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martes, 12 de marzo de 2019

Media vita

El primer Domingo de Cuaresma nos invita a orar con una de las piezas más conmovedoras del repertorio gregoriano: el responsorio Media Vita.La obra alcanzó una inmensa popularidad a lo largo de la Edad Media, una época difícil en la que la vida humana estuvo frecuentemente amenazada por grandes hambrunas, epidemias y conflictos de todo tipo. Ante esta contingencia, la oración dirige su invocación al Dios Santo, al Dios Fuerte, al Dios Inmortal. Este Trisagio, de origen oriental, es asumido en la oración, como invocación del Dios trascendente, que enjuga todo sufrimiento humano dándole esperanza en la Resurrección del Señor. Hemos escogido la versión grabada por los monjes del Monasterio de Santo Domingo de Silos. 


Media vita in morte sumus.
Quem quærimus adjutorem
nisi te, Domine?
Qui pro peccatis nostris juste irasceris

Sancte Deus, sancte fortis
Sancte misericors Salvator
Amaræ morti ne tradas nos

In te speraverunt patres nostri
Speraverunt et liberasti eos

Ad te clamaverunt patres nostri
Clamaverunt et non sunt confusi

Gloria Patri, et Filio
et Spiritui Sancto.


En la plenitud de la vida podemos morir ¿a qué salvador vamos a acudir sino es a ti, Señor? Justamente te enojas por nuestras culpas:

Santo Dios, Santo fuerte, Santo y misericordioso Salvador, no nos entregues a una amarga muerte. 

En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y los salvaste. 

A ti clamaron nuestros Padres; clamaron, y no fueron confundidos. Santo. 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

lunes, 23 de febrero de 2015

Gombert. Media vita

El primer domingo de cuaresma resuena en la Iglesia el himno Media Vita in morte sumus, una impresionante composición que ya hemos escuchado en varias ocasiones. Hoy volvemos a meditar sobre su texto, en la versión del músico renacentista flamenco Nicolás Gombert, que probablemente nació en torno al año 1495 al sur de Flandes, en la ciudad de La Gorgue. Se dice que estudió con Josquin Desprez. Gombert fue contratado como cantante y probablemente también como compositor de la capilla del emperador Carlos V en 1526, apareciendo en 1529 como magister puerorum (maestro de los niños) cargo en el que continuó hasta 1537.

Girolamo Cardano afirma en su Theonoston en 1560 que Gombert fue condenado a galeras por abusar de un niño que estaba a su cargo. Su liberación debió de producirse como muy tarde en 1547 ya que se conserva una carta y un motete que envió Gombert desde Tournai ese mismo año. No está muy claro cómo se desarrolló la vida de Gombert después de su liberación. En 1556 el teórico alemán Hermann Finck lo menciona como si aún estuviese vivo, mientras que Cardano, en 1561, escribió que ya estaba muerto.


Media vita in morte sumus.
Quem quærimus adjutorem
nisi te, Domine?
Qui pro peccatis nostris juste irasceris

Sancte Deus, sancte fortis
Sancte misericors Salvator
Amaræ morti ne tradas nos

In te speraverunt patres nostri
Speraverunt et liberasti eos

Ad te clamaverunt patres nostri
Clamaverunt et non sunt confusi

Gloria Patri, et Filio
et Spiritui Sancto.


En la plenitud de la vida podemos morir ¿a qué salvador vamos a acudir sino es a ti, Señor? Justamente te enojas por nuestras culpas:

Santo Dios, Santo fuerte, Santo y misericordioso Salvador, no nos entregues a una amarga muerte. 

En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y los salvaste. 

A ti clamaron nuestros Padres; clamaron, y no fueron confundidos. Santo. 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

martes, 30 de septiembre de 2014

Mendelssohn. Mitten wir in Leben sind

Sobre el texto de la secuencia medieval Media Vita, compuso Lutero un canto para la Iglesia reformada, que responde en esencia al dramático grito del hombre en peligro de muerte. Dicho texto sirvió, también, de base a una de las obras corales de Mendelssohn, que hoy escucharemos: Mitten wir in Leben sind. Se trata del coral número 3 de su opus 23. La interpretación corre a cargo del grupo Gloriae Dei Cantores dirigidos por Elisabeth C. Patterson.


Mitten wir im Leben sind
Mit dem Tod umfangen.
Wen seh’n wir, der Hülfe tu’,
Dess’ wir Gnad erlangen?
Das bist du, Herr, alleine.
Uns reuet unser Missetat,
Die dich, Herr, erzürnet hat.
Heiliger Herre Gott,
Heiliger, starker Gott,
Heiliger, barmherziger Heiland,
du ewiger Gott,
Laß uns nicht versinken
in des bittern Todes Not!
Kyrie eleison.

Mitten in dem Tod anficht
Uns der Höllen Rachen.
Wer will uns aus solcher Not
Frei und ledig machen?
Das tust du, Herr, alleine.
Es jammert dein Barmherzigkeit
Unser Sünd’ und großes Leid.
Heiliger Herre Gott,
Heiliger, starker Gott,
Heiliger, barmherziger Heiland,
du ewiger Gott,
Laß uns nicht verzagen
vor der tiefen Höllen Glut!

Kyrie eleison.

Mitten in der Höllen Angst
Unser Sünd’ uns treiben.
Wo soll’n wir denn fliehen hin,
Da wir mögen bleiben?
Zu dir, Herr Christ, alleine.
Vergossen ist dein teures Blut,
Das g’nug für die Sünde tut.
Heiliger Herre Gott,
Heiliger, starker Gott,
Heiliger, barmherziger Heiland,
du ewiger Gott,
Laß uns nicht entfallen
von des rechten Glaubens Trost!

Kyrie eleison.


En la plenitud de la vida podemos morir ¿a qué salvador vamos a acudir sino es a ti, Señor? Justamente te enojas por nuestras culpas:

Santo Dios, Santo fuerte, Santo y misericordioso Salvador, no nos entregues a una amarga muerte. 

domingo, 9 de marzo de 2014

Media vita

El primer Domingo de Cuaresma nos invita a orar con una de las piezas más conmovedoras del repertorio gregoriano: el responsorio Media Vita.La obra alcanzó una inmensa popularidad a lo largo de la Edad Media, una época difícil en la que la vida humana estuvo frecuentemente amenazada por grandes hambrunas, epidemias y conflictos de todo tipo. Ante esta contingencia, la oración dirige su invocación al Dios Santo, al Dios Fuerte, al Dios Inmortal. Este Trisagio, de origen oriental, es asumido en la oración, como invocación del Dios trascendente, que enjuga todo sufrimiento humano dándole esperanza en la Resurrección del Señor. Hemos escogido la versión grabada por los monjes del Monasterio de Santo Domingo de Silos. 


Media vita in morte sumus.
Quem quærimus adjutorem
nisi te, Domine?
Qui pro peccatis nostris juste irasceris

Sancte Deus, sancte fortis
Sancte misericors Salvator
Amaræ morti ne tradas nos

In te speraverunt patres nostri
Speraverunt et liberasti eos

Ad te clamaverunt patres nostri
Clamaverunt et non sunt confusi

Gloria Patri, et Filio
et Spiritui Sancto.


En la plenitud de la vida podemos morir ¿a qué salvador vamos a acudir sino es a ti, Señor? Justamente te enojas por nuestras culpas:

Santo Dios, Santo fuerte, Santo y misericordioso Salvador, no nos entregues a una amarga muerte. 

En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y los salvaste. 

A ti clamaron nuestros Padres; clamaron, y no fueron confundidos. Santo. 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.