lunes, 9 de noviembre de 2015

Mozart. Misa de Requiem en re menor Kv. 626 - 3 - Tuba mirum

La siguiente sección del Requiem de Mozart se inicia con las palabras de la secuencia Tuba mirum. La parte vocal está confiada a soprano, contralto, barítono y tenor. Escuchamos la misma versión de ayer, dirigida por Philippe Herrewege.



Tuba mirum spargens sonum
per sepulcra regionum,
coget omnes ante thronum.
Mors stupebit et Natura,
cum resurget creatura,
iudicanti responsura.
Liber scriptus proferetur,
in quo totum continetur,
unde Mundus iudicetur.
Iudex ergo cum sedebit,
quidquid latet apparebit,
nihil inultum remanebit.
Quid sum miser tunc dicturus ?
Quem patronum rogaturus,
cum vix iustus sit securus ?


La trompeta, esparciendo un sonido admirable por los sepulcros de todos los reinos reunirá a todos ante el trono.
La muerte y la Naturaleza se asombrarán, cuando resucite la criatura
para que responda ante su juez.
Aparecerá el libro escrito
en que se contiene todo
y con el que se juzgará al mundo.
Así, cuando el juez se siente
lo escondido se mostrará
y no habrá nada sin castigo.
¿Qué diré yo entonces, pobre de mí?
¿A qué protector rogaré
cuando apenas el justo esté seguro?

viernes, 6 de noviembre de 2015

Mozart. Misa de Requiem en re menor Kv. 626 - 2 - Dies Irae

Seguimos escuchando el Requiem de Mozart quien, antes de morir, consiguió terminar tan solo tres secciones con el coro y órgano completo: Introitus, Kyrie y Dies Irae. Del resto de la Secuencia dejó las partes instrumentales, el coro, voces solistas y el cifrado del bajo y órgano incompletos, además de anotaciones para su discípulo Franz Xaver Süssmayr. También había indicaciones instrumentales y corales en el Domine Jesu y en el Agnus Dei. No había dejado nada escrito para el Sanctus ni el Communio. Aunque en un principio Constanze, su viuda, pidió al músico de la Corte Joseph Leopold Eybler que terminase el Réquiem, fue su discípulo Süssmayer quien lo acabó, siguiendo las directrices de Mozart, completando las partes restantes de la instrumentación, agregando música en donde faltaba y componiendo íntegramente el Sanctus. Para el Communio, simplemente utilizó los temas del Introito y el Kyrie, a manera de reexposición, para darle cierta coherencia a la obra.

Hoy escuchamos la primera sección de la Secuencia Dies Irae, confiada al coro, sobre el célebre texto medieval. Escuchamos la misma versión de ayer, dirigida por Philippe Herrewege.


Dies iræ, dies illa,
Solvet sæclum in favilla,
Teste David cum Sibylla !
Quantus tremor est futurus,
quando iudex est venturus,
cuncta stricte discussurus !


Día de la ira, aquel día
en que los siglos se reduzcan a cenizas;
como testigos el rey David y la Sibila.
¡Cuánto terror habrá en el futuro
cuando el juez haya de venir
a juzgar todo estrictamente!

jueves, 5 de noviembre de 2015

Mozart. Misa de Requiem en re menor Kv. 626 - 1 - Introito y Kyrie

Vamos aescuchar una de las más célebres composiciones de Mozart en este mes de noviembre, en el que recordamos a los difuntos: su Misa de Requiem.

En junio de 1791, Mozart ofreció en Viena uno de sus últimos conciertos públicos; tocó el Concierto para piano n.º 27 (KV 595). Su último hijo, Franz Xaver Wolfgang, nació el 26 de julio. Días antes en su casa se presentó un desconocido, vestido de negro, que rehusó identificarse y encargó a Mozart la composición de un réquiem. Le dio un adelanto y quedaron en que regresaría en un mes. Pero el compositor fue llamado desde Praga para escribir la ópera La clemencia de Tito, para festejar la coronación de Leopoldo II.

Cuando subía con su esposa al carruaje que los llevaría a esa ciudad, el desconocido se presentó otra vez, preguntando por su encargo. Esto sobrecogió al compositor. Más tarde se supo que aquel sombrío personaje (al parecer, llamado Franz Anton Leitgeb) era un enviado del conde Franz von Walsegg, músico aficionado cuya esposa había fallecido. El viudo deseaba que Mozart compusiese la misa de réquiem para los funerales de su mujer, pero quería hacer creer a los demás que la obra era suya y por eso permanecía en el anonimato.

Según la leyenda, Mozart, obsesionado con la idea de la muerte desde la de su padre, debilitado por la fatiga y la enfermedad, muy sensible a lo sobrenatural por una supuesta vinculación con la francmasonería en esa época de su vida e impresionado por el aspecto del enviado, terminó por creer que este era un mensajero del destino y que el réquiem que iba a componer sería para su propio funeral.

Escuchamos el Introito Requiem y el Kyrie, en la interpretación de la Orquesta de los Campos Elíseos, con el Colegio Vocal de la Capilla Real, dirigidos por Philippe Herrewege.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Palestrina. Himno Veni Creator Spiritus

En la memoria de san Carlos Borromeo, vamos a escuchar una obra de un autor contemporáneo del santo: Palestrina. Se trata, en concreto, del himno Veni Creator Spiritus, interpretado por el prestigioso grupo The Sexteens.

martes, 3 de noviembre de 2015

Morales. Misa de Difuntos a cinco voces.

Seguimos con la Misa de Fifuntos a cinco voces de Cristóbal de Morales. Escuchamos hoy el Ofertorio Pie Iesu, seguido de la Secuencia Dies Irae



lunes, 2 de noviembre de 2015

Morales. Requiem

En la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, escuchamos una de las obras maestras del Renacimiento hispano: la Misa de Requiem de Cristóbal de Morales. En concreto, nos centramos en sus dos primeras secciones: el Introiro Requiem aeternam y el Kyrie. La interpretación corre a cargo del grupo Musica Ficta, que dirige Raúl Mallavibarrena.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Victoria. O quam gloriosum

En honor de Todos los Santos escuchamos la antífona del Oficio O quam gloriosum, qué glorioso es el reino, en la versión que Tomás Luis de Victoria compuso con su habitual maestría. Lo interpreta el grupo Voices of Ascension, dirigidos por Dennis Keene.


O quam gloriosum est regnum 
in quo cum Christo gaudent 
omnes Sancti amicti stolis albis, 
sequuntur Agnum quocumque ierit..


Oh, cuán glorioso es el reino en el que junto a Cristo se gozan todos los santos vestidos con túnicas blancas y siguen al Cordero allá donde va.