lunes, 7 de abril de 2014

Carlo Gesualdo Ecce vidimus eum

Hace unos días escuchamos el responsorio gregoriano Ecce vidimus eum. Hoy escucharemos la versión polifónica que compuso Carlo Gesualdo, interpretada por el grupo Vox Altera, en una versión en directo cantada el año 2013 en la Iglesia de San Mauricio de Maggia, cerca de Locarno.


Ecce vidimus eum non habentem speciem, neque decorem : aspectus eius in eo non est : hic peccata nostra portavit et pro nobis dolens : ipse autem vulneratus est propter iniquitates nostras: cuius livore sanati sumus.
V/ Vere languores nostros ipse tulit et infirmitates nostras ipse portavit.

Le vimos sin hermosura ni esplendor; nada conserva de su aspecto; llevó sobre sí nuestros pecados, y por nosotros sufre; fue herido por nuestras iniquidades. * Por sus llagas fuimos curados.
Verdaderamente llevó sobre sí nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores. * Por sus llagas.

domingo, 6 de abril de 2014

Ego sum resurrectio

Yo soy la Resurrección y la Vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vive; y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre. Ésta es la afirmación central del texto evangélico que leemos este quinto domingo de Cuaresma: la Resurrección de Lázaro. Musicalmente ha pasado al repertorio gregoriano en una bella antífona del segundo modo, que se canta en el Oficio de Laudes de Difuntos.

sábado, 5 de abril de 2014

Ave Regina Caelorum

Durante el tiempo de Cuaresma, se sustituye al final del Oficio el canto de la Salva por la antífona Ave Regina Caelorum. Se desconoce al autor de esta antífona, que comienza a aparecer en manuscritos del siglo XII. Que este sábado de Cuaresma nos sirva de recuerdo a la Santísima Virgen en nuestra oración


Ave, Regina Caelorum,
Ave, Domina Angelorum:
Salve, radix, salve, porta
Ex qua mundo lux est orta:
Gaude, Virgo gloriosa,
Super omnes speciosa,
Vale, o valde decora,
Et pro nobis Christum exora.

Salve, Reina de los cielos
y Señora de los Ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz
Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.

viernes, 4 de abril de 2014

Responsorio Ecce vidimus eum

En el capítulo 53 del Profeta Isaías encontramos el texto de este responsorio del Oficio del Viernes Santo. Se trata de uno de los cantos del siervo doliente, una profecía que habla del siervo de Dios que tomará sobre sí la expiación del pecado que ha conducido a la destrucción de Israel, abriendo su esperanza a la salvación. El texto se aplica a la Pasión de nuestro Señor Jesucristo de forma muy apropiada. El responsorio está construido en el quinto modo, con saltos cromáticos de gran belleza. Escuchamos una interpretación del coro de monjes de San Pedro de Solesmes.


Ecce vidimus eum non habentem speciem, neque decorem : aspectus eius in eo non est : hic peccata nostra portavit et pro nobis dolens : ipse autem vulneratus est propter iniquitates nostras: cuius livore sanati sumus.
V/ Vere languores nostros ipse tulit et infirmitates nostras ipse portavit.

Le vimos sin hermosura ni esplendor; nada conserva de su aspecto; llevó sobre sí nuestros pecados, y por nosotros sufre; fue herido por nuestras iniquidades. * Por sus llagas fuimos curados.
Verdaderamente llevó sobre sí nuestras enfermedades y cargó con nuestros dolores. * Por sus llagas.

jueves, 3 de abril de 2014

Gregorio Allegri. Miserere

Escuchamos hoy el célebre Misere de Gregorio Allegri. Se trata del salmo penitencial por excelencia: el salmo 50. Suele rezarse durante los tiempos penitenciales, especialmente durante la Cuaresma. La historia de la composición que nos ocupa es muy rica. En un principio, se impuso una prohibición de ejecutar la obra fuera de la Capilla Sixtina (incluso se amenazaba con la excomunión a quien la copiara). El Emperador Leopoldo I de Austria solicitó y obtuvo una copia, que conservó en la Biblioteca Imperial de Viena. Sin embargo, cuando la hizo ejecutar pensó que había sido engañado. El Papa entonces despidió al maestro de capilla de la época, quien tuvo que trasladarse a Viena para explicar las técnicas de ejecución y las improvisaciones (los llamados abbellimenti que nunca eran escritos, sino que eran pasados de intérprete a intérprete en el coro de la Capilla) que según él no podían ser reflejados en el papel, a fin de poder ser contratado nuevamente. Wolfgang Amadeus Mozart con tan sólo 14 años, luego de escucharla tan sólo una vez, transcribió la obra al papel de memoria, para luego hacerle correcciones menores en una segunda ocasión.

Hoy escuchamos este Miserere de Allegri en la versión del Coro del Clare College de Cambridge, dirigido por Timothy Brown.


Miserere mei, Deus: secundum magnam misericordiam tuam.
Et secundum multitudinem miserationum tuarum, dele iniquitatem meam.
Amplius lava me ab iniquitate mea: et a peccato meo munda me.
Quoniam iniquitatem meam ego cognosco: et peccatum meum contra me est semper.
Tibi soli peccavi, et malum coram te feci: ut justificeris in sermonibus tuis, et vincas cum judicaris.
Ecce enim in iniquitatibus conceptus sum: et in peccatis concepit me mater mea.
Ecce enim veritatem dilexisti: incerta et occulta sapientiae tuae manifestasti mihi.
Asperges me hysopo, et mundabor: lavabis me, et super nivem dealbabor.
Auditui meo dabis gaudium et laetitiam: et exsultabunt ossa humiliata.
Averte faciem tuam a peccatis meis: et omnes iniquitates meas dele.
Cor mundum crea in me, Deus: et spiritum rectum innova in visceribus meis.
Ne proiicias me a facie tua: et spiritum sanctum tuum ne auferas a me.
Redde mihi laetitiam salutaris tui: et spiritu principali confirma me.
Docebo iniquos vias tuas: et impii ad te convertentur.
Libera me de sanguinibus, Deus, Deus salutis meae: et exsultabit lingua mea justitiam tuam.
Domine, labia mea aperies: et os meum annuntiabit laudem tuam.
Quoniam si voluisses sacrificium, dedissem utique: holocaustis non delectaberis.
Sacrificium Deo spiritus contribulatus: cor contritum, et humiliatum, Deus, non despicies.
Benigne fac, Domine, in bona voluntate tua Sion: ut aedificentur muri Ierusalem.
Tunc acceptabis sacrificium justitiae, oblationes, et holocausta: tunc imponent super altare tuum vitulos.

Ten piedad de mí, oh Dios, por tu gran bondad. De acuerdo con la multitud de tus piedades, elimina todas mis ofensas.
Lávame más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: que seas reconocido justo en tu palabra, y claro cuando sea juzgado.
He aquí, yo nací en iniquidad, y en el pecado de mi madre fui concebido.
Pero he aquí, que requieres la verdad en lo íntimo, y me haces entender la sabiduría secretamente.
Tú purifícame con hisopo, y seré limpio: Tú lávame y quedaré más blanco que la nieve.
Tú me haces oir hablar de gozo y alegría: como los huesos que han abatido mi regocijo. No vuelvas tu rostro hacia mis pecados, y saca todas mis maldades. Házme de un corazón limpio, oh Dios, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me alejes de tu presencia, y no tomes tu Espíritu Santo de mí. O dame la alegría de tu ayuda nuevamente: Y afírmame con tu espíritu libre. Entonces voy a enseñar tus caminos a los malos, y los pecadores se convertirán a ti. Líbrame del pecado sanguíneo, oh Dios, Tú que eres el Dios de mi bienestar: Y cantará mi lengua tu justicia. Tú me abrirás los labios, oh Señor, y mi boca mostrará tu alabanza.
Pues si hubiérais querido un sacrificio, yo os lo hubiera dado: pero no os deleitéis en los holocaustos. El sacrificio de Dios es un espíritu quebrantado: un corazón contrito y roto, oh Dios, no lo desprecies.
Que seas favorable y benigno para con Sion: para que se edifiquen los muros de Jerusalén. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, con los holocaustos y oblaciones: entonces se ofrecen becerros sobre tu altar.

miércoles, 2 de abril de 2014

Introito Exaudi Deus

La Misa del miércoles cuarto de Cuaresma nos presenta a Jesús manifestándose como el Hijo de Dios, en quien viviremos si escuchamos su palabra. La liturgia comienza, sin embargo, suplicando al Señor que nos escuche él a nosotros. Efectivamente, necesitamos su ayuda, pues su gracia abre nuestros corazones y nos mueve a creer en él. El introito está construido en el modo quinto, lo que le da una musicalidad alegre y dinámica. Los adornos principales resaltan las palabras orationem y meam: mi oración; es decir, se pone de relieve la súplica.


Exaudi, Deus, orationem meam,
et ne despexeris deprecationem meam:
intende in me et exaudi me.

Escucha, Señor, mi oración, y no desprecias mi súplica. Hazme caso y escúchame.

martes, 1 de abril de 2014

Cristóbal de Morales. Oración del Profeta Jeremias

El año pasado escuchábamos la Oración del Profeta Jeremias, en la versión mozárabe que cantaban los monjes de Santo Domingo de Silos. Hoy vamos a escuchar este mismo conmovedor texto, del Oficio de Tinieblas del autor al que estamos dedicando este año más atención: Cristóbal de Morales.



Incipit Oratio Jeremiae Prophetae

Recordare, Domine,
quid acciderit nobis:
intuere et respice
opprobrium nostrum.

Haereditas nostra versa est ad alienos,
domus nostrae ad extraneos.

Pupilli facti sumus absque patre,
matres nostrae quasi viduae.

Aquam nostram pecunia bibimus;
ligna nostra pretio comparavimus.

Cervicibus nostris minabamur,
lassis non dabatur requies.

Jerusalem Jerusalem,
convertere ad Dominum Deum tuum.




Comienzo de la Oración de Jeremías Profeta.
Recuerda, Señor,
 lo que nos ha pasado;
mira y fíjate en nuestras afrentas.

Nuestra heredad
ha pasado a los bárbaros;
nuestra casa, a extranjeros;

hemos quedado huérfanos de padre
y nuestras madres han quedado viudas.

Tenemos que comprar el agua que bebemos y pagar la leña que nos llevamos.
Nos empujan con un yugo al cuello,
nos fatigan sin darnos descanso.

Jerusalén, Jerusalén,
conviértete al señor tu Dios.