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viernes, 19 de abril de 2019

Lamentaciones mozárabes. Lección 1 del Viernes Santo

El Evangelio nos lleva hoy a lamentarnos, con Jesús, de la suerte de Jerusalén. Por eso, escuchamos la primera de las lamentaciones que se cantan en la liturgia del Viernes Santo, en la versión mozárabe de los monjes de Silos.



De lamentatióne Ieremíæ prophétæ.
HETH. Cogitávit Dóminus dissipáre murum fíliæ Sion:
teténdit funículum suum, et non avértit manum suam a
perditióne: luxítque antemurále, et murus páriter dissipátus est.
TETH. Defíxæ sunt in terra portæ eius: pérdidit, et contrívit
vectes eius: regem eius et príncipes eius in géntibus:
non est lex, et prophétæ eius non invenérunt visiónem
a Dómino.
IOD. Sedérunt in terra, conticuérunt, senes fíliæ Sion:
conspersérunt cínere cápita sua, accíncti sunt cilíciis,
abiecérunt in terram cápita sua vírgines Ierúsalem.
CAPH. Defecérunt præ lácrimis óculi mei, conturbáta sunt
víscera mea: effúsum est in terra iecur meum super
contritióne fíliæ pópuli mei, cum defíceret párvulus et
lactens in platéis óppidi. Ierúsalem, Ierúsalem, convértere
ad Dóminum Deum tuum.



Lamentaciones del Profeta Jeremias
Heth. El Señor determinó arrasar las murallas de Sión: tendió la plomada y no retiró la mano que derribaba; muros y baluartes se lamentaban al desmoronarse juntos.

Teth. Derribó por tierra las puertas, rompió los cerrojos. Rey y príncipes estaban entre los gentiles. No había ley. Y los profetas ya no recibían visiones del Señor.


Yod. Los ancianos de Sión se sientan en el suelo silenciosos, se echan polvo en la cabeza y se visten de sayal; las doncellas de Jerusalén humillan hasta el polvo la cabeza.

Caph. Se consumen en lágrimas mis ojos, de amargura mis entrañas; se derrama por tierra mi hiel, por la ruina de la capital de mi pueblo; muchachos y niños desfallecen por las calles de la ciudad.

¡Jerusalén, Jerusalén, conviértete al Señor, tu Dios!

jueves, 29 de octubre de 2015

Lamentaciones mozárabes. Lección 1 del Viernes Santo

El Evangelio nos lleva hoy a lamentarnos, con Jesús, de la suerte de Jerusalén. Por eso, escuchamos la primera de las lamentaciones que se cantan en la liturgia del Viernes Santo, en la versión mozárabe de los monjes de Silos.



De lamentatióne Ieremíæ prophétæ.
HETH. Cogitávit Dóminus dissipáre murum fíliæ Sion:
teténdit funículum suum, et non avértit manum suam a
perditióne: luxítque antemurále, et murus páriter dissipátus est.
TETH. Defíxæ sunt in terra portæ eius: pérdidit, et contrívit
vectes eius: regem eius et príncipes eius in géntibus:
non est lex, et prophétæ eius non invenérunt visiónem
a Dómino.
IOD. Sedérunt in terra, conticuérunt, senes fíliæ Sion:
conspersérunt cínere cápita sua, accíncti sunt cilíciis,
abiecérunt in terram cápita sua vírgines Ierúsalem.
CAPH. Defecérunt præ lácrimis óculi mei, conturbáta sunt
víscera mea: effúsum est in terra iecur meum super
contritióne fíliæ pópuli mei, cum defíceret párvulus et
lactens in platéis óppidi. Ierúsalem, Ierúsalem, convértere
ad Dóminum Deum tuum.



Lamentaciones del Profeta Jeremias
Heth. El Señor determinó arrasar las murallas de Sión: tendió la plomada y no retiró la mano que derribaba; muros y baluartes se lamentaban al desmoronarse juntos.

Teth. Derribó por tierra las puertas, rompió los cerrojos. Rey y príncipes estaban entre los gentiles. No había ley. Y los profetas ya no recibían visiones del Señor.


Yod. Los ancianos de Sión se sientan en el suelo silenciosos, se echan polvo en la cabeza y se visten de sayal; las doncellas de Jerusalén humillan hasta el polvo la cabeza.

Caph. Se consumen en lágrimas mis ojos, de amargura mis entrañas; se derrama por tierra mi hiel, por la ruina de la capital de mi pueblo; muchachos y niños desfallecen por las calles de la ciudad.

¡Jerusalén, Jerusalén, conviértete al Señor, tu Dios!

viernes, 3 de abril de 2015

Improperios Mayores del Viernes Santo

Escuchamos este Viernes Santo los Improperios Mayores, una antiquísima deprecación litúrgica, en la que se intercala el texto latino con invocaciones griegas, lo que testimonia su venerable antigüedad y el dramatismo inherente a su texto. Escuchamos la versión gregoriana, interpretada por la Nova Schola Gregoriana que dirige Alberto Turco.


Popule meus, quid feci tibi? 
Aut in quo contristavi te? 
Responde mihi. 
  
Quia eduxi te de terra Aegypti: 
parasti Crucem Salvatori tuo. 
  
Agios, o Theos. 
Sanctus Deus. 
Agios ischyros. 
Sanctus fortis. 
Agios athanatos,
eleison imas. 
Sanctus et immortalis,
miserere nobis. 
  
Quia eduxi te per desertum 
quadraginta annis, 
et manna cibavi te, 
et introduxi in terram satis optimam: 
parasti Crucem Salvatori tuo. 
  
Agios o Theos.... 
  
Ego proper te flagellavi Aegyptum 
cum primogeniti suis: 
et tu me flagellatum tradidisti. 
  
Popule meus.... 
  
Ego te eduxi de Aegypto, 
demerso Pharaone in mare rubrum: 
et tu me tradidisti
principibus sacerdotum. 
  
Popule meus.... 
  
Ego ante te aperui mare: 
te tu aperuisti lancea latus meum. 
  
Popule meus.... 
  
Ego ante te praeivi
in columna nubis: 
et tu me duxisti ad praetorium Pilati. 
  
Popule meus....

Oh pueblo mío, ¿qué te he hecho? 
¿en qué te he entristecido? 
Respóndeme. 
  
Yo te saqué de Egipto:
tú preparaste una Cruz a tu Salvador.  
    
Dios Santo, 
Dios Santo, 
Santo y fuerte, 
Santo y fuerte, 
Santo e inmortal,
ten piedad de nosotros, 
Santo e inmortal,
ten piedad de nosotros. 
  
Yo te guié cuarenta años
por el desierto,
te alimenté con el maná,
te introduje en una tierra excelente;
tú preparaste una Cruz a tu Salvador. 

Dios Santo.... 
  
Por ti yo azoté a Egipto
y a sus primogénitos;
tú me azotaste y me entregaste.

¡Pueblo mío! 
  
Yo te saqué de Egipto,
sumergiendo al Faraón en el mar Rojo;
tú me entregaste
a los sumos sacerdotes.

¡Pueblo mío!

Yo abrí el mar delante de ti;
tú, con la lanza, abriste mi costado.

¡Pueblo mío!

Yo te guiaba
con una columna de nubes;
tu me guiaste al pretorio de Pilato.

¡Pueblo mío!

jueves, 27 de marzo de 2014

Canto ortodoxo del Viernes Santo

Cambiamos hoy, por completo, de registro musical, y escuchamos una pieza litúrgica ortodoxa, para el Viernes Santo, cantada en la propia Catedral de Santa Sofía de Constantinopla, por Kabarmos Kabamos Nikodemo, durante la Semana Santa del año 2008. El texto de la obra habla de la Pasión de Cristo, golpeado y al que dan de beber vinagre.

viernes, 29 de marzo de 2013

Viernes Santo


La liturgia del Viernes Santo celebra el misterio de la Cruz: celebra un misterio, pues no de otra forma podemos expresar cómo podemos celebrar la muerte, y una tal muerte, si no es por el inmenso amor de Dios Todopoderoso, que de esa forma ha decidido salvarnos. Para esta celebración, los distintos momentos de la liturgia de este día intentan introducirnos en la oración, en la alabanza, en la contemplación al misterio de la Cruz. Uno de ellos, durante las Vigilias, nos propone el texto de las Lamentaciones. En la Liturgia Hispana, la melodía compuesta para este texto es especialmente conmovedora. Escuchamos la primera lección del Viernes Santo, en la interpretación del coro de monjes de Silos




De lamentatióne Ieremíæ prophétæ.
HETH. Cogitávit Dóminus dissipáre murum fíliæ Sion:
teténdit funículum suum, et non avértit manum suam a
perditióne: luxítque antemurále, et murus páriter dissipátus est.
TETH. Defíxæ sunt in terra portæ eius: pérdidit, et contrívit
vectes eius: regem eius et príncipes eius in géntibus:
non est lex, et prophétæ eius non invenérunt visiónem
a Dómino.
IOD. Sedérunt in terra, conticuérunt, senes fíliæ Sion:
conspersérunt cínere cápita sua, accíncti sunt cilíciis,
abiecérunt in terram cápita sua vírgines Ierúsalem.
CAPH. Defecérunt præ lácrimis óculi mei, conturbáta sunt
víscera mea: effúsum est in terra iecur meum super
contritióne fíliæ pópuli mei, cum defíceret párvulus et
lactens in platéis óppidi. Ierúsalem, Ierúsalem, convértere
ad Dóminum Deum tuum.



Lamentaciones del Profeta Jeremias
Heth. El Señor determinó arrasar las murallas de Sión: tendió la plomada y no retiró la mano que derribaba; muros y baluartes se lamentaban al desmoronarse juntos.

Teth. Derribó por tierra las puertas, rompió los cerrojos. Rey y príncipes estaban entre los gentiles. No había ley. Y los profetas ya no recibían visiones del Señor.


Yod. Los ancianos de Sión se sientan en el suelo silenciosos, se echan polvo en la cabeza y se visten de sayal; las doncellas de Jerusalén humillan hasta el polvo la cabeza.

Caph. Se consumen en lágrimas mis ojos, de amargura mis entrañas; se derrama por tierra mi hiel, por la ruina de la capital de mi pueblo; muchachos y niños desfallecen por las calles de la ciudad.

¡Jerusalén, Jerusalén, conviértete al Señor, tu Dios!

En el Oficio de la Muerte del Señor, al atardecer, se cantan los Improperios durante la veneración de la Cruz, en los que Dios mismo nos interpela: Pueblo mío, ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido? Respóndeme.


Viernes Santo. Christus factus est

Hoy la liturgía canta este texto que se utiliza como un gradual y, durante el triduo, como una antífona en lugar del responsorio .
En el moderno Graduale Romanum , este texto es el gradual de Domingo de Ramos y La Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre). En el extraordinario o "rito Tridentino ", este texto es el gradual de la misa del Jueves Santo, así como para la Fiesta de la Exaltación de la Cruz.
También se canta como responsorio en los oficios de Laudes y Vísperas, en Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo: el Sábado Santo el texto se utiliza en su totalidad, el Viernes Santo termina en la palabra crucis , y termina el Jueves Santo a completas en usque ad mortem .


Christus factus est pro nobis obediens usque ad mortem mortem autem crucis.
Propter quod et Deus exaltavit illum: et dedit illi nomen quod est super omne nomen.
Cristo se hizo obediente por nosotros hasta la muerte y muerte de cruz.
Por lo cual Dios también lo exaltó y le dio un nombre sobre todo nombre.