El Responsorio a la séptima lectura del Oficio de Maitines del Sábado Santo se títula Astiterunt reges, se alzaron los reyes de la tierra.. El texto procede de los dos primeros versículos del salmo 2, un salmo que habla de la sublevación de los gentiles contra el Mesías, es decir, contra el rey de Israel. Este texto se aplica a Jesús Crucificado, el verdadero rey de Israel contra el que se alza el poder del mal, que terminará por ser derrotado en la Resurrección. La música compuesta por Victoria para este responsorio es solemne dentro de su dramatismo. Lo escuchamos en la versión del grupo The Sixteen, dirigido por Harry Christophers.
Astiterunt reges terrae, et principes convenerunt in unum, adversus Dominum, et adversus Christum eius. Quare fremuerunt gentes, et populi meditati sunt inania? Adversus Dominum, et adversus Christum eius.
Se alzaron los reyes de la tierra y se aliaron con los príncipes contra el Señor y contra su Cristo. ¿Por qué se indignan las naciones y los pueblos preparan vanos proyectos? Contra el Señor y contra su Cristo.
Durante el tiempo de Cuaresma está prescrito el silencio del órgano, como signo externo de la austeridad penitencial de estos días. Sin embargo, esta ausencia queda mitigada para las diversas solemnidad que se celebran dentro de este tiempo. Una de ellas es la de San José. En su honor, vamos a escuchar, vamos a escuchar un tiento, pieza característica del repertorio para órgano hispano, del compositor Francisco Correa de Arauxo, en concreto, el tiento de triple de séptimo tono, interpretado por el organista Luis Antonio González, en el órgano histórico de la iglesia de Santo Domingo de Daroca, construido por Bartolomé Sánchez en 1741. Sirva esta bella música para nuestra alabanza al santo patriarca.
La liturgia del Martes de Pascua nos presenta a María Magdalena, ante la que se aparece el Señor resucitado. Esto nos da pie para referirnos a la secuencia Victimae paschali laudes, que canta la Liturgia latina durante la Octava de Pascua, y cuyo texto parte de este acontecimiento central de los testimonios pascuales. Las secuencias eran himnos, que se cantaban antes del Evangelio del día, y que comentaban poéticamente el misterio celebrado en la liturgia.
La secuencia de Pascua se atribuye a Wipo de Burgundia, monje del siglo XI que fue capellán de Conrado II, pero también se ha adjudicado a Notker Balbulus, Roberto II de Francia y Adán de San Víctor. Diversas composiciones musicales se han preparado a lo largo del tiempo para el texto: hay composiciones renacentistas y barrocas, por ejemplo, de Busnois, Josquin, Lasso, Willaert, Hans Buchner, Palestrina, Byrd, Perosi y Fernando de las Infantas. Existen también algunos himnos luteranos derivados del Victimae Paschali Laudes, como Christ ist erstanden o Christ lag in Todesbanden.
Vamos a escuchar una versión muy festiva con introducción y acompañamiento del gran órgano de Notre Dame de Paris, interpretado por Philippe Lefebvre.
Victimae paschali laudes
immolent Christiani.
Agnus redemit oves:
Christus innocens Patri
reconciliavit peccatores.
Mors et vita duello
conflixere mirando:
dux vitae mortuus,
regnat vivus.
Dic nobis Maria,
quid vidisti in via?
Sepulcrum Christi viventis,
et gloriam vidi resurgentis:
Angelicos testes,
sudarium, et vestes.
Surrexit Christus spes mea:
praecedet suos in Galilaeam.
Scimus Christum surrexisse
a mortuis vere:
Tu nobis, victor Rex, miserere.
A la Víctima pascual
ofrezcan alabanzas los cristianos.
El Cordero redimió a las ovejas:
Cristo inocente
reconcilió a los pecadores con el Padre.
La muerte y la Vida se enfrentaron
en lucha singular.
El dueño de la Vida, que había muerto,
reina vivo.
Dinos, María, qué has visto en el camino? Vi el sepulcro de Cristo viviente
y la gloria del que resucitó,
a unos ángeles,
el sudario y los vestidos.
Resucitó Cristo, mi esperanza;
precederá en Galilea a los suyos
Sabemos que Cristo verdaderamente resucitó de entre los muertos.
El himno Gloria, laus et honor se canta en la procesión de los Ramos. Se trata de un himno compuesto por Teodulfo de Orleans, un hispano escapado de la ruina del reino visigodo en el siglo VIII, que como tantos otros se refugió en el reino de los francos. Se trata de un himno de ritmo alegre, que desde entonces ha venido acompañando la procesión de este día. Es una alabanza al Señor que, victorioso, viene a reinar entre nosotros.
Gloria, laus et honor tibi sit, Rex Christe, Redemptor: Cui puerile decus prompsit Hosanna pium. Israel es tu Rex, Davidis et inclyta proles: Nomine qui in Domini, Rex benedicte, venis.
Coetus in excelsis te laudat caelicus omnis, Et mortalis homo, et cuncta creata simul.
Plebs Hebraea tibi cum palmis obvia venit: cum prece, voto, hymnis, adsumus ecce tibi.
Hi tibi passuro solvebant munia laudis: Nos tibi regnanti pangimus ecce melos
Hi placuere tibi, placeat devotio nostra: Rex bone, Rex clemens, cui bona cuncta placent.
Gloria, alabanza y honor te sean dados, Rey Cristo Redentor, a quien el esplendor de los niños aclamó: ¡Salud al piadoso!
Tú eres el Rey de Israel y descendiente ilustre de David, el Rey bendito; Tú vienes en nombre del Señor. Toda la corte celestial te alaba en las alturas y también, en unión de todo lo creado, te alaba el hombre mortal. El pueblo hebreo te sale a recibir con palmas. Nosotros venimos en tu presencia con plegarias, votos e himnos. Aquellos te tributaban alabanzas cuando ibas a padecer; y ahora nosotros te cantamos dulces melodías, a Ti que eres el Rey. Aquellos te agradaron; que también nuestra entrega te agrade: Rey benigno, Rey piadoso, a quien todo lo bueno agrada.
El Responsorio a la séptima lectura del Oficio de Maitines del Sábado Santo se títula Astiterunt reges, se alzaron los reyes de la tierra.. El texto procede de los dos primeros versículos del salmo 2, un salmo que habla de la sublevación de los gentiles contra el Mesías, es decir, contra el rey de Israel. Este texto se aplica a Jesús Crucificado, el verdadero rey de Israel contra el que se alza el poder del mal, que terminará por ser derrotado en la Resurrección. La música compuesta por Victoria para este responsorio es solemne dentro de su dramatismo. Lo escuchamos en la versión del grupo The Sixteen, dirigido por Harry Christophers.
Astiterunt reges terrae, et principes convenerunt in unum, adversus Dominum, et adversus Christum eius. Quare fremuerunt gentes, et populi meditati sunt inania? Adversus Dominum, et adversus Christum eius.
Se alzaron los reyes de la tierra y se aliaron con los príncipes contra el Señor y contra su Cristo. ¿Por qué se indignan las naciones y los pueblos preparan vanos proyectos? Contra el Señor y contra su Cristo.
Hoy celebramos los monjes la solemnidad del Tránsito de nuestro Padre san Benito. Escuchamos, pues, la secuencia Laeta dies, un himno de alabanza a Dios por los abundantes que derramó sobre san Benito, en la humilde versión de un monje.
Laeta dies magni ducis, Dona ferens novae lucis, Hodie recolitur. Caris datur piae menti, Corde sonet in ardenti, Quidquid foris promitur. Hunc per callem orientis Admiremur ascendentis Patriarchae speciem. Amplum semen magnae prolis Illum fecit instar solis Abrahae persimilem. Corvum cernis ministrantem, Hinc Eliam latitantem Specu nosce parvulo. Elisaeus dignoscatur, Cum securis revocatur De torrentis alveo. Illum Joseph candor morum, Illum Jacob futurorum Mens effecit conscia. Ipse memor suae gentis, Nos perducat in manentis. Semper Christi gaudia.
Hoy se celebra el gozoso día del gran Caudillo, que nos trae los dones de una nueva luz. Gracia se da al alma piadosa; resuene, pues, en el corazón fervoroso cuanto exteriormente se publica. Admiremos el esplendor del Patriarca que asciende por la senda del Oriente. La vasta estirpe de su gran familia le ha hecho resplandecer cual otro sol, a semejanza de Abraham. Mira el cuervo cómo le sirve y le reconóce en la angosta caverna, cual Elías, escondido. Se parece a Eliseo, cuando del cauce del río hace subir la segur. El entendimiento le parangona a José por la pureza de costumbres, y a Jacob por los vaticinios. Que él, pues, acordándose de sus hijos, nos conduzca a los gozos de Cristo siempre perdurable. Amén.
Hoy celebramos los monjes la solemnidad de nuestro Padre san Benito. En su honor vamos a escuchar la secuencia Laeta dies, un himno de alabanza a Dios por los abundantes que derramó sobre san Benito.
Laeta dies magni ducis, Dona ferens novae lucis, Hodie recolitur. Caris datur piae menti, Corde sonet in ardenti, Quidquid foris promitur. Hunc per callem orientis Admiremur ascendentis Patriarchae speciem. Amplum semen magnae prolis Illum fecit instar solis Abrahae persimilem. Corvum cernis ministrantem, Hinc Eliam latitantem Specu nosce parvulo. Elisaeus dignoscatur, Cum securis revocatur De torrentis alveo. Illum Joseph candor morum, Illum Jacob futurorum Mens effecit conscia. Ipse memor suae gentis, Nos perducat in manentis. Semper Christi gaudia.
Hoy se celebra el gozoso día del gran Caudillo, que nos trae los dones de una nueva luz. Gracia se da al alma piadosa; resuene, pues, en el corazón fervoroso cuanto exteriormente se publica. Admiremos el esplendor del Patriarca que asciende por la senda del Oriente. La vasta estirpe de su gran familia le ha hecho resplandecer cual otro sol, a semejanza de Abraham. Mira el cuervo cómo le sirve y le reconóce en la angosta caverna, cual Elías, escondido. Se parece a Eliseo, cuando del cauce del río hace subir la segur. El entendimiento le parangona a José por la pureza de costumbres, y a Jacob por los vaticinios. Que él, pues, acordándose de sus hijos, nos conduzca a los gozos de Cristo siempre perdurable. Amén.
Hoy celebramos los monjes la solemnidad de nuestro Padre san Benito. En su honor vamos a escuchar la secuencia Laeta dies, un himno de alabanza a Dios por los abundantes que derramó sobre san Benito. Soy yo mismo quien la canto, como humilde oración al santo Patriarca de los monjes.
Laeta dies magni ducis, Dona ferens novae lucis, Hodie recolitur. Caris datur piae menti, Corde sonet in ardenti, Quidquid foris promitur. Hunc per callem orientis Admiremur ascendentis Patriarchae speciem. Amplum semen magnae prolis Illum fecit instar solis Abrahae persimilem. Corvum cernis ministrantem, Hinc Eliam latitantem Specu nosce parvulo. Elisaeus dignoscatur, Cum securis revocatur De torrentis alveo. Illum Joseph candor morum, Illum Jacob futurorum Mens effecit conscia. Ipse memor suae gentis, Nos perducat in manentis. Semper Christi gaudia.
Hoy se celebra el gozoso día del gran Caudillo, que nos trae los dones de una nueva luz. Gracia se da al alma piadosa; resuene, pues, en el corazón fervoroso cuanto exteriormente se publica. Admiremos el esplendor del Patriarca que asciende por la senda del Oriente. La vasta estirpe de su gran familia le ha hecho resplandecer cual otro sol, a semejanza de Abraham. Mira el cuervo cómo le sirve y le reconóce en la angosta caverna, cual Elías, escondido. Se parece a Eliseo, cuando del cauce del río hace subir la segur. El entendimiento le parangona a José por la pureza de costumbres, y a Jacob por los vaticinios. Que él, pues, acordándose de sus hijos, nos conduzca a los gozos de Cristo siempre perdurable. Amén.
El himno Gloria, laus et honor se canta en la procesión de los Ramos. Se trata de un himno compuesto por Teodulfo de Orleans, un hispano escapado de la ruina del reino visigodo en el siglo VIII, que como tantos otros se refugió en el reino de los francos. Se trata de un himno de ritmo alegre, que desde entonces ha venido acompañando la procesión de este día. Es una alabanza al Señor que, victorioso, viene a reinar entre nosotros.
Gloria, laus et honor tibi sit, Rex Christe, Redemptor: Cui puerile decus prompsit Hosanna pium. Israel es tu Rex, Davidis et inclyta proles: Nomine qui in Domini, Rex benedicte, venis.
Coetus in excelsis te laudat caelicus omnis, Et mortalis homo, et cuncta creata simul.
Plebs Hebraea tibi cum palmis obvia venit: cum prece, voto, hymnis, adsumus ecce tibi.
Hi tibi passuro solvebant munia laudis: Nos tibi regnanti pangimus ecce melos
Hi placuere tibi, placeat devotio nostra: Rex bone, Rex clemens, cui bona cuncta placent.
Gloria, alabanza y honor te sean dados, Rey Cristo Redentor, a quien el esplendor de los niños aclamó: ¡Salud al piadoso!
Tú eres el Rey de Israel y descendiente ilustre de David, el Rey bendito; Tú vienes en nombre del Señor. Toda la corte celestial te alaba en las alturas y también, en unión de todo lo creado, te alaba el hombre mortal. El pueblo hebreo te sale a recibir con palmas. Nosotros venimos en tu presencia con plegarias, votos e himnos. Aquellos te tributaban alabanzas cuando ibas a padecer; y ahora nosotros te cantamos dulces melodías, a Ti que eres el Rey. Aquellos te agradaron; que también nuestra entrega te agrade: Rey benigno, Rey piadoso, a quien todo lo bueno agrada.
El quinto viernes de Cuaresma se denomina Viernes de Dolores. Contemplamos hoy orantes el misterio de Cristo crucificado, el pastor y nuestra fuente de agua viva, a cuyo tránsito se oscureció el sol. Esta palabras están tomadas del responsorio para la cuarta lectura del Oficio de Tinieblas, Recessit pastor noster, y para él compuso Victoria una música serena y de una mesurada tristeza. Lo escuchamos en la versión de The Sixteen, dirigidos por Harry Christophers.
Hoy celebramos los monjes la solemnidad del Tránsito de nuestro Padre san Benito. Escuchamos, pues, la secuencia Laeta dies, un himno de alabanza a Dios por los abundantes que derramó sobre san Benito, en la humilde versión de un monje.
Laeta dies magni ducis, Dona ferens novae lucis, Hodie recolitur. Caris datur piae menti, Corde sonet in ardenti, Quidquid foris promitur. Hunc per callem orientis Admiremur ascendentis Patriarchae speciem. Amplum semen magnae prolis Illum fecit instar solis Abrahae persimilem. Corvum cernis ministrantem, Hinc Eliam latitantem Specu nosce parvulo. Elisaeus dignoscatur, Cum securis revocatur De torrentis alveo. Illum Joseph candor morum, Illum Jacob futurorum Mens effecit conscia. Ipse memor suae gentis, Nos perducat in manentis. Semper Christi gaudia.
Hoy se celebra el gozoso día del gran Caudillo, que nos trae los dones de una nueva luz. Gracia se da al alma piadosa; resuene, pues, en el corazón fervoroso cuanto exteriormente se publica. Admiremos el esplendor del Patriarca que asciende por la senda del Oriente. La vasta estirpe de su gran familia le ha hecho resplandecer cual otro sol, a semejanza de Abraham. Mira el cuervo cómo le sirve y le reconóce en la angosta caverna, cual Elías, escondido. Se parece a Eliseo, cuando del cauce del río hace subir la segur. El entendimiento le parangona a José por la pureza de costumbres, y a Jacob por los vaticinios. Que él, pues, acordándose de sus hijos, nos conduzca a los gozos de Cristo siempre perdurable. Amén.
Hoy celebramos los monjes la solemnidad de nuestro Padre san Benito. En su honor vamos a escuchar la secuencia Laeta dies, un himno de alabanza a Dios por los abundantes que derramó sobre san Benito. Lo escuchamos en la versión de los monjes de Norcia.
Laeta dies magni ducis, Dona ferens novae lucis, Hodie recolitur. Caris datur piae menti, Corde sonet in ardenti, Quidquid foris promitur. Hunc per callem orientis Admiremur ascendentis Patriarchae speciem. Amplum semen magnae prolis Illum fecit instar solis Abrahae persimilem. Corvum cernis ministrantem, Hinc Eliam latitantem Specu nosce parvulo. Elisaeus dignoscatur, Cum securis revocatur De torrentis alveo. Illum Joseph candor morum, Illum Jacob futurorum Mens effecit conscia. Ipse memor suae gentis, Nos perducat in manentis. Semper Christi gaudia.
Hoy se celebra el gozoso día del gran Caudillo, que nos trae los dones de una nueva luz. Gracia se da al alma piadosa; resuene, pues, en el corazón fervoroso cuanto exteriormente se publica. Admiremos el esplendor del Patriarca que asciende por la senda del Oriente. La vasta estirpe de su gran familia le ha hecho resplandecer cual otro sol, a semejanza de Abraham. Mira el cuervo cómo le sirve y le reconóce en la angosta caverna, cual Elías, escondido. Se parece a Eliseo, cuando del cauce del río hace subir la segur. El entendimiento le parangona a José por la pureza de costumbres, y a Jacob por los vaticinios. Que él, pues, acordándose de sus hijos, nos conduzca a los gozos de Cristo siempre perdurable. Amén.
Hoy comienzan todos los monjes benedictinos la celebración de la Solemnidad de nuestro Padre San Benito con las primeras vísperas. En su honor, vamos a escuchar el Aleluya que se cantará mañana. Es una venerable pieza del sexto modo, el modo místico, que innumerables generaciones de monjes han cantado a lo largo de los siglos. Sirva para expresar nuestra alabanza a Dios, que por medio del Espíritu Santo suscitó aquel varón bendito por el nombre y por la gracia. Lo interpretan los monjes benedictinos de Nursia.
Alleluia. Vir Dei Benedictus omnium iustorum spiritum plenus fit. Ipse intercedat pro omni monasticae professionis. Alleluia.
Aleluya. El varón de Dios Benito estuvo lleno del espíritu de todos los santos. El interceda por todos los monjes profesos. Aleluya.
El compositor Franz Joseph Haydn compuso un respetable número de obras destinadas al culto litúrgico, que no son muy bien conocidas. Una de ellas es es la llamada "Missa in honorem Beatissimae Virginis Mariae", también conocida como Gran Misa para örgano nº5. Vamos a escuchar de esta obra la última parte del Credo, a partir de la proclamación de la Resurrección en el Et resurrexit. El estilo es el típico de neoclasicismo, que con este autor y con Mozart se va a imponer en toda Europa a finales del siglo XVIII.
La liturgia del Martes de Pascua nos presenta a María Magdalena, ante la que se aparece el Señor resucitado. Esto nos da pie para referirnos a la secuencia Victimae paschali laudes, que canta la Liturgia latina durante la Octava de Pascua, y cuyo texto parte de este acontecimiento central de los testimonios pascuales. Las secuencias eran himnos, que se cantaban antes del Evangelio del día, y que comentaban poéticamente el misterio celebrado en la liturgia.
La secuencia de Pascua se atribuye a Wipo de Burgundia, monje del siglo XI que fue capellán de Conrado II, pero también se ha adjudicado a Notker Balbulus, Roberto II de Francia y Adán de San Víctor.
Diversas composiciones musicales se han preparado a lo largo del tiempo para el texto: hay composiciones renacentistas y barrocas, por ejemplo, de Busnois, Josquin, Lasso, Willaert, Hans Buchner, Palestrina, Byrd, Perosi y Fernando de las Infantas. Existen también algunos himnos luteranos derivados del Victimae Paschali Laudes, como Christ ist erstanden o Christ lag in Todesbanden.
Vamos a escuchar la versión original gregoriana, en un video que nos muestra también hermosas imágenes de los mosaicos de la Basílica de San Marcos de Venecia.
Victimae paschali laudes
immolent Christiani.
Agnus redemit oves:
Christus innocens Patri
reconciliavit peccatores.
Mors et vita duello
conflixere mirando:
dux vitae mortuus,
regnat vivus.
Dic nobis Maria,
quid vidisti in via?
Sepulcrum Christi viventis,
et gloriam vidi resurgentis:
Angelicos testes,
sudarium, et vestes.
Surrexit Christus spes mea:
praecedet suos in Galilaeam.
Scimus Christum surrexisse
a mortuis vere:
Tu nobis, victor Rex, miserere.
A la Víctima pascual
ofrezcan alabanzas los cristianos.
El Cordero redimió a las ovejas:
Cristo inocente
reconcilió a los pecadores con el Padre.
La muerte y la Vida se enfrentaron
en lucha singular.
El dueño de la Vida, que había muerto,
reina vivo.
Dinos, María, qué has visto en el camino? Vi el sepulcro de Cristo viviente
y la gloria del que resucitó,
a unos ángeles,
el sudario y los vestidos.
Resucitó Cristo, mi esperanza;
precederá en Galilea a los suyos
Sabemos que Cristo verdaderamente resucitó de entre los muertos.
Cuando Jorge Federico Haendel compuso su oratorio El Mesías, no podía esperar que uno de sus framentos, el célebre Aleluya, pasase a ser una de las melodías más populares de la historia de la música. Hoy nos sirve, precisamente, para expresar el gozo de la Creación ante la Resurrección del Señor. Feliz y Santa Pascua.
El poeta Venancio Fortunato compuso un segundo himno en honor de la reliquia de la Santa Cruz, que comenzó a ser venerada en el siglo V en el monasterio de santa Radegunda en Poitiers: Vexilla Regis, es decir, avanzan las banderas del rey. Este himno lo hemos escuchado ya en la versión musical que de él hizo Tomás Luis de Victoria. Hoy vamos a escuchar la composición gregoriana original.
Vexilla Regis prodeunt: Fulget Crucis mysterium, quo carne carnis conditor, suspensus est patibulum. Quo vulneratus in super, mucrone diro lanceae, ut nos lavaret crimine, manavit unda sanguine. Impleta sunt quae concinit, David fideli carmine, dicens: In nationibus regnavit a ligno Deus. Arbor decora et fulgida, or nata Regis purpura, electa digno stipite, tam sancta membra tangere. Beata cuius brachiis, saecli pependit pretium, statera facta corporis, praedamque tulit tartari. O Crux ave, spe unica: Hoc passionis tempore, auge piis iustitiae, reisque dona veniam. Te summa Deus Trinitas, collaudet omnis spiritus: quos per Crucis mysterium, salvas reges per saecula. Amen.
Las banderas del Rey avanzan: resplandece el misterio de la Cruz, donde la carne del creador, fue suspendida en el patíbulo. La cual herida además por la punta terrible de la lanza, para lavarnos de los crímenes, manó sangre y agua. Cumpliéronse entonces los fieles oráculos de David, cuando dijo a las naciones: "Reinará Dios desde el madero". Oh árbol bello y refulgente hermoseado con la púrpura del Rey, escogido del más digno tronco, para tocar tan santos miembros. Dichoso tú,de cuyos brazos, estuvo pendiente el rescate del mundo; hecho balanza de su propio cuerpo y arrebató la presa al infierno. Salve, oh Cruz, esperanza única, en este tiempo de pasión: aumenta a los justos la gracia y a los pecadores borra el pecado. ¡Oh Trinidad, fuente de salvación!, que todo espíritu te alabe; que por el misterio de la Cruz nos salvas del mal por siempre. Amén.
Llegamos hoy al último responsorio del Oficio de Tinieblas del Sábado Santo, de Tomás Luis de Victoria, Sepulto Domino. El texto procede de la noticia del Evangelio según san Mateo, según la cual los jefes de los sacerdotes mandaron sellar y custodiar el sepulcro de Jesús, pera evitar el robo de su cadáver. La música de Victoria es extremadamente conmovedora. Vamos a escucharlo en la versión del grupo Camerata Vocal "Bella Desconocida", que dirige Jorge L. Colino Sigüenza, en una grabación en directo que tuvo lugar con ocasión del pregón de Semana Santa de Palencia, el 7 de Abril de 2006, en la Iglesia Conventual de San Francisco de Palencia.
Sepulto Domino, signatum est monumentum, volventes lapidem ad ostium monumenti: Ponentes milites, qui custodirent illum. Accedentes principes sacerdotum ad Pilatum, petierunt illum. Ponentes milites, qui custodirent illum.
Una vez sepultado el Señor, el sepulcro fue sellado con una piedra que hicieron rodar ante la entrada del sepulcro. Y pusieron soldados para custodiarle. Los príncipes de los sacerdotes acudieron a Pilato y lo pidieron. Y pusieron soldados para custodiarle.
La Liturgia del Domingo de Ramos es rica en oraciones de gran belleza y profundidad, que nos ayudan a comprender el misterio de la llegada mesiánica de Jesús a Jerusalén, y de su sorprendente desenlace en el triunfo de la Resurrección a través del escarnio de la Cruz. Ya a comienzos de la Cuaresma, escuchamos uno de estos textos, la antífona Pueri Hebreorum en la versión de Tomás Luis de de Victoria.
Otra obra excepcional es el himno Gloria, laus et honor, que se canta en la procesión de los Ramos. Se trata de un himno compuesto por Teodulfo de Orleans, un hispano escapado de la ruina del reino visigodo en el siglo VIII, que como tantos otros se refugió en el crecientemente poderoso reino de los francos, que desembocará en la restauración de Carlomagno del Imperio. Se trata de un himno de ritmo alegre, que desde entonces ha venido acompañando la procesión de este día. Es una alabanza al Señor que, victorioso, viene a reinar entre nosotros. Sirva esta oración de preparación para la celebración de esta Semana Santa.
Gloria, laus et honor tibi sit, Rex Christe, Redemptor: Cui puerile decus prompsit Hosanna pium. Israel es tu Rex, Davidis et inclyta proles: Nomine qui in Domini, Rex benedicte, venis.
Coetus in excelsis te laudat caelicus omnis, Et mortalis homo, et cuncta creata simul.
Plebs Hebraea tibi cum palmis obvia venit: cum prece, voto, hymnis, adsumus ecce tibi.
Hi tibi passuro solvebant munia laudis: Nos tibi regnanti pangimus ecce melos
Hi placuere tibi, placeat devotio nostra: Rex bone, Rex clemens, cui bona cuncta placent.
Gloria, alabanza y honor te sean dados, Rey Cristo Redentor, a quien el esplendor de los niños aclamó: ¡Salud al piadoso!
Tú eres el Rey de Israel y descendiente ilustre de David, el Rey bendito; Tú vienes en nombre del Señor. Toda la corte celestial te alaba en las alturas y también, en unión de todo lo creado, te alaba el hombre mortal. El pueblo hebreo te sale a recibir con palmas. Nosotros venimos en tu presencia con plegarias, votos e himnos. Aquellos te tributaban alabanzas cuando ibas a padecer; y ahora nosotros te cantamos dulces melodías, a Ti que eres el Rey. Aquellos te agradaron; que también nuestra entrega te agrade: Rey benigno, Rey piadoso, a quien todo lo bueno agrada.
El Responsorio a la octava lectura del Oficio de Maitines del Sábado Santo se títula Aestimatus sum, he sido contado. El texto procede de los salmos, y se apropia perfectamente al misterio del Señor, sepultado entre los muertos y descendido al lugar de la muerte para rescatar a la oveja perdida. Victoria compuso un responsorio que ya llama la atención en las escalas con las que comenta la palabra "descentibus": parece que musicalmente quiere descender al lugar de los muertos, para desde allí componer una polifonía profundamente meditativa. Lo escuchamos en la versión del grupo The Sixteen, dirigido por Harry Christophers.
Aestimatus sum cum descendentibus in lacum: Factus sum sicut homo sine adiutorio, inter mortuos liber. Posuerunt me in lacu inferiori, in tenebrosis, et in umbra mortis. Factus sum sicut homo sine adiutorio, inter mortuos liber.
He sido contado entre los que descienden a la tumba. Me he convertido en un hombre desvalido, relegado entre los muertos. Me pusieron en una tumba profunda, en gran oscuridad y a la sombra de los muertos. Me he convertido en un hombre desvalido, relegado entre los muertos.