sábado, 31 de agosto de 2013

Saint-Saëns. Sansom y Dalila

El compositor francés Camille Saint-Saëns nos ha legado una magnífica ópera sobre el tema bíblico de Sansom y Dalila, el juez de Israel consagrado al Señor como nazareno, que no podía cortarse el pelo, pero que sucumbió a la seducción de Dalila, la enemiga de Israel. Egañado, abandonado de Dios, pide Sansom en medio de una fiesta el templo de los gentiles al Señor que le perdone y que le devuelva sus fuerzas, que utiliza para tirar las columnas del templo y acabar, así con todos los enemigos de Israel.

La obra representa perfectamente el estilo operístico francés. Fue estrenada, sin embargo, en la ciudad alemana de Weimar el 2 de diciembre de 1877. De esta obra vamos a escuchar el diálogo de amor entre Sansom y Dalila: Mi corazón se abre a tu voz.

viernes, 30 de agosto de 2013

Wagner. Tannhäuser

La ópera Tannhäuser podríamos considerarla como la obra religiosa de un hombre irreligioso. Su argumento cuenta la historia del trovador Tannhäuser, que ha ido junto a la diosa Venus, pero cansado del amor carnal y de la falta de libertad, busca su liberación. Rechazado por los cantores que concurren al concurso poético junto a su querida Isabel, se junta a los peregrinos que van a Roma para pedir el perdón de sus pecados. Sin embargo, lejos de encontrar perdón, recibe una dura condena por su sacrilegio, y se le dice que para él es más difícil el perdón que el milagro de que florezca su seco bastón de peregrino. A su regreso, rechazado por la Iglesia, invoca a Venus, pero su amigo Wolfram invoca a su querida santa Isabel, que ha ofrecido su vida por él. Al final, la intercesión de la santa, consigue el milagro de que florezca el bastón de peregrino del ya difunto Tannhäuser.

Nosotros escucharemos, precisamente, el final de la ópera, en el que es claramente identificable el gran coro de los peregrinos.



VENUS.
Willkommen, ungetreuer Mann!
Schlug dich die Welt mit Acht und Bann?
Und findest nirgend du Erbarmen,
suchst Liebe du in meinen Armen?
TANNHÄUSER.
Frau Venus, oh, Erbarmungsreiche!
Zu dir, zu dir zieht es mich hin!
WOLFRAM.
Zauber der Hölle weiche, weiche!
Berücke nicht des Reinen Sinn!

VENUS.
Nahst du dich wieder meiner Schwelle,
sei dir dein Übermut verziehn;
ewig fließe dir der Freuden Quelle,
und nimmer sollst du von mir fliehn!

TANNHÄUSER
indem er sich mit wilder Entschlossenheit von Wolfram losreißt.
Mein Heil, mein Heil hab ich verloren,
nun sei der Hölle Lust erkoren!
WOLFRAM.
Allmächt'ger! Steh dem Frommen bei!

Er hält Tannhäuser von neuem

Heinrich! Ein Wort, es macht dich frei!
Dein Heil!
TANNHÄUSER zu Wolfram.
Laß ab! Laß ab von mir!
VENUS in keimender Angst.
O komm! O komm! Auf ewig sei nun mein!
WOLFRAM.
Noch soll das Heil dir Sünder werden!

Tannhäuser und Wolfram ringen heftig

TANNHÄUSER.
Nie, Wolfram! Nie! Ich muß dahin!
VENUS.
O komm! Komm, o komm! Zu mir! Zu mir!
WOLFRAM.
Ein Engel bat für dich auf Erden,
bald schwebt er segnend über dir:
Elisabeth!
TANNHÄUSER der sich soeben losgerissen, bleibt plötzlich wie an die Stelle geheftet.
Elisabeth!

[250] Die Nebel verfinstern sich allmählich: heller Fackelschein leuchtet dann durch sie auf

MÄNNERGESANG hinter der Szene.
Der Seele Heil, die nun entflohn
dem Leib der frommen Dulderin!
WOLFRAM in erhabener Rührung.
Dein Engel fleht für dich an Gottes Thron,
er wird erhört – Heinrich, du bist erlöst!
VENUS.
Weh! Mir verloren!

Sie verschwindet, und mit ihr die ganze zauberische Erscheinung. Das Tal, vom Morgenrot erleuchtet, wird wieder sichtbar. Von der Wartburg her geleitet ein Trauerzug einen offenen Sarg

MÄNNERGESANG.
Ihr ward der Engel sel'ger Lohn,
himmlischer Freuden Hochgewinn!
WOLFRAM Tannhäuser sanft umschlungen haltend.
Und hörst du den Gesang?
TANNHÄUSER ersterbend.
Ich höre!

Von hier an betritt der Trauerzug die Tiefe des Tales, die älteren Pilger voran; den offenen Sarg mit der Leiche Elisabeths tragen Edle, der Landgraf und die Sänger geleiten ihn zur Seite, Grafen und Edle folgen

MÄNNERGESANG.
Heilig die Reine, die nun vereint
göttlicher Schar vor dem Ewigen steht!
Selig der Sünder, dem sie geweint,
dem sie des Himmels Heil erfleht!

Auf Wolframs Bedeuten ist der Sarg in der Mitte der Bühne niedergesetzt worden. Wolfram geleitet
Tannhäuser zu der Leiche, an welcher dieser niedersinkt

TANNHÄUSER.
Heilige Elisabeth, bitte für mich!

Er stirbt

DIE JÜNGEREN PILGER während des Sonnenaufgangs die Bühne vom Vordergrund her betretend.
Heil! Heil! Der Gnade Wunder Heil!
Erlösung ward der Welt zuteil.
Es tat in nächtlich heil'ger Stund
der Herr sich durch ein Wunder kund:
Den dürren Stab in Priesters Hand
hat er geschmückt mit frischem Grün:
dem Sünder in der Hölle Brand
soll so Erlösung neu erblühn![251]
Ruft ihm es zu durch alle Land,
der durch dies Wunder Gnade fand!
Hoch über aller Welt ist Gott,
und sein Erbarmen ist kein Spott!
Halleluja! Halleluja!
Halleluja!
LANDGRAF, RITTER, SÄNGER UND DIE ÄLTEREN PILGER in höchster Ergriffenheit.
Der Gnade Heil ist dem Büßer beschieden
er geht nun ein in der Seligen Frieden!


Venus
¡Bienvenido seas, varón infiel! ¿Es que el mundo te ha proscrito y desterrado? ¿Es que en ninguna parte encuentras piedad y buscas el amor entre mis brazos?
Tannhäuser
¡Señora Venus, oh tú, compasiva!
¡Hacia ti, hacia ti me siento atraído!
Wolfram
Encantamiento del infierno, ¡apartaos, apartados! ¡No turbéis el espíritu del hombre puro!
Venus
De nuevo te acercas a mi umbral, quede, pues, perdonada tu arrogancia; eternamente corra para ti el manantial de las alegrías, ¡nunca más huirás de mí!
Tannhäuser
Mi salvación, he perdido mi salvación
¡ahora elegiré los placeres del infierno!


Wolfram
¡Omnipotente, asiste al hombre piadoso!
Heinrich, una sola palabra, ella te hará libre:
¡tú salvación!

Venus
¡Oh, ven!

Tannhäuser
(A Wolfram) 
¡Apártate de mi lado!
Venus
¡Oh, ven!
¡Sé ahora mío por toda la eternidad!
Wolfram
¡Todavía alcanzarás, pecador, la salvación!

Tannhäuser
¡Nunca, Wolfram, nunca! ¡He de irme allí!
Wolfram
Un ángel oró por ti en la tierra,
pronto flotará sobre ti bendiciéndote.

Venus
¡Ven a mí! ¡Ven a mí!

Wolfram
¡Elisabeth!

Tannhäuser
¡Elisabeth!

Cantores y coro masculino
¡Salvación para el alma que acaba de salir
del cuerpo de la piadosa penitente!

Wolfram
Tu ángel implora por ti
ante el trono de Dios
¡y es escuchado! ¡Heinrich, estás redimido!

Venus
¡Ay de mí! ¡Lo he perdido!

Cantores y coro masculino 
(Viniendo del Wartburg, un cortejo fúnebre conduce un ataúd abierto)
A ella le ha sido concedida la bienaventurada
recompensa de los ángeles,
la excelsa ganancia de las alegrías celestiales.

Wolfram
¿Oyes ese canto?

Tannhäuser
¡Lo oigo!

Cantores y coro masculino
¡Santa es la mujer pura que, unida ahora 
a las cohortes celestiales,
se encuentra delante del Eterno!
¡Bienaventurado es el pecador
por el que ella lloró
y para el cual imploró la salvación del cielo!

(Wolfram conduce a Tannhäuser hasta el ataúd, ante el cual éste se desploma)

Tannhäuser
¡Santa Elisabeth, ruega por mí!
(Muere)

Peregrinos
(Llevando en medio de ellos una vara sacerdotal que acaba de reverdecer).
¡Salve! ¡Salve! ¡Viva el milagro de la gracia!
Al mundo se le ha otorgado la redención.
En la sagrada hora nocturna
se ha hecho manifiesto el Señor
mediante un milagro.
Con frescas hojas verdes ha adornado
la seca vara que llevaba
en su mano el sacerdote:
¡así florecerá de nuevo la redención
para el pecador que está en el fuego 
del infierno!
¡Gritádselo por todas las tierras a aquel
que mediante este milagro
encontró la gracia!
¡Por encima de mundo está Dios
y su misericordia no es una burla!
¡Aleluya! ¡Aleluya!
¡Aleluya!

Landgraf, Cantores, Caballeros y Peregrinos
¡Al penitente le fue concedida la salvación
de la gracia;
ahora entra
en la paz de los bienaventurados!

jueves, 29 de agosto de 2013

Strauss. Danza de los Siete Velos, de Salomé

Dentro de nuestro ciclo de música escénica, recurrimos hoy a la ópera Salomé, de Richard Strauss. Esta ópera fue estrenada en 1905 en Dresde, después de haber sido prohibida en Viena por escandalosa. Strauss escribió el libreto basándose en el drama homónimo de Oscar, quien a su vez se había inspirado a su vez en el pasaje bíblico del martirio de san Juan Bautista. 

El pasaje que se ha hecho célebre de esta ópera es la llamada Danza de los Siete Velos. La música y la danza consiguen el efecto de hacer perder la cabeza al rey Herodes, provocando finalmente la ejecución de san Juan Bautista.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Verdi. Va pensiero, de Nabucco.

En este ciclo que estamos dedicando a la música escénica de carácter religioso, no queremos abandonar la obra de Verdi sin citar una partitura que caló hondamente en los italianos: el Va Pensiero, de su ópera Nabucco. La obra trata de la historia del pueblo hebreo, cautivo en Babilonia tras la destrucción de Jerusalén. El rey Nabucco, ensoberbecido por su victoria, desafía a Dios, y es castigado con la pérdida de su razón, tal como narra el libro de Daniel. Oprimido por la esclavitud, entona el pueblo este gran coral, cuyo texto evoca el salmo 131: Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión. La interpretación que hemos escogido proviene de la representación del Nabucco de Verdi en el Metropolitan Opera House de Nueva York, el año 2002.



Va, pensiero, sull'ali dorate;
va, ti posa sui clivi, sui colli,
ove olezzano tepide e molli
l'aure dolci del suolo natal!
Del Giordano le rive saluta,
di Sionne le torri atterrate...
Oh mia patria sì bella e perduta!
Oh membranza sì cara e fatal!
Arpa d'or dei fatidici vati,
perché muta dal salice pendi?
Le memorie nel petto raccendi,
ci favella del tempo che fu!
O simile di Solima2 ai fati
traggi un suono di crudo lamento,
o t'ispiri il Signore un concento
che ne infonda al patire virtù.
che ne infonda al patire virtù
che ne infonda al patire virtù
al patire virtù!.




¡Ve, pensamiento, con alas doradas,
pósate en las praderas y en las cimas
donde exhala su suave fragancia
el dulce aire de la tierra natal!
¡Saluda las orillas del Jordán
y las destruidas torres de Sion!
¡Oh, mi patria, tan bella y perdida!
¡Oh recuerdo tan caro y fatal!
Arpa de oro de fatídicos vates,
¿por qué cuelgas muda del sauce?
Revive en nuestros pechos el recuerdo,
¡Que hable del tiempo que fue!
Al igual que el destino de Sólima
Canta un aire de crudo lamento
que te inspire el Señor un aliento,
que al padecer infunda virtud,
que al padecer infunda virtud,
que al padecer infunda virtud,
al padecer, la virtud!.

martes, 27 de agosto de 2013

Otello de Verdi: Ave Maria

En su ópera Otello, la penúltima que compuso, Verdi compuso un célebre Ave Maria, que se considera como una de las mejores partituras del maestro italiano. Desdémona, la fiel esposa del moro Otello, se ve asediada por las injustas insidias que la acusan de infidelidad, acusaciones que terminarán provocando su asesinato a manos de su celoso y engañado marido. Pocos instantes antes de este desenlace, en su lecho, Desdémona invoca a santa María, con esta intensa oración. Hemos escogido la interpretación de la soprano japonesa Kiri Te Kanawa, durante la representación de Otello en el Coven Garden de Londres, el año 1992.


Ave Maria, piena di grazia, eletta 
fra le spose e le vergini sei tu, 
sia benedetto il frutto, o benedetta, 
di tue materne viscere, Gesù. 
Prega per chi adorando a te si prostra, 
prega nel peccator, per l'innocente, 
e pel debole oppresso e pel possente, 
misero anch'esso, tua pietà dimostra. 
Prega per chi sotto [animando] l'oltraggio piega 
la fronte e sotto la malvagia sorte; 
per noi, per noi tu prega, prega 
sempre e nell'ora della morte nostra, 
prega per noi, prega per noi, prega. 
Ave Maria. . . 
nell'ora della morte. 
Ave!. . .Amen!

lunes, 26 de agosto de 2013

Sono giunta. La fuerza del destino, de Verdi

La ópera La Fuerza del Destino se basa en la tragedia del duque de Rivas Don Álvaro o la Fuerza del Sino. Se trata de una obra del romanticismo hispano, llena de acción, de personajes atormentados, y de situaciones extremas. Sobre esta trama, compuso Verdi una de sus más hermosas partituras, en las que hay momentos de oración sublimes. Uno de ellos es el que hoy traemos a colación, en esta serie que dedicamos a la música religiosa escénica. La protagonista, doña Leonora, huyendo de su hermano que la quiere asesinar, acude por la noche al convento franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles, en Hornachuelos, para pedir refugio. Antes de llamar a la puerta, inicia su oración, mientras los frailes están cantando el invitatorio Venite, adoremos. El resultado es uno de los momentos musicales de mayor intensidad religiosa de Verdi. Lo escuchamos en una versión del Teatro Imperial de San Petersburgo, para el cual compuso Verdi su obra, con la soprano Galina Gorchakova.


LEONORA
Sono giunta! Grazie, o Dio!
Estremo asil guesto è per me!
Son giunta! Io tremo! La mia orrenda storia è nota
in quell'albergo, e mio fratel narrolla!
Se scoperta m'avesse! Cielo! Ei disse naviga
vers' occaso. Don Alvaro! Né morto cadde quella
notte in cui io, io del sangue di mio padre intrisa,
l'ho seguito e il perde! Ed or mi lascia, mi fugge!
Ohimé, non reggo a tanta ambascia.
Cade in ginocchio
Madre, pietosa Vergine,
Perdona al mio peccato,
M'aita quel ingrato
Dal core a cancellar.
In queste solitudini
Espierò l'errore,
Pietà di me, Signore.
Deh, non m'abbandonar!
L'organo accompagna il canto mattutino dei frati
Ah, quei sublimi cantici,
Si alza
Dell'organo i concenti,
Che come incenso ascendono
A Dio sui firmamenti,
inspirano a quest'alma
Fede, conforto e calma!

CORO DEI FRATI
interno
Venite, adoremus et procedamus ante Deum,
Ploremus, ploremus coram Domino, coram
Domino qui fecit nos.

LEONORA
S'avvia
Al santo asilo accorrasi.
E l'oserò a quest'ora?
Alcun potria sorprendermi!
O misera Leonora, tremi?
Il pio frate accoglierti no, non ricuserà.
Non mi lasciar, soccorrimi, pietà Signor, pietà!
Deh, non m'abbandonar!

FRATI
Ploremus, ploremus coram Domino qui fecit nos.

domingo, 25 de agosto de 2013

Rossini. Celeste providenza

La música escénica, es decir, la ópera, no es propiamente música sacra. sin embargo, abundan los fragmentos de oración que llegan a alcanzar cumbres sublimes.  A ellos vamos a dedicar algunas entradas, y comenzaremos por una obra de Rossini: el Asedio de Corinto. Se trata de una ópera de género heroico, que se centra en el asalto y destrucción de la ciudad de Corinto a manos de Mahomet II, conquistador de Constantinopla.

El fragmento del Asedio de Corinto al que nos referimos se titula Celeste Providenza. Es un terceto, entre la protagonista, Pamira; su prometido Neocles (interpretado, según las convenciones de la época por una mezzo soprano) y su padre Cleomene. La ciudad está a punto de perecer e invocan la misericordia de Dios, para que los libre de las manos de los infieles. La interpretación de esta difícil partitura corre a cargo de tres grandes cantantes. la soprano Beverly Sills, la mezzo-soprano Merilyn Horne, y el tenor F. Bonisolli.


PAMIRA, NEOCLE, CLEOMENE
Celeste provvidenza,
il tuo favor imploro:
dà temine ai martiro
d'un popolo fedel.
Celeste provvidenza,
pietade all'innocenza
giammai negava il ciel.
Celeste provvidenza,
il tuo favor imploro, ecc.

PAMIRA
Oh padre!

CLEOMENE
Andar conviene.

NEOCLE
Pamira! Addio mio bene.

PAMIRA, CLEOMENE, NEOCLE
Ci rivedremo in ciel...