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jueves, 18 de abril de 2019

Jueves Santo

La liturgia del Jueves Santo tiene como punto central la Celebración de la Cena del Señor, en el que la Iglesia hace memorial de la Última Cena. En esta celebración se acumulan muchos contenidos teológicos. Ante todo, recibimos al Señor, que se entregó por todos nosotros y se nos dio como alimento para nuestra Pascua hacia el Reino de los Cielos. Por otra parte, hacemos el memorial de la institución de los sacramentos de la Eucaristía y del Orden. La celebración eucarística se abre con una obra maestra del cantro gregoriano: el introito Nos autem, nosotros tenemos que gloriarnos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, un texto tomado del capítulo sexto de la Carta de san Pablo a los Gálatas. Este texto nos indica ya el sentido de la celebración de hoy: la entrega del Señor por todos nosotros; allí está nuestra salvación y nuestra gloria. La versión que escuchamos está interpretada por el coro Capella Gregoriana.


Nos autem gloriári opórtet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus.

1. Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri.


Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado.

1. Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros.

Otro momento álgido de la celebración es el Lavatorio de los Pies, durante el cual se canta otra conmovedora oración: Ubi caritas et amor, un responsorio sobre el amor cristiano inspirado en el texto de la Primera Carta de san Juan . Escuchamos también la versión del coro de monjes de Santo Domingo de Silos.



Ubi cáritas est vera, Deus ibi est.
Congregávit nos in unum
Christi amor. 
Exsultémus et in ipso
jucundémur. 
Timeámus et amémus Deum vivum. 
Et ex corde diligámus nos sincéro.
Simul ergo cum in unum
congregámur: 
Ne nos mente dividámur, caveámus. 
Cessent júrgia malígna, cessent lites. 
Et in médio nostri sit Christus Deus.
Simul quoque cum beátis videámus 
Gloriánter vultum tuum, Christe Deus: 
Gáudium, quod est imménsum
atque probum. 
Saécula per infiníta sæculórum. Amen.


Donde hay amor verdadero, allí está Dios. Nos ha reunido el amor de Cristo. 

Alegrémonos y gocemos en él. Tengamos el santo temor y el amor del Dios vivo. Amémonos sinceramente.

Cuando nos reunimos, procuremos no estar divididos interiormente.

Guardémonos de la discordia y de las discusiones. Cristo, el Señor, está en medio de nosotros.
Que podamos también, todos juntos, contemplar tu rostro en la gloria, Cristo Dios, con un gozo inmenso y eterno. Amén.

La celebración termina con la reserva del Santísimo para la comunión del Viernes Santo, que será adorada especialmente esta noche. En España, una melodía muy asociada a este momento, es un himno compuesto para el Congreso Eucarístico de 1911: Cantemos al Amor de los amores

jueves, 20 de abril de 2017

Antífona Cum esset sero

Para el Jueves de la Octava de Pascua nos propone la liturgia un fragmento del Evangelio de san Lucas, en el que se nos narra la aparición de Jesús al grupo de los discípulos. El mensaje de Jesús resucitado coincide con el que san Juan nos transmite en su Evangelio: Pax Vobis, que la paz esté con vosotros. No simplemente se trata del usual saludo judío, sino de un profundo deseo de paz en Dios, que el Señor resucitado nos transmite: la constatación de la paz que brota de su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.

Una antífona gregoriana recoge este saludo: Cum esset sero, es decir, el primer día de la semana. Se trata de una antífona del modo primero, de melodía y ritmo muy solemne, que solo tiene un adorno musical en el comentario al saludo Pax vobis. Lo volvemos a escuchar en la versión de los mismos monjes que lo rezaron ayer, en su disco Pax Vobis. Junto a la antífona, el canto del Magnificat nos sirve también de acción de gracias en este nuevo día de la Octava de Pascua.

jueves, 13 de abril de 2017

Jueves Santo

La liturgia del Jueves Santo tiene como punto central la Celebración de la Cena del Señor, en el que la Iglesia hace memorial de la Última Cena. En esta celebración se acumulan muchos contenidos teológicos. Ante todo, recibimos al Señor, que se entregó por todos nosotros y se nos dio como alimento para nuestra Pascua hacia el Reino de los Cielos. Por otra parte, hacemos el memorial de la institución de los sacramentos de la Eucaristía y del Orden. La celebración eucarística se abre con una obra maestra del cantro gregoriano: el introito Nos autem, nosotros tenemos que gloriarnos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, un texto tomado del capítulo sexto de la Carta de san Pablo a los Gálatas. Este texto nos indica ya el sentido de la celebración de hoy: la entrega del Señor por todos nosotros; allí está nuestra salvación y nuestra gloria. La versión que escuchamos está interpretada por el coro Capella Gregoriana.


Nos autem gloriári opórtet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus.

1. Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri.


Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado.

1. Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros.

Otro momento álgido de la celebración es el Lavatorio de los Pies, durante el cual se canta otra conmovedora oración: Ubi caritas et amor, un responsorio sobre el amor cristiano inspirado en el texto de la Primera Carta de san Juan . Escuchamos también la versión del coro de monjes de Santo Domingo de Silos.



Ubi cáritas est vera, Deus ibi est.
Congregávit nos in unum
Christi amor. 
Exsultémus et in ipso
jucundémur. 
Timeámus et amémus Deum vivum. 
Et ex corde diligámus nos sincéro.
Simul ergo cum in unum
congregámur: 
Ne nos mente dividámur, caveámus. 
Cessent júrgia malígna, cessent lites. 
Et in médio nostri sit Christus Deus.
Simul quoque cum beátis videámus 
Gloriánter vultum tuum, Christe Deus: 
Gáudium, quod est imménsum
atque probum. 
Saécula per infiníta sæculórum. Amen.


Donde hay amor verdadero, allí está Dios. Nos ha reunido el amor de Cristo. 

Alegrémonos y gocemos en él. Tengamos el santo temor y el amor del Dios vivo. Amémonos sinceramente.

Cuando nos reunimos, procuremos no estar divididos interiormente.

Guardémonos de la discordia y de las discusiones. Cristo, el Señor, está en medio de nosotros.
Que podamos también, todos juntos, contemplar tu rostro en la gloria, Cristo Dios, con un gozo inmenso y eterno. Amén.

La celebración termina con la reserva del Santísimo para la comunión del Viernes Santo, que será adorada especialmente esta noche. En España, una melodía muy asociada a este momento, es un himno compuesto para el Congreso Eucarístico de 1911: Cantemos al Amor de los amores

jueves, 2 de abril de 2015

Jueves Santo

La liturgia del Jueves Santo tiene como punto central la Celebración de la Cena del Señor, en el que la Iglesia hace memorial de la Última Cena. En esta celebración se acumulan muchos contenidos teológicos. Ante todo, recibimos al Señor, que se entregó por todos nosotros y se nos dio como alimento para nuestra Pascua hacia el Reino de los Cielos. Por otra parte, hacemos el memorial de la institución de los sacramentos de la Eucaristía y del Orden. La celebración eucarística se abre con una obra maestra del cantro gregoriano: el introito Nos autem, nosotros tenemos que gloriarnos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, un texto tomado del capítulo sexto de la Carta de san Pablo a los Gálatas. Este texto nos indica ya el sentido de la celebración de hoy: la entrega del Señor por todos nosotros; allí está nuestra salvación y nuestra gloria. La versión que escuchamos está interpretada por el coro Capella Gregoriana.


Nos autem gloriári opórtet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus.

1. Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri.


Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado.

1. Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros.

Otro momento álgido de la celebración es el Lavatorio de los Pies, durante el cual se canta otra conmovedora oración: Ubi caritas et amor, un responsorio sobre el amor cristiano inspirado en el texto de la Primera Carta de san Juan . Escuchamos también la versión del coro de monjes de Santo Domingo de Silos.



Ubi cáritas est vera, Deus ibi est.
Congregávit nos in unum
Christi amor. 
Exsultémus et in ipso
jucundémur. 
Timeámus et amémus Deum vivum. 
Et ex corde diligámus nos sincéro.
Simul ergo cum in unum
congregámur: 
Ne nos mente dividámur, caveámus. 
Cessent júrgia malígna, cessent lites. 
Et in médio nostri sit Christus Deus.
Simul quoque cum beátis videámus 
Gloriánter vultum tuum, Christe Deus: 
Gáudium, quod est imménsum
atque probum. 
Saécula per infiníta sæculórum. Amen.


Donde hay amor verdadero, allí está Dios. Nos ha reunido el amor de Cristo. 

Alegrémonos y gocemos en él. Tengamos el santo temor y el amor del Dios vivo. Amémonos sinceramente.

Cuando nos reunimos, procuremos no estar divididos interiormente.

Guardémonos de la discordia y de las discusiones. Cristo, el Señor, está en medio de nosotros.
Que podamos también, todos juntos, contemplar tu rostro en la gloria, Cristo Dios, con un gozo inmenso y eterno. Amén.

La celebración termina con la reserva del Santísimo para la comunión del Viernes Santo, que será adorada especialmente esta noche. En España, una melodía muy asociada a este momento, es un himno compuesto para el Congreso Eucarístico de 1911: Cantemos al Amor de los amores


miércoles, 9 de julio de 2014

Codex Calixtinus. Alleluia in greco

Con motivo de la lectura del Evangelio, que nos narra la elección por Jesús de los apóstoles, hemos contemplado una de las esculturas del claustro de Silos. También de su célebre coro de monjes escucharemos una pieza del Codex Calixtinus, el Aleluya en Griego. Se trata de un aleluya de tono primero, cuyo texto es el original griego, que narra la vocación de los apóstoles Santiago y Juan. El Códice Calixtino es la obra del siglo XII centrada en el culto al apóstol Santiago, cuya tumba compostelana se había convertido en esa época en la principal meta de peregrinaciones cristianas.


Alleluia.
Efonisen o Yesus Iacobon tu Sebedeu, ke Iohannin adelfon autu, ke kalesen autis onomata Boarnerges, pi on pragma estin: o ios tis brontuis.
Alleluia


Aleluya. Llamó Jesús a Santiago el Zebedeo y a su hermano Juan, y los llamó Boanerges, que significa los hijos del trueno.
Aleluya.

jueves, 4 de abril de 2013

Antífona Cum esset sero

Para el Jueves de la Octava de Pascua nos propone la liturgia un fragmento del Evangelio de san Lucas, en el que se nos narra la aparición de Jesús al grupo de los discípulos. El mensaje de Jesús resucitado coincide con el que san Juan nos transmite en su Evangelio: Pax Vobis, que la paz esté con vosotros. No simplemente se trata del usual saludo judío, sino de un profundo deseo de paz en Dios, que el Señor resucitado nos transmite: la constatación de la paz que brota de su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.

Una antífona gregoriana recoge este saludo: Cum esset sero, es decir, el primer día de la semana. Se trata de una antífona del modo primero, de melodía y ritmo muy solemne, que solo tiene un adorno musical en el comentario al saludo Pax vobis. Lo volvemos a escuchar en la versión de los mismos monjes que lo rezaron ayer, en su disco Pax Vobis. Junto a la antífona, el canto del Magnificat nos sirve también de acción de gracias en este nuevo día de la Octava de Pascua.


viernes, 29 de marzo de 2013

Viernes Santo. Christus factus est

Hoy la liturgía canta este texto que se utiliza como un gradual y, durante el triduo, como una antífona en lugar del responsorio .
En el moderno Graduale Romanum , este texto es el gradual de Domingo de Ramos y La Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre). En el extraordinario o "rito Tridentino ", este texto es el gradual de la misa del Jueves Santo, así como para la Fiesta de la Exaltación de la Cruz.
También se canta como responsorio en los oficios de Laudes y Vísperas, en Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo: el Sábado Santo el texto se utiliza en su totalidad, el Viernes Santo termina en la palabra crucis , y termina el Jueves Santo a completas en usque ad mortem .


Christus factus est pro nobis obediens usque ad mortem mortem autem crucis.
Propter quod et Deus exaltavit illum: et dedit illi nomen quod est super omne nomen.
Cristo se hizo obediente por nosotros hasta la muerte y muerte de cruz.
Por lo cual Dios también lo exaltó y le dio un nombre sobre todo nombre.

jueves, 28 de marzo de 2013

Jueves Santo

La liturgia del Jueves Santo tiene como punto central la Celebración de la Cena del Señor, en el que la Iglesia hace memorial de la Última Cena. En esta celebración se acumulan muchos contenidos teológicos. Ante todo, recibimos al Señor, que se entregó por todos nosotros y se nos dio como alimento para nuestra Pascua hacia el Reino de los Cielos. Por otra parte, hacemos el memorial de la institución de los sacramentos de la Eucaristía y del Orden. La celebración eucarística se abre con una obra maestra del cantro gregoriano: el introito Nos autem, nosotros tenemos que gloriarnos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, un texto tomado del capítulo sexto de la Carta de san Pablo a los Gálatas. Este texto nos indica ya el sentido de la celebración de hoy: la entrega del Señor por todos nosotros; allí está nuestra salvación y nuestra gloria. La versión que escuchamos está interpretada por el coro de monjes de San Pedro de Solesmes.



Nos autem gloriári opórtet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus.

1. Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri.


Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado.

1. Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros.

Otro momento álgido de la celebración es el Lavatorio de los Pies, durante el cual se canta otra conmovedora oración: Ubi caritas et amor, un responsorio sobre el amor cristiano inspirado en el texto de la Primera Carta de san Juan . Escuchamos también la versión del coro de monjes de San Pedro de Solesmes.



Ubi cáritas est vera, Deus ibi est.
Congregávit nos in unum
Christi amor. 
Exsultémus et in ipso
jucundémur. 
Timeámus et amémus Deum vivum. 
Et ex corde diligámus nos sincéro.
Simul ergo cum in unum
congregámur: 
Ne nos mente dividámur, caveámus. 
Cessent júrgia malígna, cessent lites. 
Et in médio nostri sit Christus Deus.
Simul quoque cum beátis videámus 
Gloriánter vultum tuum, Christe Deus: 
Gáudium, quod est imménsum
atque probum. 
Saécula per infiníta sæculórum. Amen.


Donde hay amor verdadero, allí está Dios. Nos ha reunido el amor de Cristo. 

Alegrémonos y gocemos en él. Tengamos el santo temor y el amor del Dios vivo. Amémonos sinceramente.

Cuando nos reunimos, procuremos no estar divididos interiormente.

Guardémonos de la discordia y de las discusiones. Cristo, el Señor, está en medio de nosotros.
Que podamos también, todos juntos, contemplar tu rostro en la gloria, Cristo Dios, con un gozo inmenso y eterno. Amén.

La celebración termina con la reserva del Santísimo para la comunión del Viernes Santo, que será adorada especialmente esta noche. En España, una melodía muy asociada a este momento, es un himno compuesto para el Congreso Eucarístico de 1911: Cantemos al Amor de los amores



miércoles, 27 de marzo de 2013

Vexilla regis prodeunt


El poeta Venancio Fortunato compuso un segundo himno en honor de la reliquia de la Santa Cruz, que comenzó a ser venerada en el siglo V en el monasterio de santa Radegunda en Poitiers: Vexilla Regis, es decir, avanzan las banderas del rey. Este himno lo hemos escuchado ya en la versión musical que de él hizo Tomás Luis de Victoria. Hoy vamos a escuchar la composición gregoriana original.




Vexilla Regis prodeunt: 
Fulget Crucis mysterium, 
quo carne carnis conditor, 
suspensus est patibulum.

Quo vulneratus in super, 
mucrone diro lanceae, 
ut nos lavaret crimine, 
manavit unda sanguine.

Impleta sunt quae concinit, 
David fideli carmine, 
dicens: In nationibus 
regnavit a ligno Deus.

Arbor decora et fulgida, 
or nata Regis purpura, 
electa digno stipite, 
tam sancta membra tangere.

Beata cuius brachiis, 
saecli pependit pretium, 
statera facta corporis, 
praedamque tulit tartari.

O Crux ave, spe unica: 
Hoc passionis tempore, 
auge piis iustitiae, 
reisque dona veniam.

Te summa Deus Trinitas, 
collaudet omnis spiritus: 
quos per Crucis mysterium, 
salvas reges per saecula. 
Amen.


Las banderas del Rey avanzan:
resplandece el misterio de la Cruz,
donde la carne del creador,
fue suspendida en el patíbulo.

La cual herida además
por la punta terrible de la lanza,
para lavarnos de los crímenes,
manó sangre y agua.

Cumpliéronse entonces
los fieles oráculos de David,
cuando dijo a las naciones:
"Reinará Dios desde el madero".

Oh árbol bello y refulgente
hermoseado con la púrpura del Rey,
escogido del más digno tronco,
para tocar tan santos miembros.

Dichoso tú,de cuyos brazos,
estuvo pendiente el rescate del mundo;
hecho balanza de su propio cuerpo
y arrebató la presa al infierno.

Salve, oh Cruz, esperanza única,
en este tiempo de pasión:
aumenta a los justos la gracia
y a los pecadores borra el pecado.

¡Oh Trinidad, fuente de salvación!,
que todo espíritu te alabe;
que por el misterio de la Cruz
nos salvas del mal por siempre.
Amén.

martes, 26 de marzo de 2013

Pange lingua proelium certaminis


El poeta latino Venancio Fortunato compuso dos himnos para venerar la reliquia de la Santa Cruz que llegó a Poitiers en tiempos de santa Radegunda. Estos himnos, Pange Lingua y Vexilla Regis, todavía hoy siguen siendo utilizados en la liturgia, como oraciones que expresan la grandeza del misterio de la Cruz. Hoy escucharemos el primero de ellos, en una grabación ya antigua del coro de monjes de San Pedro de Solesmes.




Crux fidelis, inter omnes
arbor una nobilis,
nulla talem silva profert
flore, fronde, germine,
dulce lignum dulce clavo
dulce pondus sustinens.

Pange, lingua, gloriosi
proelium certaminis
et super crucis trophaeo
dic triumphum nobilem,
qualiter redemptor orbis
immolatus vicerit.

De parentis protoplasti
fraude factor condolens,
quando pomi noxialis
morte morsu corruit,
ipse lignum tunc notavit,
damna ligni ut solveret.

Hoc opus nostrae salutis
ordo depoposcerat,
multiformis perditoris
arte ut artem falleret
et medelam ferret inde,
hostis unde laeserat.


Crux fidelis, inter omnes
arbor una nobilis,
nulla talem silva profert
flore, fronde, germine,
dulce lignum dulce clavo
dulce pondus sustinens.






Oh Cruz fiel, el árbol más noble de todos: ningún bosque produjo otro igual, ni en hoja, ni en flor ni en fruto; dulce madero, dulces clavos, que sostienen tan dulce peso.


Canta, lengua, la victoria del glorioso combate, y , frente al trofeo de la Cruz, relata su noble triunfo: el modo en que el Redentor del mundo, vence, al ser sacrificado.


Condolido el Creador por el engaño de Adán que, al morder del fruto dañino, incurrió en la muerte, él  mismo designó el madero que repararía los daños que había causado el primer árbol.


La economía de nuestra redención estaba pidiendo que, mediante un proyecto divino, se eludiera la astucia del traidor y la medicina se obtuviese del mismo lugar en donde el enemigo había causado la herida.

Oh Cruz fiel, el árbol más noble de todos: ningún bosque produjo otro igual, ni en hoja, ni en flor ni en fruto; dulce madero, dulces clavos, que sostienen tan dulce peso.