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martes, 7 de junio de 2016

Liszt. Sursum Corda

Escuchamos una nueva pieza de los Años de peregrinación de Liszt, titulada Sursum Corda (levantemos el corazón). Lo interpreta la pianista Nancy Gerst.

lunes, 6 de junio de 2016

Liszt. Angelus, oración a los ángeles guardianes

Franz Liszt compuso un conjunto de obras para piano solo, a las que llamó Años de Peregrinaje. Una de ellas se titula: Angelus, oración a los ángeles guardianes. La escuchamos en la versión del pianista Jim Fellows.

domingo, 4 de octubre de 2015

Liszt. San Francisco predica a los pájaros.

Giotto - San Francisco predicando a los pajarillos

En el Capítulo 16 de las Florecillas de san Francisco, se nos cuenta este célebre milagro del santo:

Iba caminando con el mismo fervor, cuando, levantando la vista, vio junto al camino algunos árboles, y, en ellos, una muchedumbre casi infinita de pájaros. San Francisco quedó maravillado y dijo a sus compañeros: - Esperadme aquí en el camino, que yo voy a predicar a mis hermanitos los pájaros.

Se internó en el campo y comenzó a predicar a los pájaros que estaban por el suelo. Al punto, todos los que había en los árboles acudieron junto a él; y todos juntos se estuvieron quietos hasta que San Francisco terminó de predicar; y ni siquiera entonces se marcharon hasta que él les dio la bendición. Y, según refirió más tarde el hermano Maseo al hermano Santiago de Massa, aunque San Francisco andaba entre ellos y los tocaba con el hábito, ninguno se movía. El tenor de la plática de San Francisco fue de esta forma:

- Hermanas mías avecillas, os debéis sentir muy deudoras a Dios, vuestro creador, y debéis alabarlo siempre y en todas partes, porque os ha dado la libertad para volar donde queréis; os ha dado, además, vestido doble y aun triple; y conservó vuestra raza en el arca de Noé, para que vuestra especie no desapareciese en el mundo. Le estáis también obligadas por el elemento del aire, pues lo ha destinado a vosotras. Aparte de esto, vosotras no sembráis ni segáis, y Dios os alimenta y os regala los ríos y las fuentes, para beber; los montes y los valles, para guarecemos, y los árboles altos, para hacer en ellos vuestros nidos. Y como no sabéis hilar ni coser, Dios os viste a vosotras y a vuestros hijos. Ya veis cómo os ama el Creador, que os hace objeto de tantos beneficios. Por lo tanto, hermanas mías, guardaos del pecado de la ingratitud, cuidando siempre de alabar a Dios.

Mientras San Francisco les iba hablando así, todos aquellos pájaros comenzaron a abrir sus picos, a estirar sus cuellos y a extender sus alas, inclinando respetuosamente sus cabezas hasta el suelo, y a manifestar con sus actitudes y con sus cantos el grandísimo contento que les proporcionaban las palabras del Padre santo. San Francisco se regocijaba y recreaba juntamente con ellos, sin dejar de maravillarse de ver semejante muchedumbre de pájaros, en tan hermosa variedad, y la atención y familiaridad que mostraban. Por ello alababa en ellos devotamente al Creador.

Finalmente, terminada la plática, San Francisco trazó sobre ellos la señal de la cruz y les dio licencia para irse. Entonces, todos los pájaros se elevaron en banda en el aire entre cantos armoniosos; luego se dividieron en cuatro grupos, siguiendo la cruz que San Francisco había trazado: un grupo voló hacia el oriente; otro, hacia el occidente; el tercero, hacia el mediodía; el cuarto, hacia el septentrión, y cada banda se alejaba cantando maravillosamente. En lo cual se significaba que así como San Francisco, abanderado de la cruz de Cristo, les había predicado y había hecho sobre ellos la señal de la cruz, siguiendo la cual ellos se separaron, cantando, en dirección de las cuatro partes del mundo, de la misma manera él y sus hermanos habían de llevar a todo el mundo la predicación de la cruz de Cristo, esa misma cruz renovada por San Francisco. Los hermanos menores, como las avecillas, no han de poseer nada propio en este mundo, dejando totalmente el cuidado de su vida a la providencia de Dios.

Sobre este pasaje compuso Franz Liszt su poema San Francisco predica a los pájaros, que escuchamos en la clásica interpretación de Wilhelm Kempff.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Liszt. Tu es Petrus

Hemos escuchado varias versiones de la antífona Tu es Petrus (Palestrina, Byrd, Mendelssohn...). Hoy. en honor del papa san león Magno, cuya memoria hoy celebramos, vamos a escuchar la versión de Liszt, incluida en su oratorio Christus, interpretado por el Coro de Cámara húngaro Pecs.

sábado, 4 de octubre de 2014

Liszt. San Francisco predica a los pájaros.

Giotto - San Francisco predicando a los pajarillos

En el Capítulo 16 de las Florecillas de san Francisco, se nos cuenta este célebre milagro del santo:

Iba caminando con el mismo fervor, cuando, levantando la vista, vio junto al camino algunos árboles, y, en ellos, una muchedumbre casi infinita de pájaros. San Francisco quedó maravillado y dijo a sus compañeros: - Esperadme aquí en el camino, que yo voy a predicar a mis hermanitos los pájaros.

Se internó en el campo y comenzó a predicar a los pájaros que estaban por el suelo. Al punto, todos los que había en los árboles acudieron junto a él; y todos juntos se estuvieron quietos hasta que San Francisco terminó de predicar; y ni siquiera entonces se marcharon hasta que él les dio la bendición. Y, según refirió más tarde el hermano Maseo al hermano Santiago de Massa, aunque San Francisco andaba entre ellos y los tocaba con el hábito, ninguno se movía. El tenor de la plática de San Francisco fue de esta forma:

- Hermanas mías avecillas, os debéis sentir muy deudoras a Dios, vuestro creador, y debéis alabarlo siempre y en todas partes, porque os ha dado la libertad para volar donde queréis; os ha dado, además, vestido doble y aun triple; y conservó vuestra raza en el arca de Noé, para que vuestra especie no desapareciese en el mundo. Le estáis también obligadas por el elemento del aire, pues lo ha destinado a vosotras. Aparte de esto, vosotras no sembráis ni segáis, y Dios os alimenta y os regala los ríos y las fuentes, para beber; los montes y los valles, para guarecemos, y los árboles altos, para hacer en ellos vuestros nidos. Y como no sabéis hilar ni coser, Dios os viste a vosotras y a vuestros hijos. Ya veis cómo os ama el Creador, que os hace objeto de tantos beneficios. Por lo tanto, hermanas mías, guardaos del pecado de la ingratitud, cuidando siempre de alabar a Dios.

Mientras San Francisco les iba hablando así, todos aquellos pájaros comenzaron a abrir sus picos, a estirar sus cuellos y a extender sus alas, inclinando respetuosamente sus cabezas hasta el suelo, y a manifestar con sus actitudes y con sus cantos el grandísimo contento que les proporcionaban las palabras del Padre santo. San Francisco se regocijaba y recreaba juntamente con ellos, sin dejar de maravillarse de ver semejante muchedumbre de pájaros, en tan hermosa variedad, y la atención y familiaridad que mostraban. Por ello alababa en ellos devotamente al Creador.

Finalmente, terminada la plática, San Francisco trazó sobre ellos la señal de la cruz y les dio licencia para irse. Entonces, todos los pájaros se elevaron en banda en el aire entre cantos armoniosos; luego se dividieron en cuatro grupos, siguiendo la cruz que San Francisco había trazado: un grupo voló hacia el oriente; otro, hacia el occidente; el tercero, hacia el mediodía; el cuarto, hacia el septentrión, y cada banda se alejaba cantando maravillosamente. En lo cual se significaba que así como San Francisco, abanderado de la cruz de Cristo, les había predicado y había hecho sobre ellos la señal de la cruz, siguiendo la cual ellos se separaron, cantando, en dirección de las cuatro partes del mundo, de la misma manera él y sus hermanos habían de llevar a todo el mundo la predicación de la cruz de Cristo, esa misma cruz renovada por San Francisco. Los hermanos menores, como las avecillas, no han de poseer nada propio en este mundo, dejando totalmente el cuidado de su vida a la providencia de Dios.

Sobre este pasaje compuso Franz Liszt su poema San Francisco predica a los pájaros, que escuchamos en la clásica interpretación de Wilhelm Kempff al pianoforte, en una grabación de 1975. Esta misma obra también la hemos escuchado en la versión orquestal que Liszt compuso de la misma (San Francisco predicando a los pajarillos)

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Franz Liszt. San Francisco predicando a los pájaros.

En la obra de Franz Liszt encontramos piezas verdaderamente admirables. Una de ellas es la que hoy escuchamos, en versión para orquesta sinfónica, pues también existe una versión para piano: San Francisco de Asís predicando a los pájaros. De forma admirable, describe Liszt el tumulto de los pájaros, que hace silencio para escuchar la predicación de san Francisco. Interpreta esta versión la Orquesta Filarmónica de la BBC.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Franz Liszt. Bendición a Dios en la soledad.

Este domingo vamos a romper un tanto los esquemas que nos son habituales, para escuchar una magnífica obra para piano compuesta por Franz Liszt, titulada Bénédiction de Dieu dans la solitude, perteneciente a su ciclo Armonías Poéticas y Religiosas, de 1847. No es tanto música sagrada, cuanto música inspirada en un tema religioso: la belleza de la vida solitaria, en contacto con la naturaleza. Se trata, más que de una música descriptiva, de una obra que expresa sentimientos. Su belleza es grande. Escuchamos la interpretación del genial pianista chileno Claudio Arrau.

jueves, 6 de junio de 2013

Liszt. O Sacrum Convivium

Franz Liszt es autor de un considerable número de obras religiosas, no muy conocidas. Una de ellas es su versión del O Sacrum Convivium, una pieza para soprano, coro y acompañamiento de armonio. Es una pieza muy serena, tal vez algo densa, destinada a la interiorización, casi podríamos decir una reflexión sobre la célebre antífona eucarística. La escuahamos en la versión del Coro da Camera del Conservatorio de Santa Cecilia, dirigido por M° Marco Cimagalli, con la contralto Virginia Guidi y al órgano Francesco Maria Silvagni.



O Sacrum Convivium
in quo Christus sumitur;
recolitur memoria
passionis ejus.

Mens impletur gratia,
et futurae gloriae
nobis pignus datur.
Alleluia.


Oh Sagrado Banquete
en el que se toma a Cristo.
Se recuerda la memoria
de su Pasión.

La mente se llena de gracia,
y se nos da una prenda
de la futura gloria.
Aleluya.