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sábado, 3 de octubre de 2015

Juan del Encina. Ya no quiero tener fe

En la memoria de san Francisco de Borja, vamos a escuchar música de su época, en concreto, un motete de Juan del Encina (1468–1529). Fue un poeta, músico y autor teatral en la época de los Reyes Católicos. Perteneció, junto a Juan de Anchieta entre otros, a la primera época de la llamada escuela polifónica castellana, una de las más importantes de España, y que mejor representa la evolución polifónica en este país. Alcanzó gran altura lírica en sus glosas y villancicos. Como dramaturgo está considerado iniciador y patriarca del teatro español.1 2 Su arranque se puede fechar en la Navidad de 1492 cuando representó ante los duques de Alba dos églogas teatrales en que unos pastores anuncian el nacimiento de Cristo.


Ya no quiero tener fe,
Señora, sino con vos,
pues que soys Madre de Dios.

Vos soys hija, vos soys madre
de Aquél mesmo que os crió.
Él es vuestro hijo y padre
y por madre a vos nos dió.
A todos nos redimió
en querer nacer de vos,
¡Bendita Madre de Dios!

Soys Madre de Dios y mía,
soys el fin de mi esperança,
soys mi plazer y alegría,
soys mi bienaventurança.
Mi remedio no se alcança
por otra sino por vos,
¡Virgen y Madre de Dios!

¿Qué mudança me mudó?;
¿Quál amor pudo vencerme?
¿Quando mi fe os olvidó
por en otro amor meterme?
Que estava para perderme
si no fuera ya por vos,
¡Madre y Esposa de Dios!

Mis verdaderos amores
ya con vos tenerlos quiero,
pues que soys de pecadores
el remedio verdadero;
que si bien alguno espero
es por serviros a vos,
¡Huéspeda y Sierva de Dios!

Los que vuestro nombre llaman
son muy presto remediados;
los que con amor os aman
siempre biven consolados.
Nunca son desamparados
los que tienen fe con vos,
¡Sagrado Templo de Dios!

A vos quiero por señora,
en tanto quanto biviere;
sed vos mi procuradora
quando deste mundo fuere,
porque después que muriere
no me aparte yo de vos,
¡Palacio y Casa de Dios!

martes, 26 de mayo de 2015

Juan del Encina. Hermitaño quiero ser

Juan del Encina es uno de los compositores más interesantes del renacimiento español, que vivió a caballo entre los reinados de los Reyes Católicos y del Emperador Carlos. Compuso tanto música religiosa como abundante música profana. Hoy escucharemos una composición que se titula "Hermitaño quiero ser", que expresa muy bien los sentimientos contrapuestos de una época entre heroica y mística.


El texto completo del poema es el siguiente:

Hermitaño quiero ser 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Por probar nueva manera, 
mudar quiero mi vestir, 
porque en el traje de fuera 
desconozcan mi vevir; 
no mudaré mi querer; 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Serán mis hábitos tales 
que digan con mi dolor: 
será el paño de mis males, 
será de fe la color
y el cordón de padescer. 
Por ver,
hermitaño quiero ser.

Será hecho mi cilicio 
des muy áspero tormento, 
tejido con mi servicio, 
cosido con sufrimiento, 
y helo siempre de traer 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Las cuentas para rezar
han de ser cient mil querellas; 
el bordón para esforzar 
ha de ser la causa dellas: 
y pues me dejé vencer, 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Crescerán mis barbas tanto 
cuanto cresciere mi pena; 
pediré con triste llanto 
"Dad para la Magdalena": 
si me quisieren valer
por ver,
hermitaño quiero ser.

No peinaré mis cabellos 
ni descansarán mis ojos, 
hasta que se duela dellos 
quien me causa mil enojos; 
si se quisiese doler, 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Haré vida tan estrecha 
que peor sea que muerte, 
porque no tenga sospecha 
que vivo por otra suerte, 
y no tomaré placer; 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Andaré sin alegría 
aquejado de cuidados, 
por los páramos de día
de noche por los poblados, 
y ansí quiero fenescer; 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Quizá que por mi ventura 
andando de puerta en puerta, 
veré la gentil figura 
de quien tien mi vida muerta, 
si saliese a responder, 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Los sospiros encubiertos 
que he callado por mi daño, 
hora serán descubiertos 
en hábito de hermitaño, 
hora ganar o perder, 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Pensarán los que me vieren 
que sospiro con pobreza; 
la que mis ojos ver quieren 
bien sentirá mi tristéza, 
bien me sabrá conoscer, 
por ver,
hermitaño quiero ser.

¡Oh que bienaventuranza 
tenía mi corazón, 
si cumpliese mi esperanza 
viéndome en tal Religión!: 
Haré todo mi poder, 
por ver,
hermitaño quiero ser.

sábado, 23 de agosto de 2014

Juan del Encina. Todos los bienes del mundo

Escuchamos hoy una pieza del Cancionero Musical de Palacio, compuesto por Juan del Encina: Todos los bienes del mundo. Su texto describe la futilidad de la vida mortal e invita a buscar la llamada segunda vida, la de la fama, tema típico de la última época medieval. La interpretación corre a cargo de la diestra mano de Jordi Savall.


Todos los bienes del mundo
pasan presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.

El tiempo lleva los unos,
a otros fortuna y suerte,
y al cabo viene la muerte,
que no nos dexa ningunos.
Todos son bienes fortunos
y de muy poca memoria,
salvo la fama y la gloria.

La fama bive segura
aunque se muera su dueño;
los otros bienes son sueño
y una cierta sepoltura.
La mejor y más ventura
pasa presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.

Procuremos buena fama,
que jamás nunca se pierde,
árbol que siempre está verde
y con el fruto en la rama.
Todo bien que bien se llama
pasa presto y su memoria,
salvo la fama y la gloria.

sábado, 6 de julio de 2013

Ya no quiero tener fe, Juan de la Encina

Juan del Encina es uno de los compositores más interesantes del renacimiento español, que vivió a caballo entre los reinados de los Reyes Católicos y del Emperador Carlos. Compuso tanto música religiosa como abundante música profana. Hoy escucharemos una composición que se titula; "Ya no quiero tener fe", que expresa muy bien los sentimientos religiosos de una época heroica y mística. Lo interpreta Ensemble Daedalus, dirigido por Roberto Festa.


Ya no quiero tener fe,
Señora, sino con vos,
pues que sois madre de Dios.

Vos sois hija, vos sois madre
d'aquel mesmo que os crió;
Él es vuestro hijo y padre
y por Él a vos nos dio.
A todos nos redimió
en querer nacer de vos,
bendita madre de Dios.

Sois madre de Dios y mía,
sois el fin de mi esperanza,
sois mi placer y alegría,
sois mi bienaventuranza.
Mi remedio no se alcanza
por otra sinon por vos,
virgen y madre de Dios.

¿Qué mudanza se mudó,
cual amor pudo vencerme,
cuando mi le os olvidó
por en otro amor meterme,
que estaba para perderme,
si no fuera ya por vos,
madre y esposa de Dios?

Mis verdaderos amores
ya con vos tenerlos quiero,
pues que sois de pecadores
el remedio verdadero:
que si bien alguno espero,
es por serviros a vos,
huéspeda y sierva de Dios.

Los que vuestro nombre llaman,
son muy presto remediados;
los que con amor os aman,
siempre vivien consolados:
nunca son desamparados
los que tienen fe con vos,
sagrado templo de Dios.

A vos quiero por señora
en tanto cuanto viviere;
sed vos mi procuradora
cuando deste mundo fuere;
porque después que muriere no me aparte yo de vos,
palacio y casa de Dios.

lunes, 20 de mayo de 2013

Juan del Encina. Hermitaño quiero ser

Juan del Encina es uno de los compositores más interesantes del renacimiento español, que vivió a caballo entre los reinados de los Reyes Católicos y del Emperador Carlos. Compuso tanto música religiosa como abundante música profana. Hoy escucharemos una composición que se titula "Hermitaño quiero ser", que expresa muy bien los sentimientos contrapuestos de una época entre heroica y mística.


El texto completo del poema es el siguiente:

Hermitaño quiero ser 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Por probar nueva manera, 
mudar quiero mi vestir, 
porque en el traje de fuera 
desconozcan mi vevir; 
no mudaré mi querer; 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Serán mis hábitos tales 
que digan con mi dolor: 
será el paño de mis males, 
será de fe la color
y el cordón de padescer. 
Por ver,
hermitaño quiero ser.

Será hecho mi cilicio 
des muy áspero tormento, 
tejido con mi servicio, 
cosido con sufrimiento, 
y helo siempre de traer 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Las cuentas para rezar
han de ser cient mil querellas; 
el bordón para esforzar 
ha de ser la causa dellas: 
y pues me dejé vencer, 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Crescerán mis barbas tanto 
cuanto cresciere mi pena; 
pediré con triste llanto 
"Dad para la Magdalena": 
si me quisieren valer
por ver,
hermitaño quiero ser.

No peinaré mis cabellos 
ni descansarán mis ojos, 
hasta que se duela dellos 
quien me causa mil enojos; 
si se quisiese doler, 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Haré vida tan estrecha 
que peor sea que muerte, 
porque no tenga sospecha 
que vivo por otra suerte, 
y no tomaré placer; 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Andaré sin alegría 
aquejado de cuidados, 
por los páramos de día
de noche por los poblados, 
y ansí quiero fenescer; 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Quizá que por mi ventura 
andando de puerta en puerta, 
veré la gentil figura 
de quien tien mi vida muerta, 
si saliese a responder, 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Los sospiros encubiertos 
que he callado por mi daño, 
hora serán descubiertos 
en hábito de hermitaño, 
hora ganar o perder, 
por ver,
hermitaño quiero ser.

Pensarán los que me vieren 
que sospiro con pobreza; 
la que mis ojos ver quieren 
bien sentirá mi tristéza, 
bien me sabrá conoscer, 
por ver,
hermitaño quiero ser.

¡Oh que bienaventuranza 
tenía mi corazón, 
si cumpliese mi esperanza 
viéndome en tal Religión!: 
Haré todo mi poder, 
por ver,
hermitaño quiero ser.