu continentur: Dominus universorum tu es.
Ps/. Beati immaculati in via: qui ambulant in lege Domini. |
De tu voluntad, Señor, dependen todas las cosas, y no hay quien pueda resistirla, pues tú creaste todas las cosas: cielo, tierra, y todo cuanto se contiene en el ámbito del cielo: tú eres el Señor de todo.
Ps/. Bienaventurados los que caminan en pureza, los que andan en la ley del Señor. |
sábado, 4 de octubre de 2014
Liszt. San Francisco predica a los pájaros.
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| Giotto - San Francisco predicando a los pajarillos |
En el Capítulo 16 de las Florecillas de san Francisco, se nos cuenta este célebre milagro del santo:
Iba caminando con el mismo fervor, cuando, levantando la vista, vio junto al camino algunos árboles, y, en ellos, una muchedumbre casi infinita de pájaros. San Francisco quedó maravillado y dijo a sus compañeros: - Esperadme aquí en el camino, que yo voy a predicar a mis hermanitos los pájaros.
Se internó en el campo y comenzó a predicar a los pájaros que estaban por el suelo. Al punto, todos los que había en los árboles acudieron junto a él; y todos juntos se estuvieron quietos hasta que San Francisco terminó de predicar; y ni siquiera entonces se marcharon hasta que él les dio la bendición. Y, según refirió más tarde el hermano Maseo al hermano Santiago de Massa, aunque San Francisco andaba entre ellos y los tocaba con el hábito, ninguno se movía. El tenor de la plática de San Francisco fue de esta forma:
- Hermanas mías avecillas, os debéis sentir muy deudoras a Dios, vuestro creador, y debéis alabarlo siempre y en todas partes, porque os ha dado la libertad para volar donde queréis; os ha dado, además, vestido doble y aun triple; y conservó vuestra raza en el arca de Noé, para que vuestra especie no desapareciese en el mundo. Le estáis también obligadas por el elemento del aire, pues lo ha destinado a vosotras. Aparte de esto, vosotras no sembráis ni segáis, y Dios os alimenta y os regala los ríos y las fuentes, para beber; los montes y los valles, para guarecemos, y los árboles altos, para hacer en ellos vuestros nidos. Y como no sabéis hilar ni coser, Dios os viste a vosotras y a vuestros hijos. Ya veis cómo os ama el Creador, que os hace objeto de tantos beneficios. Por lo tanto, hermanas mías, guardaos del pecado de la ingratitud, cuidando siempre de alabar a Dios.
Mientras San Francisco les iba hablando así, todos aquellos pájaros comenzaron a abrir sus picos, a estirar sus cuellos y a extender sus alas, inclinando respetuosamente sus cabezas hasta el suelo, y a manifestar con sus actitudes y con sus cantos el grandísimo contento que les proporcionaban las palabras del Padre santo. San Francisco se regocijaba y recreaba juntamente con ellos, sin dejar de maravillarse de ver semejante muchedumbre de pájaros, en tan hermosa variedad, y la atención y familiaridad que mostraban. Por ello alababa en ellos devotamente al Creador.
Finalmente, terminada la plática, San Francisco trazó sobre ellos la señal de la cruz y les dio licencia para irse. Entonces, todos los pájaros se elevaron en banda en el aire entre cantos armoniosos; luego se dividieron en cuatro grupos, siguiendo la cruz que San Francisco había trazado: un grupo voló hacia el oriente; otro, hacia el occidente; el tercero, hacia el mediodía; el cuarto, hacia el septentrión, y cada banda se alejaba cantando maravillosamente. En lo cual se significaba que así como San Francisco, abanderado de la cruz de Cristo, les había predicado y había hecho sobre ellos la señal de la cruz, siguiendo la cual ellos se separaron, cantando, en dirección de las cuatro partes del mundo, de la misma manera él y sus hermanos habían de llevar a todo el mundo la predicación de la cruz de Cristo, esa misma cruz renovada por San Francisco. Los hermanos menores, como las avecillas, no han de poseer nada propio en este mundo, dejando totalmente el cuidado de su vida a la providencia de Dios.
Sobre este pasaje compuso Franz Liszt su poema San Francisco predica a los pájaros, que escuchamos en la clásica interpretación de Wilhelm Kempff al pianoforte, en una grabación de 1975. Esta misma obra también la hemos escuchado en la versión orquestal que Liszt compuso de la misma (San Francisco predicando a los pajarillos)
viernes, 3 de octubre de 2014
Antonio Vivaldi. Nulla in mundo pax sincera
Escuchamos hoy una obra de Vivaldi tan bella como apta para nuestra oración. Nulla en sincera pax Mundo, RV 630, es un motete compuesto por Antonio Vivaldi en 1735 sobre un anónimo, cuyo título puede ser traducido como "En este mundo no hay paz sincera ". Está concebida para soprano, dos violines, viola y bajo continuo. El texto se detiene en las imperfecciones de un mundo lleno de maldad y el pecado, y alaba a Jesús por la salvación que nos ofrece. Está considerado como uno de los más bellos motetes para solista de Vivaldi.
El motete se compone de tres partes (Aria, Recitativo, Aria), seguido por un Aleluya conclusivo. Escuchamos la versión de Emma Kirkby acompañada por la Academia de Música Antigua dirigida por Christopher Hogwood .
El motete se compone de tres partes (Aria, Recitativo, Aria), seguido por un Aleluya conclusivo. Escuchamos la versión de Emma Kirkby acompañada por la Academia de Música Antigua dirigida por Christopher Hogwood .
Aria.
Nulla in mundo pax sincera sine felle; pura et vera, dulcis Jesu, est in te. Inter poenas et tormenta vivit anima contenta casti amoris sola spe. Recitative. Blando colore oculos mundus decepit at occulto vulnere corda conficit; fugiamus ridentem, vitemus sequentem, nam delicias ostentando arte secura vellet ludendo superare. Aria. Spirat anguis inter flores et colores explicando tegit fel. Sed occulto factus ore homo demens in amore saepe lambit quasi mel. Alleluia. |
Aria.
En este mundo no hay paz sincera libre de la amargura; la paz pura y verdadera, dulce Jesús, se encuentra en Ti. En medio de las penas y tormentos vive el alma contenta, cuando el amor casto es su única esperanza Recitativo. Este mundo engaña al ojo por los encantos de la superficie, pero se corroe por dentro las heridas ocultas. Huyamos de quien sonríe, evita a quien nos sigue, Porque este mundo, por hábil que sea en mostrar sus placeres, nos abruma por el engaño. Aria. El siseo de la serpiente oculta su veneno, ya que se extiende de manera encubierta entre flores y colores. Pero con un toque furtivo de los labios, un hombre enloquecido por el amor a menudo besa como si lamiera miel.
Aleluya.
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jueves, 2 de octubre de 2014
Massimo Palombella - Gloria (Missa de Angelis)
En la memoria de los santos ángeles custodios, vamos a escuchar hoy una composición polifónica moderna, sobre el Gloria de la Misa de Ángeles, compuesta por Massimo Palombella, un joven músico nacido en 1967, que dirige actualmente la Capilla Pontificia Sistina. La grabación pertenece a su ejecución en directo, durante la Misa del Gallo del 2010 en la Basílica de San Pedro de Roma, presidida por el papa Benedicto XVI.
miércoles, 1 de octubre de 2014
Haendel. Gloria Patri del Dixit Dominus, de las Vísperas Carmelitanas HWV 232
En la memoria de santa Teresita del Niño Jesús, vamos a escuchar un hermoso fragmento de las Vísperas que Haendel compuso en honor de la Santísima Virgen del Carmen: el Gloria Patri de su primer salmo (Dixit Dominus). La interpretación corre a cargo del Coro y Músicos Taverner, dirigidos por Andrew Parrot.
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