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martes, 18 de junio de 2019
lunes, 17 de junio de 2019
lunes, 13 de febrero de 2017
Josquin Des Prez: Missa l'Homme Armé Super - Kyrie
Josquin des Prez nació hacia 1440, probablemente en Francia, en la frontera dse Hainaut, territorio perteneciente al Sacro Imperio Romano. De 1459 a 1472 fue cantor de la catedral de Milán y más adelante miembro de la capilla ducal de Galeazzo Maria Sforza. Tras el asesinato de este noble en 1476, Josquin pasó a servir a su hermano, el cardenal Ascanio Sforza, hasta la muerte de éste último en 1505. Entre 1486 y 1494 hay noticias de su presencia, de tanto en tanto, en la capilla papal en Roma. Al parecer estuvo entre 1501 y 1503 en Francia, tal vez en la corte de Luis XII. En 1503 fue nombrado maestro de capilla en la corte de Ferrara, pero al año siguiente abandonó Italia con destino a Francia y, probablemente huyó prudentemente de la peste que más adelante se cobraría la vida de Obrecht. Desde 1504 hasta el final de sus días, hacia 1521, Josquin vivió en su región natal, en Condé-sur-l´Escaut, donde fue preboste de Notre Dame. Sus composiciones se publicaron en numerosísimas antologías impresas durante el siglo XVI y también aparecieron en muchos de los manuscritos de la época. Incluyen en total cerca de dieciocho misas, cien motetes, setenta chanons y otras obras vocales profanas.
Josquin es el compositor de quien, más que ningún otro, puede decirse que se halló situado al límite entre el Medievo y el mundo moderno. En la mayor parte de éstas emplea una melodía profana como cantus firmus. Estas obras abundan en manifestaciones de ingenio técnico. En la misa de L´homme armé super voces musicales, Josquin transporta la conocida melodía del siglo XV a sucesivos grados del hexacordo ( las voces musicales ). Así empieza en Do el Kyrie, en Re el Gloria y así sucesivamente. En esta misa también se emplea el trecurso del canon proporcional.
viernes, 13 de enero de 2017
Josquin Desprez. Kyrie de la Missa Fortuna desperata
Escuchamos hoy el Kyrie de la Missa Fortuna desperata de Josquin Desprez, basada sobre la canción del mismo nombre.
martes, 27 de octubre de 2015
Josquin Des Prez: Miserere mei Deus
Oramos hoy por nuestro difunto hermano Rupert con una de las obras maestras del renacimiento: el Miserere de Josquin des Prés (1450-1521). Se trata de un motete para cinco voces, que compuso entre 1503 a 1504 para el duque Hercules I de Ferrara. Este príncipe estaba en relación con otro célebre ciudadano de Ferrara, el dominico Savonarola, que se había impuesto de Florencia y pretendía la reforma de la Iglesia Católica. Precisamente la obra de Josquin está inspirada en el trágico final y ejecución de Savonarola. En sintonía con el rechazo del austero dominico a la compleja polifonía flamenca, Josquin se esforzó por componer una música muy concentrada. El resultado fue una obra de una sobriedad y profundidad llamativa, siendo el texto fácilmente comprensible.
Miserere mei, Deus, secundum magnam misericordiam tuam.
Et secundum multitudinem miserationum tuarum, dele iniquitatem meam. Amplius lava me ab iniquitate mea: et a peccato meo munda me. Quoniam iniquitatem meam ego cognosco: et peccatum meum contra me est semper. Tibi soli peccavi, et malum coram te feci: ut justificeris in sermonibus tuis, et vincas cum judicaris. Ecce enim in iniquitatibus conceptus sum: et in peccatis concepit me mater mea. Ecce enim veritatem dilexisti: incerta et occulta sapientiae tuae manifestasti mihi. Asperges me hyssopo, et mundabor: lavabis me et super nivem dealbabor. Auditui meo dabis gaudium et laetitiam: et exsultabunt ossa humiliata. Averte faciem tuam a peccatis meis: et omnes iniquitate meas dele. Cor mundum crea in me, Deus, et spiritum rectum innova in visceribus meis. Ne projicias me a facie tua: et spiritum sanctum tuum ne auferas a me. Redde mihi laetitiam salutaris tui: et spiritu principali confirma me. Docebo iniquos vias tuas: et impii ad te convertentur. Libera me de sanguinibus, Deus, Deus salutis meae et exsultabit lingua mea justitiam tuam. Domine, labia mea aperies: et os meum annuntiabit laudem tuam. Quoniam si voluisses sacrificium, dedissem utique: holocaustis non delectaberis. Sacrificium Deo spiritus contribulatus: cor contritum et humiliatum, Deus, nos despicies. Benigne fac, Domine, in bona voluntate tua sion: ut aedificentur muri Jerusalem. Tunc accetabis sacrificium justitiae, oblationes et holocausta: tunc imponent super altare tuum vitulos. |
Ten misericordia de mi, oh Dios: conforme a tu gran misericordia.
Y conforme a la multitud de tus piedades, borra mi maldad. Lávame enteramente de mi culpa, y límpiame de mi pecado. Porque yo conozco mi maldad, y mi pecado está siempre ante mis ojos. Contra ti solo he pecado, y hecho lo malo delante de ti: porque te justifiques en tus palabras, y venzas en tu juicio. He aquí que en iniquidades fui engendrado, y en pecados me concibió mi madre. He aquí que amas la verdad: me has manifestado los misterios y secretos de tu sabiduría. Rocíame con hisopo y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve. Hazme oir el gozo y la alegría, y saltarán de placer mis huesos apocados. Aparta tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. Crea en mi, oh Dios, un corazón puro y renueva dentro de mi un espíritu recto. No me eches de tu presencia, y no quites de mi tu santo espíritu. Devuélveme el gozo de tu salvación, sosténgame un espíritu de príncipe. Enseñaré a los pecadores tus caminos, y los impíos se convertirán a ti. Líbrame de toda sangre, oh Dios, de mi salud, y cantará mi lengua tu justicia. Señor, abrirás mis labios, y mi boca anunciará tu alabanza. Porque si hubieras querido sacrificio, yo lo hubiera ofrecido: mas no te serán agradables los holocaustos. Para Dios es sacrificio un espíritu atribulado: el corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo despreciarás. Haz bien, oh Señor, con tu buena voluntad a Sión: para que sean edificados los muros de Jerusalén. Entonces aceptarás el sacrificio legítimo, las ofrendas y holocaustos: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros. |
martes, 17 de febrero de 2015
Josquin Des Prez: Missa l'Homme Armé. Gloria
Seguimos con la Missa L'Homme Armé, de Josquin. Hoy escuchamos el Gloria.
lunes, 16 de febrero de 2015
Josquin Des Prez: Missa l'Homme Armé Super - Kyrie
Josquin des Prez nació hacia 1440, probablemente en Francia, en la frontera dse Hainaut, territorio perteneciente al Sacro Imperio Romano. De 1459 a 1472 fue cantor de la catedral de Milán y más adelante miembro de la capilla ducal de Galeazzo Maria Sforza. Tras el asesinato de este noble en 1476, Josquin pasó a servir a su hermano, el cardenal Ascanio Sforza, hasta la muerte de éste último en 1505. Entre 1486 y 1494 hay noticias de su presencia, de tanto en tanto, en la capilla papal en Roma. Al parecer estuvo entre 1501 y 1503 en Francia, tal vez en la corte de Luis XII. En 1503 fue nombrado maestro de capilla en la corte de Ferrara, pero al año siguiente abandonó Italia con destino a Francia y, probablemente huyó prudentemente de la peste que más adelante se cobraría la vida de Obrecht. Desde 1504 hasta el final de sus días, hacia 1521, Josquin vivió en su región natal, en Condé-sur-l´Escaut, donde fue preboste de Notre Dame. Sus composiciones se publicaron en numerosísimas antologías impresas durante el siglo XVI y también aparecieron en muchos de los manuscritos de la época. Incluyen en total cerca de dieciocho misas, cien motetes, setenta chanons y otras obras vocales profanas.
Josquin es el compositor de quien, más que ningún otro, puede decirse que se halló situado al límite entre el Medievo y el mundo moderno. En la mayor parte de éstas emplea una melodía profana como cantus firmus. Estas obras abundan en manifestaciones de ingenio técnico. En la misa de L´homme armé super voces musicales, Josquin transporta la conocida melodía del siglo XV a sucesivos grados del hexacordo ( las voces musicales ). Así empieza en Do el Kyrie, en Re el Gloria y así sucesivamente. En esta misa también se emplea el trecurso del canon proporcional.
viernes, 13 de febrero de 2015
Josquin des Prez. De profundis
Leemos hoy el relato del pecado de los primeros padres en el Paraíso. Eso nos va a dar pie a escuchar un conmovedor motete de Josquin Desprez: su De profundis. Es uno de los salmos penitenciales, que adquiere un intenso dramatismo musical. Lo interpreta el Hilliard Ensemble.
De profundis clamavi ad te, Domine;
Domine exaudi vocem meam. Fiant aures tuae intendentes in vocem deprecationis meae. Si iniquitates observaveris,Domine, Domine, quis sustinebit? Quia apud te propitiatio est, et propter legem tuam, sustinui te, Domine. Sustinuit anima mea in verbo eius; speravit anima mea in Domino. A custodia matutina usque ad noctem, speret Israel in Domino. Quia apud Dominum misericordia et copiosa apud eum redemptio. Et ipse redimet Israel ex omnibus iniquitatibus eius. |
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto. Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora. Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora; porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos. |
viernes, 26 de septiembre de 2014
Josquin des Préz. Gloria de la Misa Pange Lingua
Josquin des Prés es uno de los compositores centrales del primer renacimiento franco-flamenco. Su obra polifónica alcanza un nivel sublime en la expresión y en el ritmo. De su Misa Pange Lingua, vamos a escuchar el Gloria, compuesto a partir de las primeras notas del Gloria Orbis Factor, que se canta normalmente los domingos (XI).
viernes, 6 de junio de 2014
Josquin des Prez. In te Domine speravi
Buscando una pieza para hoy, he encontrado esta maravilla de Josquin des Prez. Se trata de una motete religioso, escrito en italiano y latín, del alma que espera en Dios en medio de las tristezas de este mundo. Lo interpreta el Orlando Consort.
In te Domine speravi
Per trovar pietà in eterno. Ma in un tristo e obscuro inferno Fui et frustra laboravi. Rotto e al vento ogni speranza Veggio il ciel voltarmi in pianto. Suspir lacrime m'avanza Del mio tristo sperar tanto. Fui ferito, se non quanto Tribulando ad te clamavi. In te Domine speravi. |
En Ti, oh Señor espero para encontrar compasión por los siglos.
Pero en un infierno triste y oscuro estaba sufriendo en vano y arrojado al viento de las circunstancias. Rota y al viento toda esperanza veo llorando el cielo dando vueltas. Sólo suspiros y lágrimas me vienen de tan triste esperar. Me hirieron, pero en mi dolor te invoqué. En Ti, oh Señor, espero. |
domingo, 16 de junio de 2013
Josquin Des Prez: Miserere mei Deus
La liturgia de este domingo nos habla del perdón de los pecados. Por eso, hemos elegido como comentario musical una de las obras maestras del renacimiento: el Miserere de Josquin des Prés (1450-1521). Se trata de un motete para cinco voces, que compuso entre 1503 a 1504 para el duque Hercules I de Ferrara. Este príncipe estaba en relación con otro célebre ciudadano de Ferrara, el dominico Savonarola, que se había impuesto de Florencia y pretendía la reforma de la Iglesia Católica. Precisamente la obra de Josquin está inspirada en el trágico final y ejecución de Savonarola. En sintonía con el rechazo del austero dominico a la compleja polifonía flamenca, Josquin se esforzó por componer una música muy concentrada. El resultado fue una obra de una sobriedad y profundidad llamativa, siendo el texto fácilmente comprensible.
Miserere mei, Deus, secundum magnam misericordiam tuam.
Et secundum multitudinem miserationum tuarum, dele iniquitatem meam. Amplius lava me ab iniquitate mea: et a peccato meo munda me. Quoniam iniquitatem meam ego cognosco: et peccatum meum contra me est semper. Tibi soli peccavi, et malum coram te feci: ut justificeris in sermonibus tuis, et vincas cum judicaris. Ecce enim in iniquitatibus conceptus sum: et in peccatis concepit me mater mea. Ecce enim veritatem dilexisti: incerta et occulta sapientiae tuae manifestasti mihi. Asperges me hyssopo, et mundabor: lavabis me et super nivem dealbabor. Auditui meo dabis gaudium et laetitiam: et exsultabunt ossa humiliata. Averte faciem tuam a peccatis meis: et omnes iniquitate meas dele. Cor mundum crea in me, Deus, et spiritum rectum innova in visceribus meis. Ne projicias me a facie tua: et spiritum sanctum tuum ne auferas a me. Redde mihi laetitiam salutaris tui: et spiritu principali confirma me. Docebo iniquos vias tuas: et impii ad te convertentur. Libera me de sanguinibus, Deus, Deus salutis meae et exsultabit lingua mea justitiam tuam. Domine, labia mea aperies: et os meum annuntiabit laudem tuam. Quoniam si voluisses sacrificium, dedissem utique: holocaustis non delectaberis. Sacrificium Deo spiritus contribulatus: cor contritum et humiliatum, Deus, nos despicies. Benigne fac, Domine, in bona voluntate tua sion: ut aedificentur muri Jerusalem. Tunc accetabis sacrificium justitiae, oblationes et holocausta: tunc imponent super altare tuum vitulos. |
Ten misericordia de mi, oh Dios: conforme a tu gran misericordia.
Y conforme a la multitud de tus piedades, borra mi maldad. Lávame enteramente de mi culpa, y límpiame de mi pecado. Porque yo conozco mi maldad, y mi pecado está siempre ante mis ojos. Contra ti solo he pecado, y hecho lo malo delante de ti: porque te justifiques en tus palabras, y venzas en tu juicio. He aquí que en iniquidades fui engendrado, y en pecados me concibió mi madre. He aquí que amas la verdad: me has manifestado los misterios y secretos de tu sabiduría. Rocíame con hisopo y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve. Hazme oir el gozo y la alegría, y saltarán de placer mis huesos apocados. Aparta tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. Crea en mi, oh Dios, un corazón puro y renueva dentro de mi un espíritu recto. No me eches de tu presencia, y no quites de mi tu santo espíritu. Devuélveme el gozo de tu salvación, sosténgame un espíritu de príncipe. Enseñaré a los pecadores tus caminos, y los impíos se convertirán a ti. Líbrame de toda sangre, oh Dios, de mi salud, y cantará mi lengua tu justicia. Señor, abrirás mis labios, y mi boca anunciará tu alabanza. Porque si hubieras querido sacrificio, yo lo hubiera ofrecido: mas no te serán agradables los holocaustos. Para Dios es sacrificio un espíritu atribulado: el corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo despreciarás. Haz bien, oh Señor, con tu buena voluntad a Sión: para que sean edificados los muros de Jerusalén. Entonces aceptarás el sacrificio legítimo, las ofrendas y holocaustos: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros. |
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