En honor de san Romualdo vamos a escuchar una antífona del Oficio de Todos los Santos, de una belleza excepcional: O quam gloriosum, qué glorioso es el reino, en la versión que Tomás Luis de Victoria compuso con su habitual maestría. Lo interpreta el grupo Canticum Novum de Dresde, en una grabación del año 2009.
O quam gloriosum est regnum in quo cum Christo gaudent omnes Sancti amicti stolis albis, sequuntur Agnum quocumque ierit..
Oh, cuán glorioso es el reino en el que junto a Cristo se gozan todos los santos vestidos con túnicas blancas y siguen al Cordero allá donde va.
En honor de santa Catalina de Siena, vamos a escuchar el motete Veni sponsa Christi, de la misa que lleva el mismo nombre, de Giovanni Pierluigi da Palestrina, el genial compositor del renacimiento romano, en la versión del St. John College de Cambridge.
Veni, Sponsa Christi, accipe coronam quam tibi Dominus praeparavit in aeternum Alleluia.
Ven, Esposa de Cristo: recibe la corona que el Señor te ha preparado para toda la eternidad. Aleluya.
La turbulenta vida de Carlo Gesualdo es recordada hoy por sus excepcionales composiciones musicales. Este viernes de Cuaresma hemos escogido un motete, que puede ayudarnos en nuestra oración: Illumina facien tuam, interpretado por la Oxford Camerata, dirigida por Jeremy Summerly.
Illumina faciem tuam super servum tuum, salvum me fac in misericordia tua. Domine non confundar quoniam invocavi te.
Ilumina tu rostro sobre tu siervo, y sálvame por tu misericordia. Que no quede confundido, Dios mío, porque te he invocado.
En la memoria de san Luis de Gonzaga, hemos escogido una una obra de una belleza excepcional en honor de la Santísima Virgen María: el Ave Dulcissima María, de Carlo Gesualdo. Su texto dice así: Ave, dulcissima Maria, vera spes et vita, dulce refrigerium! O Maria, flos virginum, ora pro nobis Jesum. Es decir, Ave, dulcísima María, vida y esperanza verdaderas, dulce refrigerio. O María, flor de las vírgenes, ruega por nosotros a Jesús.
La vamos a escuchar en dos versiones. La primera corre a cargo del Coro de Cámara de Turín. La segunda, en cambio, se trata de una versión instrumental.
En honor de san Romualdo vamos a escuchar una antífona del Oficio de Todos los Santos, de una belleza excepcional: O quam gloriosum, qué glorioso es el reino, en la versión que Tomás Luis de Victoria compuso con su habitual maestría. Lo interpreta el grupo Canticum Novum de Dresde, en una grabación del año 2009.
O quam gloriosum est regnum in quo cum Christo gaudent omnes Sancti amicti stolis albis, sequuntur Agnum quocumque ierit..
Oh, cuán glorioso es el reino en el que junto a Cristo se gozan todos los santos vestidos con túnicas blancas y siguen al Cordero allá donde va.
domingo, 29 de mayo de 2016
La versión del O Sacrum Convivium, que Cristóbal de Morales (1500-1553) compuso, probablemente en Roma, sigue de cerca las pautas musicales que allí había establecido Palestrina. La pieza se caracteriza por una gran profundidad mística y una riqueza tanto armónica como melódica, tan característica del maestro andaluz. Interpreta la obra el Coro de Cámara Strijps de Eindhoven.
O Sacrum Convivium in quo Christus sumitur; recolitur memoria passionis ejus.
Mens impletur gratia, et futurae gloriae nobis pignus datur. Alleluia.
Oh Sagrado Banquete en el que se toma a Cristo. Se recuerda la memoria de su Pasión.
La mente se llena de gracia, y se nos da una prenda de la futura gloria. Aleluya.
De la Misa que para Pentecostés compuso Tomás Luis de Victoria, escuchamos hoy su primera sección, con el Kyrie y el Gloria. La interpreta el Coro San Martin in the Fields, un afamado grupo inglés, especializado en música antigua.
Oramos hoy por nuestro difunto hermano Rupert con una de las obras maestras del renacimiento: el Miserere de Josquin des Prés (1450-1521). Se trata de un motete para cinco voces, que compuso entre 1503 a 1504 para el duque Hercules I de Ferrara. Este príncipe estaba en relación con otro célebre ciudadano de Ferrara, el dominico Savonarola, que se había impuesto de Florencia y pretendía la reforma de la Iglesia Católica. Precisamente la obra de Josquin está inspirada en el trágico final y ejecución de Savonarola. En sintonía con el rechazo del austero dominico a la compleja polifonía flamenca, Josquin se esforzó por componer una música muy concentrada. El resultado fue una obra de una sobriedad y profundidad llamativa, siendo el texto fácilmente comprensible.
Miserere mei, Deus, secundum magnam misericordiam tuam. Et secundum multitudinem miserationum tuarum, dele iniquitatem meam. Amplius lava me ab iniquitate mea: et a peccato meo munda me. Quoniam iniquitatem meam ego cognosco: et peccatum meum contra me est semper. Tibi soli peccavi, et malum coram te feci: ut justificeris in sermonibus tuis, et vincas cum judicaris. Ecce enim in iniquitatibus conceptus sum: et in peccatis concepit me mater mea. Ecce enim veritatem dilexisti: incerta et occulta sapientiae tuae manifestasti mihi. Asperges me hyssopo, et mundabor: lavabis me et super nivem dealbabor. Auditui meo dabis gaudium et laetitiam: et exsultabunt ossa humiliata. Averte faciem tuam a peccatis meis: et omnes iniquitate meas dele. Cor mundum crea in me, Deus, et spiritum rectum innova in visceribus meis. Ne projicias me a facie tua: et spiritum sanctum tuum ne auferas a me. Redde mihi laetitiam salutaris tui: et spiritu principali confirma me. Docebo iniquos vias tuas: et impii ad te convertentur. Libera me de sanguinibus, Deus, Deus salutis meae et exsultabit lingua mea justitiam tuam. Domine, labia mea aperies: et os meum annuntiabit laudem tuam. Quoniam si voluisses sacrificium, dedissem utique: holocaustis non delectaberis. Sacrificium Deo spiritus contribulatus: cor contritum et humiliatum, Deus, nos despicies. Benigne fac, Domine, in bona voluntate tua sion: ut aedificentur muri Jerusalem. Tunc accetabis sacrificium justitiae, oblationes et holocausta: tunc imponent super altare tuum vitulos.
Ten misericordia de mi, oh Dios: conforme a tu gran misericordia. Y conforme a la multitud de tus piedades, borra mi maldad. Lávame enteramente de mi culpa, y límpiame de mi pecado. Porque yo conozco mi maldad, y mi pecado está siempre ante mis ojos. Contra ti solo he pecado, y hecho lo malo delante de ti: porque te justifiques en tus palabras, y venzas en tu juicio. He aquí que en iniquidades fui engendrado, y en pecados me concibió mi madre. He aquí que amas la verdad: me has manifestado los misterios y secretos de tu sabiduría. Rocíame con hisopo y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve. Hazme oir el gozo y la alegría, y saltarán de placer mis huesos apocados. Aparta tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. Crea en mi, oh Dios, un corazón puro y renueva dentro de mi un espíritu recto. No me eches de tu presencia, y no quites de mi tu santo espíritu. Devuélveme el gozo de tu salvación, sosténgame un espíritu de príncipe. Enseñaré a los pecadores tus caminos, y los impíos se convertirán a ti. Líbrame de toda sangre, oh Dios, de mi salud, y cantará mi lengua tu justicia. Señor, abrirás mis labios, y mi boca anunciará tu alabanza. Porque si hubieras querido sacrificio, yo lo hubiera ofrecido: mas no te serán agradables los holocaustos. Para Dios es sacrificio un espíritu atribulado: el corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo despreciarás. Haz bien, oh Señor, con tu buena voluntad a Sión: para que sean edificados los muros de Jerusalén. Entonces aceptarás el sacrificio legítimo, las ofrendas y holocaustos: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.
Orlando di Lasso es uno de los grandes compositores del Renacimiento. De él vamos a escuchar un breve motete, sobre el salmo 145: Alaba al Señor, alma mía. Se trata de una obra de gran profundidad y serenidad, que expresa perfectamente nuestra alabanza al Señor, en el día de su Santa Resurrección.
Lauda anima mea Dominum laudabo Dominum in vita mea psallam Deo meo quamdiu fuero. Nolite confidere in principibus. In filiis hominum quibus non est salus. Exibit spiritus eius et revertetur in terram suam in illa die peribunt omnes cogitationes eorum
Alaba al Señor, alma mía, alabaré al Señor mientras viva, alabaré al Señor mientras exista. No confiéis en los príncipes, en los hijos de los hombres en los que no hay salvación. Exhalan su aliento y vuelven a la tierra: en ese día perecen todos sus proyectos.
El Jueves después de la Trinidad celebra la Iglesia la solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor, aunque en muchos sitios se traslada al domingo que viene. En cualquier caso, hoy vamos a honrar esta solemnidad con un motete de Victoria sobre la antífona O Sacrum Convivium, tal vez el mejor resumen del misterio de la Eucaristía escrito por santo Tomás de Aquino. El tono que le da Victoria es jubiloso y solemne. Lo interpreta el grupo Amici Cantores.
O Sacrum Convivium in quo Christus sumitur; recolitur memoria passionis ejus.
Mens impletur gratia, et futurae gloriae nobis pignus datur. Alleluia.
Oh Sagrado Banquete en el que se toma a Cristo. Se recuerda la memoria de su Pasión.
La mente se llena de gracia, y se nos da una prenda de la futura gloria. Aleluya.
Juan del Encina es uno de los compositores más interesantes del renacimiento español, que vivió a caballo entre los reinados de los Reyes Católicos y del Emperador Carlos. Compuso tanto música religiosa como abundante música profana. Hoy escucharemos una composición que se titula "Hermitaño quiero ser", que expresa muy bien los sentimientos contrapuestos de una época entre heroica y mística.
En el Primer Libro de la edición de las obras de Victoria encontramos el responsorio Ascendens Christus in altum, para la solemnidad de la Ascensión. Esta obra reúne dos de los responsorios que se rezan en este día. Lo escucharemos en la versión del Grupo Plus Ultra.
Ascendens Christus in altum, alleluia. Captivam duxit captivitatem, alleluia. Dedit dona hominibus, alleluia. Ascendit Deus in jubilatione, et Dominus in voce tubae, alleluia. Dedit dona hominibus, alleluia.
Al ascender Cristo al cielo, Aleluya, llevó cautiva a la cautividad, Aleluya. Dio dones a los hombres, Aleluya. Dios asciende entre júbilo, Aleluya, el Señor al son de la trompeta. Aleluya. Dio dones a los hombres, Aleluya.
Hoy celebramos la gozosa solemnidad de la Ascensión del Señor. Tanto el Oficio como la Misa están impregnados por el textos de los Hechos de los Apóstoles: a los cuarenta días, los apóstoles salen de Jerusalén, y a la vista de todos, tras bendecirlos, asciende el Señor al cielo y se marcha de junto a ellos. "Varones galileos, ¿qué andáis mirando?", dice el texto, que de varias formas comenta musicalmente el canto gregoriano. Pero, en el Oficio de Vísperas, hay una antífona que recoge una oración verdaderamente bella: O rex gloriae, Domine virtutum, qui triumphator hodie super omnes caelos ascendisti, ne derelinquas nos orphanos, sed mitte promissum Patris in nos, Spiritum veritatis, alleluia. Es decir, Oh, Rey de la gloria, Señor del universo, que hoy asciendes triunfante al cielo, no nos dejes huérfanos, envíanos desde el Padre tu promesa, el Espíritu de la verdad, aleluya. En primer lugar, vamos a escuchar esta antífona en su versión gregoriana, interpretada por el profesor Vianini de Milán.
Por supuesto, esta antífona fue utilizada por diversos compositores de música sagrada. Uno de ellos es Sebastián de Vivanco, un compositor castellano de la segunda mitad del siglo XVI, paisano del maestro Victoria, que trabajó para diversas catedrales castellanas, concluyendo su carrera en Salamanca. De él escuchamos esta antífona, con un sólido acompañamiento musical.
En honor de la Santísima Virgen María, escuchamos hoy una de las más conocidas y justamente apreciada obra de Tomás Luis de Victoria: el motete a doble coro y cuatro voces Ave Maria, interpretado por La Capella Real de Cataluña dirigida por Jordi Savall
Escuchamos hoy una pieza instrumental compuesta por Francisco Guerrero sobre el himno Christe Potens rerum, una hermosa pieza renacentista. Interpreta la obra el grupo Intérpretes: Ensemble la Danserye, compuesto por: Juan Alberto Pérez Valera (Chirimía tiple); Fernando Pérez Valera (Corneta); Eduardo Pérez Valera (Chirimía contralto); Manuel Quesada Benítez (Sacabuche); Luis Alfonso Pérez Valera (Sacabuche).
Seguimos con Palestrina, para escuchar hoy una obra instrumental dedicada a san Juan Bautista: Fuit homo missus a Deo, hubo un hombre enviado por Dios. Se trata del texto del Gradual de la Misa del Santo. Lo escuchamos en versión de violonchello y órgano.
Completamos la audición de la Misa del Papa Marcelo, de Palestrina, escuchando el Sanctus y Agnus, en la magistral interpretación del grupo Tallis Scholars, dirigido por Peter Philips. Una obra monumental.
Ya hemos escuchado en otras ocasiones el motete Tu es Petrus, de Palestrina. El evangelio de este domingo nos invita, nuevamente, a disfrutarlo y hacerlo oración. Su texto recoge la respuesta de Jesús a la confesión de Pedro: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Hemos escogido la magnífica versión del grupo Tallis Scholars, dirigido por Peter Philips.