sábado, 28 de febrero de 2015

Tomás Luis de Victoria. Ave Regina Caelorum

Durante el tiempo de Cuaresma, se sustituye al final del Oficio el canto de la Salva por la antífona Ave Regina Caelorum. Ha sido musicalizada por diversos autores. Escucharemos hoy el motete para ocho voces compuesto por Tomás Luis de Victoria, interpretada por el grupo The Sixteen, que dirige Harry Christopher.


Ave, Regina Caelorum,
Ave, Domina Angelorum:
Salve, radix, salve, porta
Ex qua mundo lux est orta:
Gaude, Virgo gloriosa,
Super omnes speciosa,
Vale, o valde decora,
Et pro nobis Christum exora.

Salve, Reina de los cielos
y Señora de los Ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz
Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.

viernes, 27 de febrero de 2015

Pedro Ruimonte. Lamentación 1 del Jueves Santo

Este primer viernes de Cuaresma vamos a escuchar la primera de las Lamentaciones de la Semana Santa, que corresponde a los Maitines del Jueves Santo. La versión es la que compuso el zaragozano Pedro Ruimonte. Se cree que llegó a Bruselas en 1599 como mozo de coro en la comitiva de archiduque Alberto y la princesa Clara Eugenia, los nuevos gobernadores de los Países Bajos.

El 17 de agosto de 1601 escribe a su hermana, contándole que es «maestro de música en la capilla de Sus Altezas Serenísimas». En 1604 se anunció en la portada de Missae sex como «Maestro de la Capilla y de la Cámara de Sus Excelencias». En 1614, en la portada del Parnaso español de Madrigales y Villancicos, figura «Maestro de Música de la Cámara de los Serenísimos Príncipes Alberto y doña Isabel Clara Eugenia, Archiduques de Austria».


Incipit Lamentatio Ieremiae Prophetae.

ALEPH. Quomodo sedit sola civitas plena populo facta est quasi vidua domina gentium princeps provinciarum facta est sub tributo.

BETH. Plorans ploravit in nocte et lacrimae eius in maxillis eius non est qui consoletur eam ex omnibus caris eius omnes amici eius spreverunt eam et facti sunt ei inimici.

Jerusalén, Jerusalén. Conviértete al Señor, tu Dios.


Comienzan las Lamentaciones del Profeta Jeremias.
Aleph. ¡Qué solitaria está la ciudad populosa! Se ha quedado viuda la primera de las naciones; la princesa de las provincias, en trabajos forzados.
Beth. Pasa la noche llorando, le corren las lágrimas por las mejillas. No hay nadie entre sus amigos que la consuele; todos sus aliados la han traicionado, se han vuelto sus enemigos.
¡Jerusalén, Jerusalén, conviértete al Señor, tu Dios!

jueves, 26 de febrero de 2015

Zelenka. De Profundis.

Escuchamos hoy una nueva versión del Salmo De Profundis: la de Zelenka. Jan Dismas Zelenka nació el 16 de octubre de 1679 en Lunovice, un pequeño pueblo al suroeste de Praga en la República Checa. Aunque no se conoce mucho de su infancia y juventud, probablemente su padre, quien era profesor y organista de la ciudad de Lunovice, fue quien lo introdujo en el mundo de la música. Se piensa que pudo haber recibido una educación musical en el colegio jesuita de Praga, llamado Clementinum.

En 1709 fue contrabajo de la capilla del Conde J.L. von Hartig en Praga y en 1710 de la Capilla Real Sajona de Dresde. De 1715 a 1719 estudió con Johann Joseph Fux en Viena y con Antonio Lotti y Alessandro Scarlatti en Italia. En 1719 fijó su residencia definitiva en Dresde, donde fue nombrado en 1721 vicemaestro de capilla en la corte de Augusto II de Polonia, convirtiéndose en ayudante del compositor Johann David Heinichen. En 1729, fue nombrado director de música de la Iglesia. Permaneció en esta ciudad hasta su muerte, en 1745.

La interpretación corre a cargo de la Orquesta Il Fondamento, dirigida por Paul Dombrecht

miércoles, 25 de febrero de 2015

Orlando de Lasso. De profundis

Vamos a escuchar otra célebre versión del salmo penitencial De Profundis: la que compuso Orlando de Lasso, nacido en Mons en 1532 y muerto en Múnich en 1594. Fue un compositor franco-flamenco del Renacimiento tardío. Junto con Palestrina y Victoria está considerado el líder de la escuela romana, en su época de madurez musical, además de uno de los más influyentes músicos europeos en el siglo XVI. La versión está interpretado por el Colegio Vocal de gante que dirige Philippe Herrewege.


De profundis clamavi ad te, Domine;
Domine exaudi vocem meam.
Fiant aures tuae intendentes
in vocem deprecationis meae.

Si iniquitates observaveris,Domine,
Domine, quis sustinebit?
Quia apud te propitiatio est,
et propter legem tuam, sustinui te, Domine.

Sustinuit anima mea in verbo eius;
speravit anima mea in Domino.
A custodia matutina usque ad noctem,
speret Israel in Domino.

Quia apud Dominum misericordia
et copiosa apud eum redemptio.
Et ipse redimet Israel
ex omnibus iniquitatibus eius.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora; porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

martes, 24 de febrero de 2015

Delalande. De profundis

El Salmo 129, comúnmente llamado De profundis por sus primeras palabras, es uno de los textos más conmovedores de toda la Biblia. Desde lo hondo de nuestro pecado suplicamos a Dios. Ha sido un tema recurrente en los grandes compositores musicales. Vamos a escuchar una selección del motete compuesto por un conocido músico del barroco francés: Michel Richard Delalande. Dos años después de la muerte de Lully, los favores de Luis XIV le aseguraron a Delalande el puesto de director de orquesta. A partir de 1672 comienza una corta carrera de violinista. Más tarde, en 1674, llega a ser organista. Desde entonces se consagra, sobre todo, a la música religiosa, probablemente por pedido del Rey Sol.

Dentro de su repertorio de música sacra, Delalande cuenta con un total de 71 grandes motetes, entre los que hay que señalar De Profundis (1688), Confitebor tibi Domine (1699), Exaltabo te Domine (1704) y el sublime Miserere à voix seule (1711). Resultan también dignas de mención sus Leçons de Ténèbres (1680), compuestas especialmente para ser interpretadas durante los oficios de Semana Santa.


De profundis clamavi ad te, Domine :
Domine, exaudi vocem meam.

VII. 
Quia apud Dominum misericordia :
et copiosa apud eum redemptio.

IV.
Quia apud te propiatio est :
et propter legem tuam sustinui te, Domine.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;


Porque del Señor viene la miseri-cordia, la redención copiosa;


Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

lunes, 23 de febrero de 2015

Gombert. Media vita

El primer domingo de cuaresma resuena en la Iglesia el himno Media Vita in morte sumus, una impresionante composición que ya hemos escuchado en varias ocasiones. Hoy volvemos a meditar sobre su texto, en la versión del músico renacentista flamenco Nicolás Gombert, que probablemente nació en torno al año 1495 al sur de Flandes, en la ciudad de La Gorgue. Se dice que estudió con Josquin Desprez. Gombert fue contratado como cantante y probablemente también como compositor de la capilla del emperador Carlos V en 1526, apareciendo en 1529 como magister puerorum (maestro de los niños) cargo en el que continuó hasta 1537.

Girolamo Cardano afirma en su Theonoston en 1560 que Gombert fue condenado a galeras por abusar de un niño que estaba a su cargo. Su liberación debió de producirse como muy tarde en 1547 ya que se conserva una carta y un motete que envió Gombert desde Tournai ese mismo año. No está muy claro cómo se desarrolló la vida de Gombert después de su liberación. En 1556 el teórico alemán Hermann Finck lo menciona como si aún estuviese vivo, mientras que Cardano, en 1561, escribió que ya estaba muerto.


Media vita in morte sumus.
Quem quærimus adjutorem
nisi te, Domine?
Qui pro peccatis nostris juste irasceris

Sancte Deus, sancte fortis
Sancte misericors Salvator
Amaræ morti ne tradas nos

In te speraverunt patres nostri
Speraverunt et liberasti eos

Ad te clamaverunt patres nostri
Clamaverunt et non sunt confusi

Gloria Patri, et Filio
et Spiritui Sancto.


En la plenitud de la vida podemos morir ¿a qué salvador vamos a acudir sino es a ti, Señor? Justamente te enojas por nuestras culpas:

Santo Dios, Santo fuerte, Santo y misericordioso Salvador, no nos entregues a una amarga muerte. 

En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y los salvaste. 

A ti clamaron nuestros Padres; clamaron, y no fueron confundidos. Santo. 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

domingo, 22 de febrero de 2015

Tracto Qui habitat

El domingo primero de Cuaresma nos lleva al desierto junto a Jesús. El salmo que repite este día la liturgia con insistencia el el 90, que es interpretado como una especie de manual de lucha contra las asechanzas del enemigo. Escuchamos una magnífica interpretación del tracto Qui habitat.




Qui habitat in adiutorio Altissimi,
in protectione Dei caeli commorabitur.

Dicet Domino: susceptor meus es, et refugium meum, Deus meus : sperabo in eum.

Quoniam ipse liberavit me de laqueo venantium, et a verbo aspero.

Scapulis suis obumbrabit tibi Dominus
et sub pennis eius sperabis.

Scuto circumdabit te veritas eius: non timebis a timore nocturno.

A sagitta volante per diem, a negotio perambulante in tenebris, a ruina et daemonio meridiano.

Cadent a latere tuo mille et decem milia a dextris tuis : tibi autem non appropinquabit.

Quoniam angelis suis mandavit de te ut custodiant te in omnibus viis tuis.

In manibus portabunt te, ne unquam offendas ad lapidem pedem tuum

Super aspidem et basiliscum ambulabis, et conculcabis leonem et draconem.
Quoniam in me speravit, liberabo eum:
protegam eum, quoniam cognovit nomen meum.

Invocabit me, et ego exaudiam eum : cum ipso sum in tribulatione

Eripiam eum, et glorificabo eum:  longitudine dierum adimplebo eum, et ostendam illi salutare meum.
Tú que habitas al amparo del Altísimo, que moras a la sombra del Omnipotente
Di al Señor: Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, en ti espero.


Porque él te librará de la red del cazador y de la palabra dura.

El Señor te cubrirá con sus alas y bajo sus plumas te refugiarás.

Su verdad te rodeará como un escudo y no temerás el timor nocturno.

Te libraré de la flecha que vuela de día, y del terror que acecha por la noche, y de la ruina del demonio meridiano.
Caerán a tu izquierda mil, diez mil a tu derecha, pero a ti no se te acercará.


El mandará a sus ángeles para que te protejan en todos tus caminos.

Te llevarán en sus manos, para que tu pie no tropiece en la piedra.

Caminarás sobre el áspid y el basilisco, pisotearás leones y dragones.

Lo liberaré porque esperó en mí, porque conoce mi nombre.


Me invocará y lo escucharé: estaré con él en las tribulaciones.

Lo libraré y lo glorificaré, lo colmaré de días, y le mostraré mi salvación.