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martes, 23 de abril de 2019

Pax Vobis: Aleluya

En el canto gregoriano se llama centón a una melodía ya existente, que se aplica a un determinado texto, con lo cual se obtiene una nueva pieza. Es un recurso muy utilizado a lo largo de los siglos. Un buen ejemplo es la antífona Aleluya que hoy presentamos. La melodía de la antífona es sobradamente conocida, pero se aplica a un texto que solo dice nueve veces Aleluya. Se trata de una alabanza trinitaria, basada en el triple simbolismo del número tres, con la viveza propia del octavo modo gregoriano.

Después de la antífona, escuchamos el canto del Nunc dimittis (Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz), del Oficio de Completas, con la antífona Salva nos, Domine (Sálvanos, Señor). Los interpretes son los mismos que nos han deseado estos días el Pax Vobis a todos los orantes de este Oratorio Monástico.


sábado, 20 de abril de 2019

Oración mozárabe del Profeta Jeremias

El Sábado Santo es un día de silencio, de dolor ante el Sepulcro del Señor. Hoy proponemos una breve audición del Canto de las Lamentaciones, en concreto, de la Oración del Profeta Jeremias. La escuchamos en la versión del canto mozárabe.



Incipit Oratio Jeremiae Prophetae

Recordare, Domine,
quid acciderit nobis:
intuere et respice
opprobrium nostrum.

Haereditas nostra versa est ad alienos,
domus nostrae ad extraneos.

Pupilli facti sumus absque patre,
matres nostrae quasi viduae.

Aquam nostram pecunia bibimus;
ligna nostra pretio comparavimus.

Cervicibus nostris minabamur,
lassis non dabatur requies.

Jerusalem Jerusalem,
convertere ad Dominum Deum tuum.




Comienzo de la Oración de Jeremías Profeta.
Recuerda, Señor,
 lo que nos ha pasado;
mira y fíjate en nuestras afrentas.

Nuestra heredad
ha pasado a los bárbaros;
nuestra casa, a extranjeros;

hemos quedado huérfanos de padre
y nuestras madres han quedado viudas.

Tenemos que comprar el agua que bebemos y pagar la leña que nos llevamos.
Nos empujan con un yugo al cuello,
nos fatigan sin darnos descanso.

Jerusalén, Jerusalén,
conviértete al señor tu Dios.

viernes, 19 de abril de 2019

Lamentaciones mozárabes. Lección 1 del Viernes Santo

El Evangelio nos lleva hoy a lamentarnos, con Jesús, de la suerte de Jerusalén. Por eso, escuchamos la primera de las lamentaciones que se cantan en la liturgia del Viernes Santo, en la versión mozárabe de los monjes de Silos.



De lamentatióne Ieremíæ prophétæ.
HETH. Cogitávit Dóminus dissipáre murum fíliæ Sion:
teténdit funículum suum, et non avértit manum suam a
perditióne: luxítque antemurále, et murus páriter dissipátus est.
TETH. Defíxæ sunt in terra portæ eius: pérdidit, et contrívit
vectes eius: regem eius et príncipes eius in géntibus:
non est lex, et prophétæ eius non invenérunt visiónem
a Dómino.
IOD. Sedérunt in terra, conticuérunt, senes fíliæ Sion:
conspersérunt cínere cápita sua, accíncti sunt cilíciis,
abiecérunt in terram cápita sua vírgines Ierúsalem.
CAPH. Defecérunt præ lácrimis óculi mei, conturbáta sunt
víscera mea: effúsum est in terra iecur meum super
contritióne fíliæ pópuli mei, cum defíceret párvulus et
lactens in platéis óppidi. Ierúsalem, Ierúsalem, convértere
ad Dóminum Deum tuum.



Lamentaciones del Profeta Jeremias
Heth. El Señor determinó arrasar las murallas de Sión: tendió la plomada y no retiró la mano que derribaba; muros y baluartes se lamentaban al desmoronarse juntos.

Teth. Derribó por tierra las puertas, rompió los cerrojos. Rey y príncipes estaban entre los gentiles. No había ley. Y los profetas ya no recibían visiones del Señor.


Yod. Los ancianos de Sión se sientan en el suelo silenciosos, se echan polvo en la cabeza y se visten de sayal; las doncellas de Jerusalén humillan hasta el polvo la cabeza.

Caph. Se consumen en lágrimas mis ojos, de amargura mis entrañas; se derrama por tierra mi hiel, por la ruina de la capital de mi pueblo; muchachos y niños desfallecen por las calles de la ciudad.

¡Jerusalén, Jerusalén, conviértete al Señor, tu Dios!

jueves, 18 de abril de 2019

Jueves Santo

La liturgia del Jueves Santo tiene como punto central la Celebración de la Cena del Señor, en el que la Iglesia hace memorial de la Última Cena. En esta celebración se acumulan muchos contenidos teológicos. Ante todo, recibimos al Señor, que se entregó por todos nosotros y se nos dio como alimento para nuestra Pascua hacia el Reino de los Cielos. Por otra parte, hacemos el memorial de la institución de los sacramentos de la Eucaristía y del Orden. La celebración eucarística se abre con una obra maestra del cantro gregoriano: el introito Nos autem, nosotros tenemos que gloriarnos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, un texto tomado del capítulo sexto de la Carta de san Pablo a los Gálatas. Este texto nos indica ya el sentido de la celebración de hoy: la entrega del Señor por todos nosotros; allí está nuestra salvación y nuestra gloria. La versión que escuchamos está interpretada por el coro Capella Gregoriana.


Nos autem gloriári opórtet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus.

1. Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri.


Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado.

1. Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros.

Otro momento álgido de la celebración es el Lavatorio de los Pies, durante el cual se canta otra conmovedora oración: Ubi caritas et amor, un responsorio sobre el amor cristiano inspirado en el texto de la Primera Carta de san Juan . Escuchamos también la versión del coro de monjes de Santo Domingo de Silos.



Ubi cáritas est vera, Deus ibi est.
Congregávit nos in unum
Christi amor. 
Exsultémus et in ipso
jucundémur. 
Timeámus et amémus Deum vivum. 
Et ex corde diligámus nos sincéro.
Simul ergo cum in unum
congregámur: 
Ne nos mente dividámur, caveámus. 
Cessent júrgia malígna, cessent lites. 
Et in médio nostri sit Christus Deus.
Simul quoque cum beátis videámus 
Gloriánter vultum tuum, Christe Deus: 
Gáudium, quod est imménsum
atque probum. 
Saécula per infiníta sæculórum. Amen.


Donde hay amor verdadero, allí está Dios. Nos ha reunido el amor de Cristo. 

Alegrémonos y gocemos en él. Tengamos el santo temor y el amor del Dios vivo. Amémonos sinceramente.

Cuando nos reunimos, procuremos no estar divididos interiormente.

Guardémonos de la discordia y de las discusiones. Cristo, el Señor, está en medio de nosotros.
Que podamos también, todos juntos, contemplar tu rostro en la gloria, Cristo Dios, con un gozo inmenso y eterno. Amén.

La celebración termina con la reserva del Santísimo para la comunión del Viernes Santo, que será adorada especialmente esta noche. En España, una melodía muy asociada a este momento, es un himno compuesto para el Congreso Eucarístico de 1911: Cantemos al Amor de los amores

miércoles, 17 de abril de 2019

Responsorio Iudas, mercator pessimus

La liturgia del Miércoles Santo pone ante nuestra consideración la figura de Judas Iscariote y su traición. Durante el Oficio de Tinieblas se canta un responsorio titulado Iudas mercator pessimus, es decir, Judas, el pésimo mercader. El año pasado escuchamos este responsorio en la versión de Tomás Luis de Victoria. Este año, escucharemos la versión original gregoriana, en la interpretación del coro de monjes de San Pedro de Solesmes.


Judas mercator pessimus
osculo petiit Dominum;
ille ut agnus innocens
non negavit Iudae osculum.
Denariorum numero
Christum Iudaeis tradidit.
Melius illi erat, si natus non fuisset.
Denariorum numero
Christum Iudaeis tradidit.
Judas, pésimo mercader,
entregó con un beso al Señor; 
El como un cordero inocente
no le negó el beso de Judas.
Por un puñado de denarios
Cristo fue entregado a los judíos.
Más le hubiera valido,
si no hubiese nacido.
Por un puñado de denarios
Cristo fue entregado a los judíos.

martes, 12 de marzo de 2019

Media vita

El primer Domingo de Cuaresma nos invita a orar con una de las piezas más conmovedoras del repertorio gregoriano: el responsorio Media Vita.La obra alcanzó una inmensa popularidad a lo largo de la Edad Media, una época difícil en la que la vida humana estuvo frecuentemente amenazada por grandes hambrunas, epidemias y conflictos de todo tipo. Ante esta contingencia, la oración dirige su invocación al Dios Santo, al Dios Fuerte, al Dios Inmortal. Este Trisagio, de origen oriental, es asumido en la oración, como invocación del Dios trascendente, que enjuga todo sufrimiento humano dándole esperanza en la Resurrección del Señor. Hemos escogido la versión grabada por los monjes del Monasterio de Santo Domingo de Silos. 


Media vita in morte sumus.
Quem quærimus adjutorem
nisi te, Domine?
Qui pro peccatis nostris juste irasceris

Sancte Deus, sancte fortis
Sancte misericors Salvator
Amaræ morti ne tradas nos

In te speraverunt patres nostri
Speraverunt et liberasti eos

Ad te clamaverunt patres nostri
Clamaverunt et non sunt confusi

Gloria Patri, et Filio
et Spiritui Sancto.


En la plenitud de la vida podemos morir ¿a qué salvador vamos a acudir sino es a ti, Señor? Justamente te enojas por nuestras culpas:

Santo Dios, Santo fuerte, Santo y misericordioso Salvador, no nos entregues a una amarga muerte. 

En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y los salvaste. 

A ti clamaron nuestros Padres; clamaron, y no fueron confundidos. Santo. 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

viernes, 8 de marzo de 2019

Introito Audivit Dominus

La Misa del Viernes de Ceniza comienza con este Introito, cuyo texto procede del salmo 29, un salmo que canta la victoria del perseguido que invocó en su angustia al Señor. Se trata de un modo séptimo, el modo más brillante y alegre del gregoriano, que expresa adecuadamente los sentimientos de triunfo de Cristo, vencedor de la muerte, precisamente en el viernes, día que recordamos su sagrada pasión. Destaca el adorno con que la partitura destaca la palabra misertus: Dios se compadeció de Jesús, y lo hizo triunfar en la Resurrección. Esta idea, hay que repetirlo, hace de este viernes de cuaresma un día de luto por el fracaso de nuestro héroe, sino un momento de esperanza junto a Cristo para cada uno de nosotros, que también terminaremos venciendo, por su gracia, sobre el poder del pecado y de la muerte.




Audivit Dominus,
et misertus est mihi:
Dominus factus est adjutor meus.
Esaltabo te Domine, quoniam suscepisti me:
nec delectasti inimicos meos super me.
Gloria Patri,
El Señor me escuchó
y me socorrió.
El Señor es mi auxilio.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado,
no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Gloria al Padre....

miércoles, 6 de marzo de 2019

Responsorio Immutemur habitu

Comenzamos la Cuaresma. Con la imposición de la ceniza significamos nuestra renuncia a lo que es caduco, invocando la misericordia del Altísimo sobre nuestra frágil contingencia. Durante este rito, canta la Iglesia el responsorio Immutemur habitu, tal como lo escuchamos en directo, durante la imposición de la Ceniza papal el año 2012, con el papa Benedicto XVI. El texto del Responsorio procede del profeta Joel (2, 13)




Immutemur habitu, in cinere et cilicio,
ieiunemus, et ploremus ante Dominum,
quia multum misericors est
dimittere peccata nostra Deus noster.
Cambiemos nuestros vestidos por el cilicio y la ceniza, ayunemos e invoquemos llorando al Señor, que es rico en misericordia y perdona nuestros pecados.

viernes, 21 de abril de 2017

Pax Vobis: Aleluya

En el canto gregoriano se llama centón a una melodía ya existente, que se aplica a un determinado texto, con lo cual se obtiene una nueva pieza. Es un recurso muy utilizado a lo largo de los siglos. Un buen ejemplo es la antífona Aleluya que hoy presentamos. La melodía de la antífona es sobradamente conocida, pero se aplica a un texto que solo dice nueve veces Aleluya. Se trata de una alabanza trinitaria, basada en el triple simbolismo del número tres, con la viveza propia del octavo modo gregoriano.

Después de la antífona, escuchamos el canto del Nunc dimittis (Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz), del Oficio de Completas, con la antífona Salva nos, Domine (Sálvanos, Señor). Los interpretes son los mismos que nos han deseado estos días el Pax Vobis a todos los orantes de este Oratorio Monástico.


jueves, 20 de abril de 2017

Antífona Cum esset sero

Para el Jueves de la Octava de Pascua nos propone la liturgia un fragmento del Evangelio de san Lucas, en el que se nos narra la aparición de Jesús al grupo de los discípulos. El mensaje de Jesús resucitado coincide con el que san Juan nos transmite en su Evangelio: Pax Vobis, que la paz esté con vosotros. No simplemente se trata del usual saludo judío, sino de un profundo deseo de paz en Dios, que el Señor resucitado nos transmite: la constatación de la paz que brota de su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.

Una antífona gregoriana recoge este saludo: Cum esset sero, es decir, el primer día de la semana. Se trata de una antífona del modo primero, de melodía y ritmo muy solemne, que solo tiene un adorno musical en el comentario al saludo Pax vobis. Lo volvemos a escuchar en la versión de los mismos monjes que lo rezaron ayer, en su disco Pax Vobis. Junto a la antífona, el canto del Magnificat nos sirve también de acción de gracias en este nuevo día de la Octava de Pascua.

sábado, 15 de abril de 2017

Improperios menores

Junto a los Improperios Mayores, canta la liturgia romana los llamados improperios menores, que nos ayudan este Sábado Santo a expresar el arrepentimiento ante Cristo muerto.


Popule meus, quid feci tibi? 
Aut in quo contristavi te? 
Responde mihi. 
  
Ego propter te flagellavi Egyptum cum primogenitis suis: et tu me flagellatum tradidisti.

Ego te eduxi de Aegypto, demerso Pharaone in mare Rubrum: et tu me tradidisti principibus sacerdotum.

Ego ante te aperui mare: et tu aperuisti lancea latus meum.

Ego ante te praeivi in columna nubis: et tu me duxisti ad praetorium Pilati.

Ego te pavi manna per desertum: et tu me cecidisti alapis et flagellis.

Ego te potavi aqua salutis de petra: et tu me potasti felle et aceto.

Ego te exaltavi magna virtute: et tu me suspendisti in patibulo crucis.

Ego propter te Chananaeorum reges percussi: et tu percussisti arundine caput meum.

Ego dedi tibi sceptrum regale: et tu dedisti capiti meo spineam coronam.
Oh pueblo mío, ¿qué te he hecho? 
¿en qué te he entristecido? 
Respóndeme. 
  
Por ti yo azoté a Egipto y a sus primogénitos; tú me azotaste y me entregaste.

Yo te saqué de Egipto, sumergiendo al Faraón en el mar Rojo; tú me entregaste a los sumos sacerdotes.

Yo abrí el mar delante de ti; tú, con la lanza, abriste mi costado.

Yo te guiaba con una columna de nubes; tu me guiaste al pretorio de Pilato.

Yo te sustenté con maná en el desierto; tú me abofeteaste y me azotaste.
Yo te di a beber el agua salvadora, que brotó de la peña; tú me diste a beber vinagre y hiel.
Yo te levanté con gran poder; tú me colgaste del patíbulo de la Cruz

Por ti herí a los reyes cananeos; tú me heriste la cabeza con la caña.


Yo te di un cetro real; tú me pusiste una corona de espinas.


viernes, 14 de abril de 2017

Gradual Christus factus est

Escuchamos este Viernes Santo un texto de la Carta del Apóstol san Pablo a los Filipenses, que se va a repetir varias veces en la liturgia: Cristo se hizo obediente por nosotros hasta la muerte. Lo escuchamos cantado en uno de los más célebres graduales del canto gregoriano, que hoy escuchamos en la clásica grabación de los monjes de Silos.


Christus factus est pro nobis oboediens usque ad mortem, mortem autem crucis.
Propter quod et exaltivit illum Deum, et dedit illi nomen super omne nomen.

Cristo se hizo obediente por nosotros
hasta la muerte y muerte de cruz.

Por lo cual Dios también lo exaltó 
y le dio un nombre sobre todo nombre.

jueves, 13 de abril de 2017

Jueves Santo

La liturgia del Jueves Santo tiene como punto central la Celebración de la Cena del Señor, en el que la Iglesia hace memorial de la Última Cena. En esta celebración se acumulan muchos contenidos teológicos. Ante todo, recibimos al Señor, que se entregó por todos nosotros y se nos dio como alimento para nuestra Pascua hacia el Reino de los Cielos. Por otra parte, hacemos el memorial de la institución de los sacramentos de la Eucaristía y del Orden. La celebración eucarística se abre con una obra maestra del cantro gregoriano: el introito Nos autem, nosotros tenemos que gloriarnos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, un texto tomado del capítulo sexto de la Carta de san Pablo a los Gálatas. Este texto nos indica ya el sentido de la celebración de hoy: la entrega del Señor por todos nosotros; allí está nuestra salvación y nuestra gloria. La versión que escuchamos está interpretada por el coro Capella Gregoriana.


Nos autem gloriári opórtet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus.

1. Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri.


Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado.

1. Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros.

Otro momento álgido de la celebración es el Lavatorio de los Pies, durante el cual se canta otra conmovedora oración: Ubi caritas et amor, un responsorio sobre el amor cristiano inspirado en el texto de la Primera Carta de san Juan . Escuchamos también la versión del coro de monjes de Santo Domingo de Silos.



Ubi cáritas est vera, Deus ibi est.
Congregávit nos in unum
Christi amor. 
Exsultémus et in ipso
jucundémur. 
Timeámus et amémus Deum vivum. 
Et ex corde diligámus nos sincéro.
Simul ergo cum in unum
congregámur: 
Ne nos mente dividámur, caveámus. 
Cessent júrgia malígna, cessent lites. 
Et in médio nostri sit Christus Deus.
Simul quoque cum beátis videámus 
Gloriánter vultum tuum, Christe Deus: 
Gáudium, quod est imménsum
atque probum. 
Saécula per infiníta sæculórum. Amen.


Donde hay amor verdadero, allí está Dios. Nos ha reunido el amor de Cristo. 

Alegrémonos y gocemos en él. Tengamos el santo temor y el amor del Dios vivo. Amémonos sinceramente.

Cuando nos reunimos, procuremos no estar divididos interiormente.

Guardémonos de la discordia y de las discusiones. Cristo, el Señor, está en medio de nosotros.
Que podamos también, todos juntos, contemplar tu rostro en la gloria, Cristo Dios, con un gozo inmenso y eterno. Amén.

La celebración termina con la reserva del Santísimo para la comunión del Viernes Santo, que será adorada especialmente esta noche. En España, una melodía muy asociada a este momento, es un himno compuesto para el Congreso Eucarístico de 1911: Cantemos al Amor de los amores

miércoles, 12 de abril de 2017

Responsorio Iudas, mercator pessimus

La liturgia del Miércoles Santo pone ante nuestra consideración la figura de Judas Iscariote y su traición. Durante el Oficio de Tinieblas se canta un responsorio titulado Iudas mercator pessimus, es decir, Judas, el pésimo mercader. El año pasado escuchamos este responsorio en la versión de Tomás Luis de Victoria. Este año, escucharemos la versión original gregoriana, en la interpretación del coro de monjes de San Pedro de Solesmes.


Judas mercator pessimus
osculo petiit Dominum;
ille ut agnus innocens
non negavit Iudae osculum.
Denariorum numero
Christum Iudaeis tradidit.
Melius illi erat, si natus non fuisset.
Denariorum numero
Christum Iudaeis tradidit.
Judas, pésimo mercader,
entregó con un beso al Señor; 
El como un cordero inocente
no le negó el beso de Judas.
Por un puñado de denarios
Cristo fue entregado a los judíos.
Más le hubiera valido,
si no hubiese nacido.
Por un puñado de denarios
Cristo fue entregado a los judíos.

domingo, 2 de abril de 2017

Ego sum resurrectio

Yo soy la Resurrección y la Vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vive; y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre. Ésta es la afirmación central del texto evangélico que leemos este quinto domingo de Cuaresma: la Resurrección de Lázaro. Musicalmente ha pasado al repertorio gregoriano en una bella antífona del segundo modo, que se canta en el Oficio de Laudes de Difuntos.

viernes, 31 de marzo de 2017

Responsorio Ecce vidimus eum

En el capítulo 53 del Profeta Isaías encontramos el texto de este responsorio del Oficio del Viernes Santo. Se trata de uno de los cantos del siervo doliente, una profecía que habla del siervo de Dios que tomará sobre sí la expiación del pecado que ha conducido a la destrucción de Israel, abriendo su esperanza a la salvación. El texto se aplica a la Pasión de nuestro Señor Jesucristo de forma muy apropiada. El responsorio está construido en el quinto modo, con saltos cromáticos de gran belleza. Escuchamos una interpretación del coro de monjes de San Pedro de Solesmes.


Ecce vidimus eum non habentem speciem, neque decorem : aspectus eius in eo non est : hic peccata nostra portavit et pro nobis dolens : ipse autem vulneratus est propter iniquitates nostras: cuius livore sanati sumus.
V/ Vere languores nostros ipse tulit et infirmitates nostras ipse portavit.

Le vimos sin hermosura ni esplendor; nada conserva de su aspecto; llevó sobre sí nuestros pecados, y por nosotros sufre; fue herido por nuestras iniquidades. * Por sus llagas fuimos curados.
Verdaderamente llevó sobre sí nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores. * Por sus llagas.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Introito Exaudi Deus

La Misa del miércoles cuarto de Cuaresma nos presenta a Jesús manifestándose como el Hijo de Dios, en quien viviremos si escuchamos su palabra. La liturgia comienza, sin embargo, suplicando al Señor que nos escuche él a nosotros. Efectivamente, necesitamos su ayuda, pues su gracia abre nuestros corazones y nos mueve a creer en él. El introito está construido en el modo quinto, lo que le da una musicalidad alegre y dinámica. Los adornos principales resaltan las palabras orationem y meam: mi oración; es decir, se pone de relieve la súplica.


Exaudi, Deus, orationem meam,
et ne despexeris deprecationem meam:
intende in me et exaudi me.

Escucha, Señor, mi oración, y no desprecias mi súplica. Hazme caso y escúchame.

domingo, 19 de marzo de 2017

Te Ioseph celebrent

Escuchamos hoy el himno Te Ioseph celebrent, compuesto muy tardiamente en el repertorio gregoriano, en torno al año 1700, por fray Juan Escollar. La interpretación corre a cargo de los monjes de la Abadía de Notre Dame.


TE, Ioseph, celebrent agmina caelitum,
te cuncti resonent Christiadum chori,
qui, clarus meritis, iunctus es inclitae,
casto foedere Virgini.

Almo cum tumidam germine coniugem
admirans dubio tangeris anxius,
afflatu superi Flaminis, Angelus
conceptum puerum docet.

Tu natum Dominum stringis, ad exteras
Aegypti profugum tu sequeris plagas;
amissum Solymis quaeris et invenis,
miscens gaudia fletibus.


Electos reliquos mors pia consecrat1
palmamque emeritos gloria suscipit;
tu vivens, Superis par, frueris Deo,
mira sorte beatior.



Nobis, summa Trias, parce precantibus;
da Ioseph meritis sidera scandere,
ut tandem liceat nos tibi perpetim
gratum promere canticum.

Amen.
¡Oh José! que los coros celestiales celebren tus grandezas, que los cantos de todos los cristianos hagan resonar sus alabanzas. Glorioso ya por tus méritos, te uniste por una casta alianza a la Virgen.
Cuando, dominado por la duda y la ansiedad, te asombras del estado en que se halla tu esposa, un Ángel viene a decirte que el Hijo que Ella ha concebido es del Espíritu Santo.
El Señor ha nacido, y le estrechas en tus brazos; partes con El hacia las lejanas playas de Egipto; después de haberle perdido en Jerusalén, le encuentras de nuevo; así tus gozos van mezclados con lágrimas.
Otros son glorificados después de una santa muerte, y los que han merecido la palma son recibidos en el seno de la gloria; pero tú, por un admirable destino, semejante a los Santos, y aún más dichoso, disfrutas ya en esta vida de la presencia de Dios.
¡Oh Trinidad Soberana! oye nuestras preces, concédenos el perdón; que los méritos de José nos ayuden a subir al cielo, para que nos sea dado cantar para siempre el cántico de acción de gracias y de felicidad. Amén.

domingo, 12 de marzo de 2017

Attende Domine

Escuchamos este Domingo, y hacemos nuestra la oración de uno de los más populares himnos del tiempo de Cuaresma: Attende, Domine, en la interpretación de la Escola Gregoriana de Estrasburgo.


Attende Domine, et miserere, quia peccavimus tibi.

Ad te Rex summe, omnium Redemptor,
oculos nostros sublevamus flentes:
exaudi, Christe, supplicantum preces.

Attende Domine, et miserere, quia peccavimus tibi.

Dextera Patris, lapis angularis,
via salutis, ianua caelestis,
ablue nostri maculas delicti.

Attende Domine, et miserere, quia peccavimus tibi.

Rogamus, Deus, tuam maiestatem:
auribus sacris gemitus exaudi:
crimina nostra placidus indulge.

Attende Domine, et miserere, quia peccavimus tibi.

Tibi fatemur crimina admissa:
contrito corde pandimus occulta:
tua, Redemptor, pietas ignoscat.

Attende Domine, et miserere, quia peccavimus tibi.

Innocens captus, nec repugnans ductus;
testibus falsis pro impiis damnatus
quos redemisti, tu conserva, Christe.

Attende Domine, et miserere, quia peccavimus tibi.
Escucha, Señor y ten misericordia porque hemos pecado contra Ti.

A Ti, Rey soberano, Redentor de todos levantamos nuestros ojos en llanto; escucha, Cristo, las plegarias de los que te suplican.
Escucha, Señor y ten misericordia porque hemos pecado contra Ti.

Oh diestra del Padre, piedra angular, camino de la salvación y puerta del cielo: lava las manchas de nuestros delitos.

Escucha, Señor y ten misericordia porque hemos pecado contra Ti.

Rogamos oh Dios, a tu majestad: con tus oídos santos escucha nuestros gemidos, perdona bondadoso nuestras culpas.

Escucha, Señor y ten misericordia porque hemos pecado contra Ti.

Nuestros pecados cometidos los confesamos ante Ti; con corazón contrito te manifestamos lo oculto; que tu clemencia, oh Redentor, nos las perdone.
Escucha, Señor y ten misericordia porque hemos pecado contra Ti.

Inocente, fuiste capturado, y llevado sin poner resistencia, y condenado por los impíos con testigos falsos. A los que redimiste, consérvalos Tú, oh Cristo.
Escucha, Señor y ten misericordia porque hemos pecado contra Ti.

sábado, 11 de marzo de 2017

Introito Lex Domini

El introito especificado para la misa de este primer sábado de cuaresma se titula Lex Domini. Se trata de una bella pieza, del modo primero, de una musicalidad muy sosegada y meditativa, que introduce el tema que se tratará en la Liturgia de la Palabra: la ley del Señor, propuesta en el Antiguo Testamento, y llevada a su perfección por Jesucristo en el amor al prójimo, incluyendo a aquellos que no nos aman y con los que podemos mantener una enemistad.


Lex Domini irreprehensibilis,
convertens animas :
testimonium Dei fidele,
sapientiam praestans parvulis.
Caeli enarrant gloriam Dei: et opera manuum eius annuntiat firmamentum.
La ley del Señor es perfecta y es descanso del ama. El precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante.

El cielo proclama la gloria de Dios, y el firmamento la obra de sus manos.