sábado, 6 de abril de 2013

Victoria. O decus apostolicum

Durante este tiempo de Cuaresma hemos propuesto como audición musical el monumental Oficio de Tinieblas de Tomás Luis de Victoria. Pero la obra del célebre compositor hispano no se reduce al tono trágico, sino que también acertó a dar con un tono gozoso sin dejar su tónica meditativa. Tal es el caso de un motete que se acomoda magníficamente a la liturgia de este Segundo Domingo de Pascua, el Domingo in Albis, en el que se lee el Evangelio de la duda de Santo Tomás: O decus apostolicum, es decir, oh esplendor de los apóstoles. Se trata de una plegaria a Cristo, luz de los apóstoles, que se manifestó al incrédulo santo Tomás para nuestra salvación. Lo escuchamos en la interpretación del coro de la Universidad de Málaga. Es, a mi entender, una magnífica oración para este domingo.



O Decus Apostolicum 
Christe Redemptor gentium, 
quem Thomas apostolus 
tactis cicatricibus, 
Deum cognovit Dominum 
gregem tuum protege 
quem redemisti sanguine. 
Alleluia.





Oh, esplendor de los Apóstoles, 
Cristo, Redentor de los pueblos, 
a quien el apóstol Tomás 
habiendo palpado las cicatrices 
reconoció como el Señor Dios, 
protege a tu pueblo 
al que redimiste con tu sangre. 
Aleluya.

Regina coeli KV, 108 de Mozart

Este Sábado de la Octava de Pascua compartimos musicalmente con María el gozo por la Resurrección del Señor. Para ello, dejamos la tradición gregoriana, para escoger a un autor de finales del setecientos: el genial Mozart. El maestro salzburgués compuso tres obras sobre este texto, que llevan los números de su catálogo 108, 127 y 276. Hoy, vamos a escuchar el primero de ellos, el KV. 108. Su primer movimiento es una pieza especialmente festiva, está construido sobre el gozoso texto Regina coeli, laetare, aleluia, es decir, Reina del cielo, alégrate, aleluya.


La segunda parte, para soprano y en un ritmo más lento, comenta la frase: Quia quem meruisti portare, aleluia; resurrexit sicut dixit, aleluia, es decir, porque quien mereciste llevar, aleluya, resucitó, aleluya. Llama la atención especialmente el adorno que hace sobre la palabra Meruisti.


La tercera parte, también para soprano, se construye sobre la frase Ora pro nobis Deum, aleluia, es decir, ruega por nosotros, aleluya.


La cuarta parte, de nuevo en tono muy festivo, es un Aleluya con el que se cierra la obra, alterna la voz de la soprano con la intervención del coro.


viernes, 5 de abril de 2013

Pax Vobis: Aleluya

En el canto gregoriano se llama centón a una melodía ya existente, que se aplica a un determinado texto, con lo cual se obtiene una nueva pieza. Es un recurso muy utilizado a lo largo de los siglos. Un buen ejemplo es la antífona Aleluya que hoy presentamos. La melodía de la antífona es sobradamente conocida, pero se aplica a un texto que solo dice nueve veces Aleluya. Se trata de una alabanza trinitaria, basada en el triple simbolismo del número tres, con la viveza propia del octavo modo gregoriano.

Después de la antífona, escuchamos el canto del Nunc dimittis (Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz), del Oficio de Completas, con la antífona Salva nos, Domine (Sálvanos, Señor). Los interpretes son los mismos que nos han deseado estos días el Pax Vobis a todos los orantes de este Oratorio Monástico.


jueves, 4 de abril de 2013

Antífona Cum esset sero

Para el Jueves de la Octava de Pascua nos propone la liturgia un fragmento del Evangelio de san Lucas, en el que se nos narra la aparición de Jesús al grupo de los discípulos. El mensaje de Jesús resucitado coincide con el que san Juan nos transmite en su Evangelio: Pax Vobis, que la paz esté con vosotros. No simplemente se trata del usual saludo judío, sino de un profundo deseo de paz en Dios, que el Señor resucitado nos transmite: la constatación de la paz que brota de su victoria sobre el pecado y sobre la muerte.

Una antífona gregoriana recoge este saludo: Cum esset sero, es decir, el primer día de la semana. Se trata de una antífona del modo primero, de melodía y ritmo muy solemne, que solo tiene un adorno musical en el comentario al saludo Pax vobis. Lo volvemos a escuchar en la versión de los mismos monjes que lo rezaron ayer, en su disco Pax Vobis. Junto a la antífona, el canto del Magnificat nos sirve también de acción de gracias en este nuevo día de la Octava de Pascua.


miércoles, 3 de abril de 2013

Tu solus peregrinus es

La liturgia del Miércoles de la Octava de Pascua nos presenta la escena de los Discípulos de Emaús. Hay una antífona gregoriana que canta este momento: Tu solus peregrinus. Es llamativo el hecho de que la palabra latina empleada para nuestro extranjero es "peregrinus", es decir, una categoría jurídica romana que se refería a una serie de personas extranjeras, pero que no estaban desprovistos de derechos, al contrario de los bárbaros. Pero esto dio pie, durante la Edad Media, a representar a Jesús como a cualquiera de los muchos peregrinos que, durante aquellos años, peregrinaban a los principales santuarios cristianos, como podemos ver en el claustro de Silos, o en la imagen del Salterio de St. Alban que acompaña al video.

La antífona está escrita en el primer modo gregoriano. Se trata de una melodía sencilla, y que tiene la brillantez propia de este modo gregoriano. La escuchamos acompañada del Benedictus, el canto evangélico que se canta en Laudes, en una interpretación que no resultará desconocida a quienes conozcan a los monjes de este Oratorio Monástico. Sirva de alabanza en este día de la Octava consagrado a la alabanza del Señor resucitado.


martes, 2 de abril de 2013

Victimae paschali laudes

La liturgia del Martes de Pascua nos presenta a María Magdalena, ante la que se aparece el Señor resucitado. Esto nos da pie para referirnos a la secuencia Victimae paschali laudes, que canta la Liturgia latina durante la Octava de Pascua, y cuyo texto parte de este acontecimiento central de los testimonios pascuales. Las secuencias eran himnos, que se cantaban antes del Evangelio del día, y que comentaban poéticamente el misterio celebrado en la liturgia.

La secuencia de Pascua  se atribuye a Wipo de Burgundia, monje del siglo XI que fue capellán de Conrado II, pero también se ha adjudicado a Notker Balbulus, Roberto II de Francia y Adán de San Víctor.

Diversas composiciones musicales se han preparado a lo largo del tiempo para el texto: hay composiciones renacentistas y barrocas, por ejemplo, de Busnois, Josquin, Lasso, Willaert, Hans Buchner, Palestrina, Byrd, Perosi y Fernando de las Infantas. Existen también algunos himnos luteranos derivados del Victimae Paschali Laudes, como Christ ist erstanden o Christ lag in Todesbanden.

Vamos a escuchar la versión original gregoriana, en un video que nos muestra también hermosas imágenes de los mosaicos de la Basílica de San Marcos de Venecia.



Victimae paschali laudes
immolent Christiani.

Agnus redemit oves:
Christus innocens Patri
reconciliavit peccatores.

Mors et vita duello
conflixere mirando:
dux vitae mortuus,
regnat vivus.

Dic nobis Maria,
quid vidisti in via?
Sepulcrum Christi viventis,
et gloriam vidi resurgentis:

Angelicos testes,
sudarium, et vestes.
Surrexit Christus spes mea:
praecedet suos in Galilaeam.

Scimus Christum surrexisse
a mortuis vere:
Tu nobis, victor Rex, miserere.




A la Víctima pascual 
ofrezcan alabanzas los cristianos.

El Cordero redimió a las ovejas: 
Cristo inocente 
reconcilió a los pecadores con el Padre.

La muerte y la Vida se enfrentaron 
en lucha singular. 
El dueño de la Vida, que había muerto, 
reina vivo.

Dinos, María, qué has visto en el camino? Vi el sepulcro de Cristo viviente 
y la gloria del que resucitó, 

a unos ángeles,
el sudario y los vestidos.
Resucitó Cristo, mi esperanza; 
precederá en Galilea a los suyos 

Sabemos que Cristo verdaderamente resucitó de entre los muertos.
Tú, Rey victorioso, ten piedad

lunes, 1 de abril de 2013

Sinfonía del Oratorio de Pascua de Bach

Nuestro Oratorio Monástico se alegra hoy de poder escuchar un oratorio que compuso uno de los más grandes compositores musicales de la historia: el Oratorio de Pascua, número 249 de su catálogo BWV, de Juan Sebastian Bach. Vamos a escuchar la introducción orquestal, una sinfonía muy festiva, con timbales y trompetas, ornamentado una elaborada composición sobre cuerdas e instrumentos de viento. Bach se propuso, y lo consiguió, expresar musicalmente el gozo de la creación por la Resurrección del Señor. Hemos escogido la magistral interpretación de Philippe Herrewege al frente del Collegium Vocale de Gante.

Cristo ha resucitado, alegrémonos y gocemos en él.