martes, 28 de marzo de 2017

Cristóbal de Morales. Oración del Profeta Jeremias

Escuchamos un conmovedor texto, del Oficio de Tinieblas, compuesto por Cristóbal de Morales.



Incipit Oratio Jeremiae Prophetae

Recordare, Domine,
quid acciderit nobis:
intuere et respice
opprobrium nostrum.

Haereditas nostra versa est ad alienos,
domus nostrae ad extraneos.

Pupilli facti sumus absque patre,
matres nostrae quasi viduae.

Aquam nostram pecunia bibimus;
ligna nostra pretio comparavimus.

Cervicibus nostris minabamur,
lassis non dabatur requies.

Jerusalem Jerusalem,
convertere ad Dominum Deum tuum.




Comienzo de la Oración de Jeremías Profeta.
Recuerda, Señor,
 lo que nos ha pasado;
mira y fíjate en nuestras afrentas.

Nuestra heredad
ha pasado a los bárbaros;
nuestra casa, a extranjeros;

hemos quedado huérfanos de padre
y nuestras madres han quedado viudas.

Tenemos que comprar el agua que bebemos y pagar la leña que nos llevamos.
Nos empujan con un yugo al cuello,
nos fatigan sin darnos descanso.

Jerusalén, Jerusalén,
conviértete al señor tu Dios.

lunes, 27 de marzo de 2017

Cancionero de Segovia. Christus factus est.

El Cancionero de la Catedral de Segovia es un manuscrito que contiene música renacentista de finales del siglo XV y principios del siglo XVI. Se trata de un amplio repertorio de obras de compositores españoles, franceses y franco-flamencos principalmente. De este Cancionero vamos a escuchar un motete basado en el responsorio Christe factus est, que me ha parecido de una belleza conmovedora.


Christus factus est pro nobis oboediens usque ad mortem, mortem autem crucis.

Propter quod et exaltivit illum Deum, et dedit illi nomen super omne nomen.

Kyrie eleyson, Christe eleyson, Kyrie eleyson.

Qui passurus advenisti propter nos

Domine, miserere, Christus Dominus.
Factus est obediens usque ad mortem.

Qui expansis in cruce manibus,
transisti omnia ad te secula.

Domine miserere, Christus Dominus.
Factus est obediens usque ad mortem.

Qui prophetice promisisti ero mors tua,
o mors.

Domine miserere, Christus Dominus
factus est obediens usque ad mortem.

Kyrie eleyson, Domine miserere
Christe eleyson, Christus Dominus.
Kyrie eleyson.

Factus est obediens usque ad mortem,
mortem autem crucis.
Cristo se hizo obediente por nosotros
hasta la muerte y muerte de cruz.

Por lo cual Dios también lo exaltó 
y le dio un nombre sobre todo nombre.


Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Quien vino a sufrir por nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Se hizo obediente por nosotros
hasta la muerte y muerte de cruz.
Extendió sus manos sobre la Cruz, e hiciste pasar a todos los tiempos hacia ti.
Señor, ten piedad, Cristo, ten piedad. Se hizo obediente por nosotros hasta la muerte.
Tú que proféticamente prometiste: Muerte, yo seré tu muerte. Señor, ten piedad, tú que te hiciste obediente por nosotros.

Señor, ten piedad, Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad. Cristo, Señor, ten piedad.

Se hizo obediente por nosotros hasta la muerte, y una muerte de cruz

sábado, 25 de marzo de 2017

Francisco Guerrero. Ave Maria

En honor de Santa María, la Virgen, escuchamos hoy el motete que sobre el Ave Maria compuso Francisco Guerrero. Destaca este autor por la variedad de emociones que fue capaz de poner en su música, desde el recogimiento místico a la exaltación, desde la mayor alegría a al desesperación.

viernes, 24 de marzo de 2017

Canto ambrosiano. O Cruz Benedicta

La liturgia ambrosiana es la celebrada por la Iglesia de Milán desde la antigüedad. Debe su nombre a san Ambrosio de Milán, el célebre obispo y padre de la iglesia milanesa en el siglo cuarto. Ha convivido junto a la liturgia romana hasta nuestros días, y no sólo consta de oraciones y celebraciones propias, sino también de una propia tradición musical: el llamado canto ambrosiano. Precisamente de esta tradición musical, vamos a escuchar este viernes de cuaresma la antífona O Crux Benedicta.


O Crux benedicta,  quae sola fuisti digna, portare Regem coelorum et Dominum. Alleluia.
Oh Cruz bendita, sola tú fuiste digna de llevar sobre ti al Rey y Señor del Cielo. Aleluya.

jueves, 23 de marzo de 2017

Cristóbal de Morales. Lamentabatur Jacob.

Este motete que hoy traemos a la consideración orante está considerado como una de las más bellas composiciones musicales de todo el Renacimiento. Cristóbal de Morales lo compuso hacia 1543, sobre el noveno responsorio de la liturgia de Maitines del Tercer Domingo de Cuaresma, cuyo texto está tomado del lamento de Jacob por la pérdida de su hijo Benjamín, obligado a permanecer en Egipto por su hermano José, tal como relata el Libro del Génesis. Según se sabe, la composición de Morales se cantaba como Ofertorio en la liturgia papal de este tercer domingo de Cuaresma. La obra es, sencillamente, sublime: expresa el llanto de un anciano, que ha perdido a sus dos hijos más pequeños, el llanto dolorido del hombre en su ocaso a quien el dolor embarga, el llanto de quien ve extinguidos sus deseos, y que suplica ante Dios ayuda.


Lamentabatur Jacob de duobus filius suis dicens: Heu me, dolens sum ego de Joseph perdito et tristis nimis de Benjamin, ducto pro alimonis.
Precor caelestem regem ut me dolentem nimium faciat eos cernere.
Prosternens se Jacob, vehementer lacrimis pronus in terram, et adoran ait:
Precor caelestem regem ut me dolentem nimium faciat eos cernere.
Se lamentaba Jacob por su dos hijos, diciendo: Ay de mí, sufro por mi José, perdido, y triste está mi alma por Benjamín, llevado por extranjeros.
Le pido al rey de cielo que me permita, en mi dolor, volverlos a ver.
José se postré en tierra, y llorando vehementemente, oró así:
Le pido al rey de cielo que me permita, en mi dolor, volverlos a ver.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Cristóbal de Morales. Per tuam crucem

Volvemos a escuchar, como hace unos días, un motete de Cristóbal de Morales, no solo conmovedor por su expresión polifónica, sino por el texto, al que lleva musicalmente a sus máximas posibilidades expresivas. Está interpretado por el grupo Doulce Mèmoire, dirigido por Denis Raisin Dadre.


Per tuam crucem salva nos
Christe redemptor
qui mortem nostram moriendo destruxisti
et vitam resurgendo reparasti.
Miserere nostri Iesu benigne
qui clementer passus est in cruce pro nobis
et vitam resurgendo reparasti.
Por tu cruz nos salvaste
Cristo Redentor,
que moriste en la cruz por nosotros,
y resucitaste con una nueva vida.
Ten piedad de nosotros, bondadoso Jesus
que moriste en la cruz por nosotros,
y resucitaste con una nueva vida.

martes, 21 de marzo de 2017

San Benito. Laeta dies

Hoy celebramos los monjes la solemnidad del Tránsito de nuestro Padre san Benito. Escuchamos, pues, la secuencia Laeta dies, un himno de alabanza a Dios por los abundantes que derramó sobre san Benito, en la humilde versión de un monje.



Laeta dies magni ducis,
Dona ferens novae lucis,
Hodie recolitur.

Caris datur piae menti,
Corde sonet in ardenti,
Quidquid foris promitur.

Hunc per callem orientis
Admiremur ascendentis
Patriarchae speciem.

Amplum semen magnae prolis
Illum fecit instar solis
Abrahae persimilem.

Corvum cernis ministrantem,
Hinc Eliam latitantem
Specu nosce parvulo.

Elisaeus dignoscatur,
Cum securis revocatur
De torrentis alveo.

Illum Joseph candor morum,
Illum Jacob futurorum
Mens effecit conscia.

Ipse memor suae gentis,
Nos perducat in manentis.
Semper Christi gaudia.


   Hoy se celebra el gozoso día del gran Cau­dillo, que nos trae los dones de una nueva luz.

     Gracia se da al alma pia­dosa; re­suene, pues, en el corazón fervoroso cuanto exteriormente se publica.
   
  Admiremos el esplendor del Patriar­ca que asciende por la senda del O­riente.


     La vasta estirpe de su gran familia le ha hecho resplan­decer cual otro sol, a seme­janza de Abraham.

     Mira el cuervo cómo le sirve y le reconóce en la an­gosta ca­verna, cual Elías, escondido.

     Se parece a Eliseo, cuando del cau­ce del río hace subir la segur.


     El entendimiento le paran­gona a José por la pureza de costumbres, y a Jacob por los vatici­nios.

     Que él, pues, acordándose de sus hijos, nos conduzca a los gozos de Cristo siempre perdu­rable. Amén.