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sábado, 20 de abril de 2019

Oración mozárabe del Profeta Jeremias

El Sábado Santo es un día de silencio, de dolor ante el Sepulcro del Señor. Hoy proponemos una breve audición del Canto de las Lamentaciones, en concreto, de la Oración del Profeta Jeremias. La escuchamos en la versión del canto mozárabe.



Incipit Oratio Jeremiae Prophetae

Recordare, Domine,
quid acciderit nobis:
intuere et respice
opprobrium nostrum.

Haereditas nostra versa est ad alienos,
domus nostrae ad extraneos.

Pupilli facti sumus absque patre,
matres nostrae quasi viduae.

Aquam nostram pecunia bibimus;
ligna nostra pretio comparavimus.

Cervicibus nostris minabamur,
lassis non dabatur requies.

Jerusalem Jerusalem,
convertere ad Dominum Deum tuum.




Comienzo de la Oración de Jeremías Profeta.
Recuerda, Señor,
 lo que nos ha pasado;
mira y fíjate en nuestras afrentas.

Nuestra heredad
ha pasado a los bárbaros;
nuestra casa, a extranjeros;

hemos quedado huérfanos de padre
y nuestras madres han quedado viudas.

Tenemos que comprar el agua que bebemos y pagar la leña que nos llevamos.
Nos empujan con un yugo al cuello,
nos fatigan sin darnos descanso.

Jerusalén, Jerusalén,
conviértete al señor tu Dios.

jueves, 20 de abril de 2017

Antífona Cum esset sero

Para el Jueves de la Octava de Pascua nos propone la liturgia un fragmento del Evangelio de san Lucas, en el que se nos narra la aparición de Jesús al grupo de los discípulos. El mensaje de Jesús resucitado coincide con el que san Juan nos transmite en su Evangelio: Pax Vobis, que la paz esté con vosotros. No simplemente se trata del usual saludo judío, sino de un profundo deseo de paz en Dios, que el Señor resucitado nos transmite: la constatación de la paz que brota de su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.

Una antífona gregoriana recoge este saludo: Cum esset sero, es decir, el primer día de la semana. Se trata de una antífona del modo primero, de melodía y ritmo muy solemne, que solo tiene un adorno musical en el comentario al saludo Pax vobis. Lo volvemos a escuchar en la versión de los mismos monjes que lo rezaron ayer, en su disco Pax Vobis. Junto a la antífona, el canto del Magnificat nos sirve también de acción de gracias en este nuevo día de la Octava de Pascua.

miércoles, 19 de abril de 2017

Tu solus peregrinus es

La liturgia del Miércoles de la Octava de Pascua nos presenta la escena de los Discípulos de Emaús. Hay una antífona gregoriana que canta este momento: Tu solus peregrinus. Es llamativo el hecho de que la palabra latina empleada para nuestro extranjero es "peregrinus", es decir, una categoría jurídica romana que se refería a una serie de personas extranjeras, pero que no estaban desprovistos de derechos, al contrario de los bárbaros. Pero esto dio pie, durante la Edad Media, a representar a Jesús como a cualquiera de los muchos peregrinos que, durante aquellos años, peregrinaban a los principales santuarios cristianos, como podemos ver en el claustro de Silos, o en la imagen del Salterio de St. Alban que acompaña al video.

La antífona está escrita en el primer modo gregoriano. Se trata de una melodía sencilla, y que tiene la brillantez propia de este modo gregoriano. La escuchamos acompañada del Benedictus, el canto evangélico que se canta en Laudes, en una interpretación que no resultará desconocida a quienes conozcan a los monjes de este Oratorio Monástico. Sirva de alabanza en este día de la Octava consagrado a la alabanza del Señor resucitado.


martes, 18 de abril de 2017

Victimae paschali laudes

La liturgia del Martes de Pascua nos presenta a María Magdalena, ante la que se aparece el Señor resucitado. Esto nos da pie para referirnos a la secuencia Victimae paschali laudes, que canta la Liturgia latina durante la Octava de Pascua, y cuyo texto parte de este acontecimiento central de los testimonios pascuales. Las secuencias eran himnos, que se cantaban antes del Evangelio del día, y que comentaban poéticamente el misterio celebrado en la liturgia.

La secuencia de Pascua  se atribuye a Wipo de Burgundia, monje del siglo XI que fue capellán de Conrado II, pero también se ha adjudicado a Notker Balbulus, Roberto II de Francia y Adán de San Víctor. Diversas composiciones musicales se han preparado a lo largo del tiempo para el texto: hay composiciones renacentistas y barrocas, por ejemplo, de Busnois, Josquin, Lasso, Willaert, Hans Buchner, Palestrina, Byrd, Perosi y Fernando de las Infantas. Existen también algunos himnos luteranos derivados del Victimae Paschali Laudes, como Christ ist erstanden o Christ lag in Todesbanden.

Vamos a escuchar una versión muy festiva con introducción y acompañamiento del gran órgano de Notre Dame de Paris, interpretado por Philippe Lefebvre.



Victimae paschali laudes
immolent Christiani.

Agnus redemit oves:
Christus innocens Patri
reconciliavit peccatores.

Mors et vita duello
conflixere mirando:
dux vitae mortuus,
regnat vivus.

Dic nobis Maria,
quid vidisti in via?
Sepulcrum Christi viventis,
et gloriam vidi resurgentis:

Angelicos testes,
sudarium, et vestes.
Surrexit Christus spes mea:
praecedet suos in Galilaeam.

Scimus Christum surrexisse
a mortuis vere:
Tu nobis, victor Rex, miserere.




A la Víctima pascual 
ofrezcan alabanzas los cristianos.

El Cordero redimió a las ovejas: 
Cristo inocente 
reconcilió a los pecadores con el Padre.

La muerte y la Vida se enfrentaron 
en lucha singular. 
El dueño de la Vida, que había muerto, 
reina vivo.

Dinos, María, qué has visto en el camino? Vi el sepulcro de Cristo viviente 
y la gloria del que resucitó, 

a unos ángeles,
el sudario y los vestidos.
Resucitó Cristo, mi esperanza; 
precederá en Galilea a los suyos 

Sabemos que Cristo verdaderamente resucitó de entre los muertos.
Tú, Rey victorioso, ten piedad

domingo, 9 de abril de 2017

Gloria, laus et honor tibi sit

El himno Gloria, laus et honor se canta en la procesión de los Ramos. Se trata de un himno compuesto por Teodulfo de Orleans, un hispano escapado de la ruina del reino visigodo en el siglo VIII, que como tantos otros se refugió en el reino de los francos. Se trata de un himno de ritmo alegre, que desde entonces ha venido acompañando la procesión de este día. Es una alabanza al Señor que, victorioso, viene a reinar entre nosotros.


Gloria, laus et honor tibi sit,
Rex Christe, Redemptor:
Cui puerile decus prompsit
Hosanna pium.

Israel es tu Rex,
Davidis et inclyta proles:
Nomine qui in Domini,
Rex benedicte, venis.

Coetus in excelsis
te laudat caelicus omnis,
Et mortalis homo,
et cuncta creata simul.

Plebs Hebraea tibi
cum palmis obvia venit: 
cum prece, voto, hymnis,
adsumus ecce tibi.

Hi tibi passuro
solvebant munia laudis:
Nos tibi regnanti
pangimus ecce melos

Hi placuere tibi,
placeat devotio nostra:
Rex bone, Rex clemens,
cui bona cuncta placent.


Gloria, alabanza y honor te sean dados, Rey Cristo Redentor, a quien el esplendor de los niños aclamó: ¡Salud al piadoso!

Tú eres el Rey de Israel y descendiente ilustre de David, el Rey bendito; Tú vienes en nombre del Señor.


Toda la corte celestial te alaba en las alturas y también, en unión de todo lo creado, te alaba el hombre mortal.


El pueblo hebreo te sale a recibir con palmas. Nosotros venimos en tu presencia con plegarias, votos e himnos.

Aquellos te tributaban alabanzas cuando ibas a padecer; y ahora nosotros te cantamos dulces melodías, a Ti que eres el Rey.

Aquellos te agradaron; que también nuestra entrega te agrade: Rey benigno, Rey piadoso, a quien todo lo bueno agrada.

martes, 21 de marzo de 2017

San Benito. Laeta dies

Hoy celebramos los monjes la solemnidad del Tránsito de nuestro Padre san Benito. Escuchamos, pues, la secuencia Laeta dies, un himno de alabanza a Dios por los abundantes que derramó sobre san Benito, en la humilde versión de un monje.



Laeta dies magni ducis,
Dona ferens novae lucis,
Hodie recolitur.

Caris datur piae menti,
Corde sonet in ardenti,
Quidquid foris promitur.

Hunc per callem orientis
Admiremur ascendentis
Patriarchae speciem.

Amplum semen magnae prolis
Illum fecit instar solis
Abrahae persimilem.

Corvum cernis ministrantem,
Hinc Eliam latitantem
Specu nosce parvulo.

Elisaeus dignoscatur,
Cum securis revocatur
De torrentis alveo.

Illum Joseph candor morum,
Illum Jacob futurorum
Mens effecit conscia.

Ipse memor suae gentis,
Nos perducat in manentis.
Semper Christi gaudia.


   Hoy se celebra el gozoso día del gran Cau­dillo, que nos trae los dones de una nueva luz.

     Gracia se da al alma pia­dosa; re­suene, pues, en el corazón fervoroso cuanto exteriormente se publica.
   
  Admiremos el esplendor del Patriar­ca que asciende por la senda del O­riente.


     La vasta estirpe de su gran familia le ha hecho resplan­decer cual otro sol, a seme­janza de Abraham.

     Mira el cuervo cómo le sirve y le reconóce en la an­gosta ca­verna, cual Elías, escondido.

     Se parece a Eliseo, cuando del cau­ce del río hace subir la segur.


     El entendimiento le paran­gona a José por la pureza de costumbres, y a Jacob por los vatici­nios.

     Que él, pues, acordándose de sus hijos, nos conduzca a los gozos de Cristo siempre perdu­rable. Amén.

sábado, 4 de marzo de 2017

Introito Exaudi nos Domine

La Misa del Sábado de Ceniza comienza con este Introito, cuyo texto procede del salmo 68, un salmo de súplica de un orante que se ve con las aguas al cuello, y ya no puede hacer pie. La obra está compuesta en el tono séptimo, un tono brillante que destaca las palabras relativas a la misericordia.

No sólo es la ardiente plegaria de cada uno de nosotros, cuando nos vemos asaltados por los peligros de la vida; este sábado de ceniza se convierte también en la oración de Jesús, que se ve sumergido en el agua de la muerte para salvarnos. La respuesta de Dios a este grito vendrá en la Pascua, y participando por el Bautismo en la Resurrección de Cristo, esperamos nosotros también atravesar estas aguas peligrosas para llegar al Reino eterno.




Exaudi nos, Domine, quoniam benigna est misericordia tua: secundum multitudinem miserationum tuarum respice nos, Domine.
Salvum me fac, Deus: quoniam intraverunt aquae usque ad animam meam.
Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amen.
Escúchanos, Señor, porque es benigna tu misericordia. Por tu inmensa compasión, míranos, Señor.

Sálvame, Señor, que me llegan las aguas al cuello.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

lunes, 11 de julio de 2016

San Benito. Laeta dies

Hoy celebramos los monjes la solemnidad de nuestro Padre san Benito. En su honor vamos a escuchar la secuencia Laeta dies, un himno de alabanza a Dios por los abundantes que derramó sobre san Benito.



Laeta dies magni ducis,
Dona ferens novae lucis,
Hodie recolitur.

Caris datur piae menti,
Corde sonet in ardenti,
Quidquid foris promitur.

Hunc per callem orientis
Admiremur ascendentis
Patriarchae speciem.

Amplum semen magnae prolis
Illum fecit instar solis
Abrahae persimilem.

Corvum cernis ministrantem,
Hinc Eliam latitantem
Specu nosce parvulo.

Elisaeus dignoscatur,
Cum securis revocatur
De torrentis alveo.

Illum Joseph candor morum,
Illum Jacob futurorum
Mens effecit conscia.

Ipse memor suae gentis,
Nos perducat in manentis.
Semper Christi gaudia.


   Hoy se celebra el gozoso día del gran Cau­dillo, que nos trae los dones de una nueva luz.

     Gracia se da al alma pia­dosa; re­suene, pues, en el corazón fervoroso cuanto exteriormente se publica.
   
  Admiremos el esplendor del Patriar­ca que asciende por la senda del O­riente.


     La vasta estirpe de su gran familia le ha hecho resplan­decer cual otro sol, a seme­janza de Abraham.

     Mira el cuervo cómo le sirve y le reconóce en la an­gosta ca­verna, cual Elías, escondido.

     Se parece a Eliseo, cuando del cau­ce del río hace subir la segur.


     El entendimiento le paran­gona a José por la pureza de costumbres, y a Jacob por los vatici­nios.

     Que él, pues, acordándose de sus hijos, nos conduzca a los gozos de Cristo siempre perdu­rable. Amén.

sábado, 26 de marzo de 2016

Oración del Profeta Jeremias

El Sábado Santo es un día de silencio, de dolor ante el Sepulcro del Señor. Hoy proponemos una breve audición del Canto de las Lamentaciones, en concreto, de la Oración del Profeta Jeremias. La escuchamos en la versión del canto mozárabe, interpretada por los monjes de Silos.



Incipit Oratio Jeremiae Prophetae

Recordare, Domine,
quid acciderit nobis:
intuere et respice
opprobrium nostrum.

Haereditas nostra versa est ad alienos,
domus nostrae ad extraneos.

Pupilli facti sumus absque patre,
matres nostrae quasi viduae.

Aquam nostram pecunia bibimus;
ligna nostra pretio comparavimus.

Cervicibus nostris minabamur,
lassis non dabatur requies.

Jerusalem Jerusalem,
convertere ad Dominum Deum tuum.




Comienzo de la Oración de Jeremías Profeta.
Recuerda, Señor,
 lo que nos ha pasado;
mira y fíjate en nuestras afrentas.

Nuestra heredad
ha pasado a los bárbaros;
nuestra casa, a extranjeros;

hemos quedado huérfanos de padre
y nuestras madres han quedado viudas.

Tenemos que comprar el agua que bebemos y pagar la leña que nos llevamos.
Nos empujan con un yugo al cuello,
nos fatigan sin darnos descanso.

Jerusalén, Jerusalén,
conviértete al señor tu Dios.

martes, 15 de septiembre de 2015

Stabat Mater

El Stabat Mater era bien conocido por todos al final del siglo XIV. Georgius Stella, canciller de Génova (m. 1420), en sus "Annales Genuenses", dice que lo usaban los flagelantes en 1388 y otros historiadores señalan su uso más tarde en el mismo siglo. En Provenza, cerca de 1399, los “Albati “ o “Bianchi” lo cantaban durante sus nueve días de procesiones. “La Iglesia no recibió el himno de los herejes, sino que los herejes despojaron a la Iglesia de esa secuencia” (Daniel, "Thesaurus Hymnologicus", II, 140). Si la misma cuestionable atribución a Jacopone da Todi fuera correcta, el himno probablemente hubiera salido de las casas franciscanas a las de otros cuerpos religiosos y al uso popular. Se encuentra en varios Misales europeos (pero no ingleses) del siglo XV, y no fue introducido al Breviario Romano y Misal hasta 1727. (Fiesta de los Siete Dolores de la Virgen asignada al viernes después del Domingo de Pasión. 



Stabat Mater dolorosa
Iuxta crucem lacrimosa
dum pendebat Filius.
Cuius animam gementem,
contristatam et dolentem,
pertransiuit gladius.

O quam tristis et afflicta
fuit illa benedicta
Mater Vnigeniti.
Quæ mœrebat et dolebat,
Pia Mater cum uidebat
Nati pœnas incliti.

Quis est homo qui non fleret,
Matrem Christi si videret
in tanto supplicio?
Quis non posset contristari,
Christi Matrem contemplari
dolentem cum Filio?

Pro peccatis suæ gentis
uidit Iesum in tormentis
et flagellis subditum.
Vidit suum dulcem natum
moriendo desolatum,
dum emisit spiritum.

Eia Mater, fons amoris,
me sentire uim doloris
fac, ut tecum lugeam.
Fac ut ardeat cor meum
in amando Christum Deum,
ut sibi complaceam.

Sancta Mater, istud agas,
Crucifixi fige plagas
cordi meo ualide.
Tui nati uulnerati,
tam dignati pro me pati,
pœnas mecum divide.

Fac me vere tecum flere,
Crucifixo condolere,
donec ego uixero.
Iuxta crucem tecum stare,
et me tibi sociare
in planctu desidero.

Virgo uirginum præclara,
mihi iam non sis amara:
fac me tecum plangere.
Fac ut portem Christi mortem,
passionis fac consortem,
et plagas recolere.

Fac me plagis uulnerari,
fac me cruce inebriari,
et cruore Filii.
Flammis ne urar succensus
per te Virgo, sim defensus
in die judicii

Christe, cum sit hinc exire,
da per Matrem me venire
ad palmam victoriae.
Quando corpus morietur,
fac ut animæ donetur
Paradisi gloria


Estaba la Madre dolorosa
junto a la Cruz, lacrimosa,
mientras pendía el Hijo.
Cuya ánima gimiente,
contristada y doliente
atravesó la espada.

¡Oh cuán triste y afligida
estuvo aquella bendita
Madre del Unigénito!.
Languidecía y se dolía
la piadosa Madre que veía
las penas de su excelso Hijo.

¿Qué hombre no lloraría
si a la Madre de Cristo viera
en tanto suplicio?
¿Quién no se entristecería
a la Madre contemplando
con su doliente Hijo?

Por los pecados de su gente
vio a Jesús en los tormentos
y doblegado por los azotes.
Vio a su dulce Hijo
muriendo desolado
al entregar su espíritu.

Oh, Madre, fuente de amor,
hazme sentir tu dolor,
contigo quiero llorar.
Haz que mi corazón arda
en el amor de mi Dios
y en cumplir su voluntad.

Santa Madre, yo te ruego
que me traspases las llagas
del Crucificado en el corazón.
De tu Hijo malherido
que por mí tanto sufrió
reparte conmigo las penas.

Déjame llorar contigo
condolerme por tu Hijo
mientras yo esté vivo.
Junto a la Cruz contigo estar
y contigo asociarme
en el llanto es mi deseo.

Virgen de Vírgenes preclara
no te amargues ya conmigo,
déjame llorar contigo.
Haz que llore la muerte de Cristo,
hazme socio de su pasión,
haz que me quede con sus llagas.

Haz que me hieran sus llagas,
haz que con la Cruz me embriague,
y con la Sangre de tu Hijo.
Para que no me queme en las llamas,
defiéndeme tú, Virgen santa,
en el día del juicio.

Cuando, Cristo, haya de irme,
concédeme que tu Madre me guíe
a la palma de la victoria.
Cuando el cuerpo sea muerto,
haz que al ánima sea dada
del Paraíso la gloria. Amén.

sábado, 11 de julio de 2015

San Benito. Laeta dies

Hoy celebramos los monjes la solemnidad de nuestro Padre san Benito. En su honor vamos a escuchar la secuencia Laeta dies, un himno de alabanza a Dios por los abundantes que derramó sobre san Benito. Soy yo mismo quien la canto, como humilde oración al santo Patriarca de los monjes.



Laeta dies magni ducis,
Dona ferens novae lucis,
Hodie recolitur.

Caris datur piae menti,
Corde sonet in ardenti,
Quidquid foris promitur.

Hunc per callem orientis
Admiremur ascendentis
Patriarchae speciem.

Amplum semen magnae prolis
Illum fecit instar solis
Abrahae persimilem.

Corvum cernis ministrantem,
Hinc Eliam latitantem
Specu nosce parvulo.

Elisaeus dignoscatur,
Cum securis revocatur
De torrentis alveo.

Illum Joseph candor morum,
Illum Jacob futurorum
Mens effecit conscia.

Ipse memor suae gentis,
Nos perducat in manentis.
Semper Christi gaudia.


   Hoy se celebra el gozoso día del gran Cau­dillo, que nos trae los dones de una nueva luz.

     Gracia se da al alma pia­dosa; re­suene, pues, en el corazón fervoroso cuanto exteriormente se publica.
   
  Admiremos el esplendor del Patriar­ca que asciende por la senda del O­riente.


     La vasta estirpe de su gran familia le ha hecho resplan­decer cual otro sol, a seme­janza de Abraham.

     Mira el cuervo cómo le sirve y le reconóce en la an­gosta ca­verna, cual Elías, escondido.

     Se parece a Eliseo, cuando del cau­ce del río hace subir la segur.


     El entendimiento le paran­gona a José por la pureza de costumbres, y a Jacob por los vatici­nios.

     Que él, pues, acordándose de sus hijos, nos conduzca a los gozos de Cristo siempre perdu­rable. Amén.

jueves, 14 de mayo de 2015

O Rex gloriae

Hoy celebramos la gozosa solemnidad de la Ascensión del Señor. Tanto el Oficio como la Misa están impregnados por el textos de los Hechos de los Apóstoles: a los cuarenta días, los apóstoles salen de Jerusalén, y a la vista de todos, tras bendecirlos, asciende el Señor al cielo y se marcha de junto a ellos. "Varones galileos, ¿qué andáis mirando?", dice el texto, que de varias formas comenta musicalmente el canto gregoriano. Pero, en el Oficio de Vísperas, hay una antífona que recoge una oración verdaderamente bella: O rex gloriae, Domine virtutum, qui triumphator hodie super omnes caelos ascendisti, ne derelinquas nos orphanos, sed mitte promissum Patris in nos, Spiritum veritatis, alleluia. Es decir, Oh, Rey de la gloria, Señor del universo, que hoy asciendes triunfante al cielo, no nos dejes huérfanos, envíanos desde el Padre tu promesa, el Espíritu de la verdad, aleluya. En primer lugar, vamos a escuchar esta antífona en su versión gregoriana, interpretada por el profesor Vianini de Milán.


Por supuesto, esta antífona fue utilizada por diversos compositores de música sagrada. Uno de ellos es Sebastián de Vivanco, un compositor castellano de la segunda mitad del siglo XVI, paisano del maestro Victoria, que trabajó para diversas catedrales castellanas, concluyendo su carrera en Salamanca. De él escuchamos esta antífona, con un sólido acompañamiento musical.

domingo, 29 de marzo de 2015

Gloria, laus et honor tibi sit

El himno Gloria, laus et honor se canta en la procesión de los Ramos. Se trata de un himno compuesto por Teodulfo de Orleans, un hispano escapado de la ruina del reino visigodo en el siglo VIII, que como tantos otros se refugió en el reino de los francos. Se trata de un himno de ritmo alegre, que desde entonces ha venido acompañando la procesión de este día. Es una alabanza al Señor que, victorioso, viene a reinar entre nosotros.


Gloria, laus et honor tibi sit,
Rex Christe, Redemptor:
Cui puerile decus prompsit
Hosanna pium.

Israel es tu Rex,
Davidis et inclyta proles:
Nomine qui in Domini,
Rex benedicte, venis.

Coetus in excelsis
te laudat caelicus omnis,
Et mortalis homo,
et cuncta creata simul.

Plebs Hebraea tibi
cum palmis obvia venit: 
cum prece, voto, hymnis,
adsumus ecce tibi.

Hi tibi passuro
solvebant munia laudis:
Nos tibi regnanti
pangimus ecce melos

Hi placuere tibi,
placeat devotio nostra:
Rex bone, Rex clemens,
cui bona cuncta placent.


Gloria, alabanza y honor te sean dados, Rey Cristo Redentor, a quien el esplendor de los niños aclamó: ¡Salud al piadoso!

Tú eres el Rey de Israel y descendiente ilustre de David, el Rey bendito; Tú vienes en nombre del Señor.


Toda la corte celestial te alaba en las alturas y también, en unión de todo lo creado, te alaba el hombre mortal.


El pueblo hebreo te sale a recibir con palmas. Nosotros venimos en tu presencia con plegarias, votos e himnos.

Aquellos te tributaban alabanzas cuando ibas a padecer; y ahora nosotros te cantamos dulces melodías, a Ti que eres el Rey.

Aquellos te agradaron; que también nuestra entrega te agrade: Rey benigno, Rey piadoso, a quien todo lo bueno agrada.

sábado, 21 de marzo de 2015

Antífona Exsultet y Magnificat del Oficio de San Benito

En honor del Tránsito de Nuestro Padre san Benito, escuchamos esta antífona del oficio de Vípseras con el Magnificat, interpretado por el Coro de Monjes de Fontgombault.



Exsultet ómnium turba fidelium pro gloria almi Patris Benedicti: laetentur praecipue catervae monachorum, celebrantes ejus festa in terris, de cujus societate sancti congaudent in caelis.

Magnificat anima mea Dominum, et exsultavit spiritus meus in Deo salutari meo. Quia respexit humilitatem ancillae suae. Ecce enim ex hoc beatam me dicent omnes generationes. Quia fecit mihi magna qui potens est. Et sanctum nomen ejus. Et misericordia ejus a progenie in progenies timentibus eum. Fecit potentiam in brachio suo. Dispersit superbos mente cordis sui. Deposuit potentes de sede, et exaltavit humiles. Esurientes implevit bonis, et divites dimisit inanes. Suscepit Israël puerum suum, recordatus misericordiae suae. Sicut locutus est ad patres nostros, Abraham et semini ejus in saecula.


Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et simper, et in saecula saeculorum. Amen.


Alégrese todo el pueblo fiel * por la gloria del santo padre Benito; alégrese sobre todo el coro de los monjes al celebrar en la tierra la solemnidad de aquél de cuya compañía los santos se congratulan en el cielo.
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas la generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia - como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Stabat Mater

El Stabat Mater ("Estaba la Madre", en latín) es una secuencia  atribuida al papa Inocencio III y al franciscano Jacopone da Todi. Se la data en el siglo XIII. En una época de sufrimiento, especialmente con motivo de la peste del siglo XIV, alcanzó gran popularidad esta secuencia, que expresaba el dolor de la Virgen, y se compaginaba bien con el inmenso sufrimiento que la enfermedad y la guerra impuso al pueblo cristiano de esta época.



Stabat Mater dolorosa
Iuxta crucem lacrimosa
dum pendebat Filius.
Cuius animam gementem,
contristatam et dolentem,
pertransiuit gladius.

O quam tristis et afflicta
fuit illa benedicta
Mater Vnigeniti.
Quæ mœrebat et dolebat,
Pia Mater cum uidebat
Nati pœnas incliti.

Quis est homo qui non fleret,
Matrem Christi si videret
in tanto supplicio?
Quis non posset contristari,
Christi Matrem contemplari
dolentem cum Filio?

Pro peccatis suæ gentis
uidit Iesum in tormentis
et flagellis subditum.
Vidit suum dulcem natum
moriendo desolatum,
dum emisit spiritum.

Eia Mater, fons amoris,
me sentire uim doloris
fac, ut tecum lugeam.
Fac ut ardeat cor meum
in amando Christum Deum,
ut sibi complaceam.

Sancta Mater, istud agas,
Crucifixi fige plagas
cordi meo ualide.
Tui nati uulnerati,
tam dignati pro me pati,
pœnas mecum divide.

Fac me vere tecum flere,
Crucifixo condolere,
donec ego uixero.
Iuxta crucem tecum stare,
et me tibi sociare
in planctu desidero.

Virgo uirginum præclara,
mihi iam non sis amara:
fac me tecum plangere.
Fac ut portem Christi mortem,
passionis fac consortem,
et plagas recolere.

Fac me plagis uulnerari,
fac me cruce inebriari,
et cruore Filii.
Flammis ne urar succensus
per te Virgo, sim defensus
in die judicii

Christe, cum sit hinc exire,
da per Matrem me venire
ad palmam victoriae.
Quando corpus morietur,
fac ut animæ donetur
Paradisi gloria


Estaba la Madre dolorosa
junto a la Cruz, lacrimosa,
mientras pendía el Hijo.
Cuya ánima gimiente,
contristada y doliente
atravesó la espada.

¡Oh cuán triste y afligida
estuvo aquella bendita
Madre del Unigénito!.
Languidecía y se dolía
la piadosa Madre que veía
las penas de su excelso Hijo.

¿Qué hombre no lloraría
si a la Madre de Cristo viera
en tanto suplicio?
¿Quién no se entristecería
a la Madre contemplando
con su doliente Hijo?

Por los pecados de su gente
vio a Jesús en los tormentos
y doblegado por los azotes.
Vio a su dulce Hijo
muriendo desolado
al entregar su espíritu.

Oh, Madre, fuente de amor,
hazme sentir tu dolor,
contigo quiero llorar.
Haz que mi corazón arda
en el amor de mi Dios
y en cumplir su voluntad.

Santa Madre, yo te ruego
que me traspases las llagas
del Crucificado en el corazón.
De tu Hijo malherido
que por mí tanto sufrió
reparte conmigo las penas.

Déjame llorar contigo
condolerme por tu Hijo
mientras yo esté vivo.
Junto a la Cruz contigo estar
y contigo asociarme
en el llanto es mi deseo.

Virgen de Vírgenes preclara
no te amargues ya conmigo,
déjame llorar contigo.
Haz que llore la muerte de Cristo,
hazme socio de su pasión,
haz que me quede con sus llagas.

Haz que me hieran sus llagas,
haz que con la Cruz me embriague,
y con la Sangre de tu Hijo.
Para que no me queme en las llamas,
defiéndeme tú, Virgen santa,
en el día del juicio.

Cuando, Cristo, haya de irme,
concédeme que tu Madre me guíe
a la palma de la victoria.
Cuando el cuerpo sea muerto,
haz que al ánima sea dada
del Paraíso la gloria. Amén.

martes, 17 de junio de 2014

Gloria de la Misa Regia

Escuchamos hoy una pieza que logró gran notoriedad desde el siglo XVII, sobre todo en la liturgia de las parroquias: el Gloria de la Misa Regia, compuesta por Henry du Mont, interpretada por el Coro de Versalles.

viernes, 21 de marzo de 2014

San Benito. Laeta dies

Hoy celebramos los monjes la solemnidad del Tránsito de nuestro Padre san Benito. Escuchamos, pues, la secuencia Laeta dies, un himno de alabanza a Dios por los abundantes que derramó sobre san Benito, en la humilde versión de un monje.



Laeta dies magni ducis,
Dona ferens novae lucis,
Hodie recolitur.

Caris datur piae menti,
Corde sonet in ardenti,
Quidquid foris promitur.

Hunc per callem orientis
Admiremur ascendentis
Patriarchae speciem.

Amplum semen magnae prolis
Illum fecit instar solis
Abrahae persimilem.

Corvum cernis ministrantem,
Hinc Eliam latitantem
Specu nosce parvulo.

Elisaeus dignoscatur,
Cum securis revocatur
De torrentis alveo.

Illum Joseph candor morum,
Illum Jacob futurorum
Mens effecit conscia.

Ipse memor suae gentis,
Nos perducat in manentis.
Semper Christi gaudia.


   Hoy se celebra el gozoso día del gran Cau­dillo, que nos trae los dones de una nueva luz.

     Gracia se da al alma pia­dosa; re­suene, pues, en el corazón fervoroso cuanto exteriormente se publica.
   
  Admiremos el esplendor del Patriar­ca que asciende por la senda del O­riente.


     La vasta estirpe de su gran familia le ha hecho resplan­decer cual otro sol, a seme­janza de Abraham.

     Mira el cuervo cómo le sirve y le reconóce en la an­gosta ca­verna, cual Elías, escondido.

     Se parece a Eliseo, cuando del cau­ce del río hace subir la segur.


     El entendimiento le paran­gona a José por la pureza de costumbres, y a Jacob por los vatici­nios.

     Que él, pues, acordándose de sus hijos, nos conduzca a los gozos de Cristo siempre perdu­rable. Amén.

sábado, 8 de marzo de 2014

Introito Exaudi nos Domine

La Misa del Sábado de Ceniza comienza con este Introito, cuyo texto procede del salmo 68, un salmo de súplica de un orante que se ve con las aguas al cuello, y ya no puede hacer pie. La obra está compuesta en el tono séptimo, un tono brillante que destaca las palabras relativas a la misericordia.

No sólo es la ardiente plegaria de cada uno de nosotros, cuando nos vemos asaltados por los peligros de la vida; este sábado de ceniza se convierte también en la oración de Jesús, que se ve sumergido en el agua de la muerte para salvarnos. La respuesta de Dios a este grito vendrá en la Pascua, y participando por el Bautismo en la Resurrección de Cristo, esperamos nosotros también atravesar estas aguas peligrosas para llegar al Reino eterno.



Exaudi nos, Domine, quoniam benigna est misericordia tua: secundum multitudinem miserationum tuarum respice nos, Domine.
Salvum me fac, Deus: quoniam intraverunt aquae usque ad animam meam.
Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amen.
Escúchanos, Señor, porque es benigna tu misericordia. Por tu inmensa compasión, míranos, Señor.

Sálvame, Señor, que me llegan las aguas al cuello.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

jueves, 11 de julio de 2013

San Benito. Laeta dies

Hoy celebramos los monjes la solemnidad de nuestro Padre san Benito. En su honor vamos a escuchar la secuencia Laeta dies, un himno de alabanza a Dios por los abundantes que derramó sobre san Benito. Lo escuchamos en la versión de los monjes de Norcia.



Laeta dies magni ducis,
Dona ferens novae lucis,
Hodie recolitur.

Caris datur piae menti,
Corde sonet in ardenti,
Quidquid foris promitur.

Hunc per callem orientis
Admiremur ascendentis
Patriarchae speciem.

Amplum semen magnae prolis
Illum fecit instar solis
Abrahae persimilem.

Corvum cernis ministrantem,
Hinc Eliam latitantem
Specu nosce parvulo.

Elisaeus dignoscatur,
Cum securis revocatur
De torrentis alveo.

Illum Joseph candor morum,
Illum Jacob futurorum
Mens effecit conscia.

Ipse memor suae gentis,
Nos perducat in manentis.
Semper Christi gaudia.


   Hoy se celebra el gozoso día del gran Cau­dillo, que nos trae los dones de una nueva luz.

     Gracia se da al alma pia­dosa; re­suene, pues, en el corazón fervoroso cuanto exteriormente se publica.
   
  Admiremos el esplendor del Patriar­ca que asciende por la senda del O­riente.


     La vasta estirpe de su gran familia le ha hecho resplan­decer cual otro sol, a seme­janza de Abraham.

     Mira el cuervo cómo le sirve y le reconóce en la an­gosta ca­verna, cual Elías, escondido.

     Se parece a Eliseo, cuando del cau­ce del río hace subir la segur.


     El entendimiento le paran­gona a José por la pureza de costumbres, y a Jacob por los vatici­nios.

     Que él, pues, acordándose de sus hijos, nos conduzca a los gozos de Cristo siempre perdu­rable. Amén.

miércoles, 10 de julio de 2013

Aleluya Vir Dei Benedictus

Hoy comienzan todos los monjes benedictinos la celebración de la Solemnidad de nuestro Padre San Benito con las primeras vísperas. En su honor, vamos a escuchar el Aleluya que se cantará mañana. Es una venerable pieza del sexto modo, el modo místico, que innumerables generaciones de monjes han cantado a lo largo de los siglos. Sirva para expresar nuestra alabanza a Dios, que por medio del Espíritu Santo suscitó aquel varón bendito por el nombre y por la gracia. Lo interpretan los monjes benedictinos de Nursia.


Alleluia. Vir Dei Benedictus omnium iustorum spiritum plenus fit. Ipse intercedat pro omni monasticae professionis. Alleluia.


Aleluya. El varón de Dios Benito estuvo lleno del espíritu de todos los santos. El interceda por todos los monjes profesos. Aleluya.