martes, 11 de marzo de 2014

Comunión Cum invocarem

La Eucaristía del Martes primero de Cuaresma nos propone como antífona para la Comunión, la que toma como primeras palabras el verso segundo del salmo cuarto: Cum invocarem te. Su texto, traducido al castellano, dice: Escúchame cuando te invoco, dios, defensor mío, tú que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración. Vamos a escuchar primero la versión gregoriana de esta antífona de comunión.



Sobre el salmo cuarto no son frecuentes las composiciones polifónicas. Vamos a escuchar una, con acompañamiento instrumental, compuesta por el francés Andre Campra en torno a 1700 para la corte de Versalles.

lunes, 10 de marzo de 2014

Dies Irae

Escuchamos hoy una obra inmensamente popular durante la Baja Edad Media, el Dies Irae, la secuencia de la misa de difuntos, que nos habla del Juicio Final. su dramatismo se explica en el contexto de la tragedia de la Peste Negra, que asoló en aquella época Europa. Todavía hoy nos invita esta oración a considerar, a la luz del Evangelio que hoy nos proclama la liturgia, nuestro eterno destino.

domingo, 9 de marzo de 2014

Media vita

El primer Domingo de Cuaresma nos invita a orar con una de las piezas más conmovedoras del repertorio gregoriano: el responsorio Media Vita.La obra alcanzó una inmensa popularidad a lo largo de la Edad Media, una época difícil en la que la vida humana estuvo frecuentemente amenazada por grandes hambrunas, epidemias y conflictos de todo tipo. Ante esta contingencia, la oración dirige su invocación al Dios Santo, al Dios Fuerte, al Dios Inmortal. Este Trisagio, de origen oriental, es asumido en la oración, como invocación del Dios trascendente, que enjuga todo sufrimiento humano dándole esperanza en la Resurrección del Señor. Hemos escogido la versión grabada por los monjes del Monasterio de Santo Domingo de Silos. 


Media vita in morte sumus.
Quem quærimus adjutorem
nisi te, Domine?
Qui pro peccatis nostris juste irasceris

Sancte Deus, sancte fortis
Sancte misericors Salvator
Amaræ morti ne tradas nos

In te speraverunt patres nostri
Speraverunt et liberasti eos

Ad te clamaverunt patres nostri
Clamaverunt et non sunt confusi

Gloria Patri, et Filio
et Spiritui Sancto.


En la plenitud de la vida podemos morir ¿a qué salvador vamos a acudir sino es a ti, Señor? Justamente te enojas por nuestras culpas:

Santo Dios, Santo fuerte, Santo y misericordioso Salvador, no nos entregues a una amarga muerte. 

En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y los salvaste. 

A ti clamaron nuestros Padres; clamaron, y no fueron confundidos. Santo. 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

sábado, 8 de marzo de 2014

Introito Exaudi nos Domine

La Misa del Sábado de Ceniza comienza con este Introito, cuyo texto procede del salmo 68, un salmo de súplica de un orante que se ve con las aguas al cuello, y ya no puede hacer pie. La obra está compuesta en el tono séptimo, un tono brillante que destaca las palabras relativas a la misericordia.

No sólo es la ardiente plegaria de cada uno de nosotros, cuando nos vemos asaltados por los peligros de la vida; este sábado de ceniza se convierte también en la oración de Jesús, que se ve sumergido en el agua de la muerte para salvarnos. La respuesta de Dios a este grito vendrá en la Pascua, y participando por el Bautismo en la Resurrección de Cristo, esperamos nosotros también atravesar estas aguas peligrosas para llegar al Reino eterno.



Exaudi nos, Domine, quoniam benigna est misericordia tua: secundum multitudinem miserationum tuarum respice nos, Domine.
Salvum me fac, Deus: quoniam intraverunt aquae usque ad animam meam.
Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.
Sicut erat in principio, et nunc et semper, et in saecula saeculorum. Amen.
Escúchanos, Señor, porque es benigna tu misericordia. Por tu inmensa compasión, míranos, Señor.

Sálvame, Señor, que me llegan las aguas al cuello.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

viernes, 7 de marzo de 2014

Introito Audivit Dominus

La Misa del Viernes de Ceniza comienza con este Introito, cuyo texto procede del salmo 29, un salmo que canta la victoria del perseguido que invocó en su angustia al Señor. Se trata de un modo séptimo, el modo más brillante y alegre del gregoriano, que expresa adecuadamente los sentimientos de triunfo de Cristo, vencedor de la muerte, precisamente en el viernes, día que recordamos su sagrada pasión. Destaca el adorno con que la partitura destaca la palabra misertus: Dios se compadeció de Jesús, y lo hizo triunfar en la Resurrección. Esta idea, hay que repetirlo, hace de este viernes de cuaresma un día de luto por el fracaso de nuestro héroe, sino un momento de esperanza junto a Cristo para cada uno de nosotros, que también terminaremos venciendo, por su gracia, sobre el poder del pecado y de la muerte.



Audivit Dominus,
et misertus est mihi:
Dominus factus est adjutor meus.
Esaltabo te Domine, quoniam suscepisti me:
nec delectasti inimicos meos super me.
Gloria Patri,
El Señor me escuchó
y me socorrió.
El Señor es mi auxilio.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado,
no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Gloria al Padre....

jueves, 6 de marzo de 2014

Fray José de Vaquedano. Adiuva nos Deus.

En este segundo día de cuaresma, vamos a escuchar una obra de un compositor poco conocido, el trinitario fray José de Vaquedano, nacido en 1642 en Puente la Reina, y fallecido en Santiago de Compostela en 1711. Pasó de la Capilla del Monasterio de la Encarnación de Madrid, a ser Maestro de Capilla de la Catedral de Compostela. Su composición abarca diversas obras destinadas al culto, todas ellas pertenecientes a la tradición polifónica barroca.

El motete Adiuva nos Deus toma sus texto del salmo 78, y es una pieza que se cantaba en la misa del Jueves de Ceniza. Se trata de una invocación esperanzada a la misericordia de Dios, para que nos ayude, perdonándonos nuestros pecados. El compositor mezcla la polifonía con un acompañamiento de viento y de laúd, que confieren a la obra un sereno ambiente meditativo.




Adiuvanos Deus
salutaris noster;
et propter gloriam
nominis tui, Domine,
liberanos; et propitius
esto pecatis nostris
propter nomen tuum.
Ayúdanos, oh Dios
de nuestra salvación,
por la gloria de tu
nombre, Señor.
Y líbranos, y perdona
nuestros pecados

miércoles, 5 de marzo de 2014

Introito Misereris omnium


Te compadeces de todos, Señor, y no odias nada de lo que has hecho; cierras los ojos a los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Y los perdonas, porque tú eres nuestro Dios y Señor.

Éste texto del capítulo 11 del Libro de la Sabiduría es el que abre la Eucaristía del Miércoles de Ceniza. La pieza gregoriana es reposada y austera. Lo escucharemos en la versión de la Schola Santa Cecilia de Boston, dirigida por Richard Clark, quien a continuación interpreta unas variaciones átonas sobre dicha partitura.