domingo, 31 de marzo de 2013
Aleluya. El Mesías. Haendel.
Cuando Jorge Federico Haendel compuso su oratorio El Mesías, no podía esperar que uno de sus framentos, el célebre Aleluya, pasase a ser una de las melodías más populares de la historia de la música. Hoy nos sirve, precisamente, para expresar el gozo de la Creación ante la Resurrección del Señor. Feliz y Santa Pascua.
sábado, 30 de marzo de 2013
Oración del Profeta Jeremias. Canto mozárabe
El Sábado Santo es un día de silencio, de dolor ante el Sepulcro del Señor. Hoy proponemos una breve audición del Canto de las Lamentaciones, en concreto, de la Oración del Profeta Jeremias. Hace unos días, la escuchamos en la versión de Tomás Luis de Victoria. Hoy la escuchamos en la versión del canto mozárabe, sin duda alguna, una de las obras cumbres de la música religiosa.
Incipit Oratio Jeremiae Prophetae Recordare, Domine, quid acciderit nobis: intuere et respice opprobrium nostrum. Haereditas nostra versa est ad alienos, domus nostrae ad extraneos. Pupilli facti sumus absque patre, matres nostrae quasi viduae. Aquam nostram pecunia bibimus; ligna nostra pretio comparavimus. Cervicibus nostris minabamur, lassis non dabatur requies. Jerusalem Jerusalem, convertere ad Dominum Deum tuum. | Comienzo de la Oración de Jeremías Profeta. Recuerda, Señor, lo que nos ha pasado; mira y fíjate en nuestras afrentas. Nuestra heredad ha pasado a los bárbaros; nuestra casa, a extranjeros; hemos quedado huérfanos de padre y nuestras madres han quedado viudas. Tenemos que comprar el agua que bebemos y pagar la leña que nos llevamos. Nos empujan con un yugo al cuello, nos fatigan sin darnos descanso. Jerusalén, Jerusalén, conviértete al señor tu Dios. |
viernes, 29 de marzo de 2013
Viernes Santo
La liturgia del Viernes Santo celebra el misterio de la Cruz: celebra un misterio, pues no de otra forma podemos expresar cómo podemos celebrar la muerte, y una tal muerte, si no es por el inmenso amor de Dios Todopoderoso, que de esa forma ha decidido salvarnos. Para esta celebración, los distintos momentos de la liturgia de este día intentan introducirnos en la oración, en la alabanza, en la contemplación al misterio de la Cruz. Uno de ellos, durante las Vigilias, nos propone el texto de las Lamentaciones. En la Liturgia Hispana, la melodía compuesta para este texto es especialmente conmovedora. Escuchamos la primera lección del Viernes Santo, en la interpretación del coro de monjes de Silos
De lamentatióne Ieremíæ prophétæ. HETH. Cogitávit Dóminus dissipáre murum fíliæ Sion: teténdit funículum suum, et non avértit manum suam a perditióne: luxítque antemurále, et murus páriter dissipátus est. TETH. Defíxæ sunt in terra portæ eius: pérdidit, et contrívit vectes eius: regem eius et príncipes eius in géntibus: non est lex, et prophétæ eius non invenérunt visiónem a Dómino. IOD. Sedérunt in terra, conticuérunt, senes fíliæ Sion: conspersérunt cínere cápita sua, accíncti sunt cilíciis, abiecérunt in terram cápita sua vírgines Ierúsalem. CAPH. Defecérunt præ lácrimis óculi mei, conturbáta sunt víscera mea: effúsum est in terra iecur meum super contritióne fíliæ pópuli mei, cum defíceret párvulus et lactens in platéis óppidi. Ierúsalem, Ierúsalem, convértere ad Dóminum Deum tuum. | Lamentaciones del Profeta Jeremias Heth. El Señor determinó arrasar las murallas de Sión: tendió la plomada y no retiró la mano que derribaba; muros y baluartes se lamentaban al desmoronarse juntos. Teth. Derribó por tierra las puertas, rompió los cerrojos. Rey y príncipes estaban entre los gentiles. No había ley. Y los profetas ya no recibían visiones del Señor. Yod. Los ancianos de Sión se sientan en el suelo silenciosos, se echan polvo en la cabeza y se visten de sayal; las doncellas de Jerusalén humillan hasta el polvo la cabeza. Caph. Se consumen en lágrimas mis ojos, de amargura mis entrañas; se derrama por tierra mi hiel, por la ruina de la capital de mi pueblo; muchachos y niños desfallecen por las calles de la ciudad. ¡Jerusalén, Jerusalén, conviértete al Señor, tu Dios! |
En el Oficio de la Muerte del Señor, al atardecer, se cantan los Improperios durante la veneración de la Cruz, en los que Dios mismo nos interpela: Pueblo mío, ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido? Respóndeme.
Viernes Santo. Christus factus est
Hoy la liturgía canta este texto que se utiliza como un gradual y, durante el triduo, como una antífona en lugar del responsorio .
En el moderno Graduale Romanum , este texto es el gradual de Domingo de Ramos y La Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre). En el extraordinario o "rito Tridentino ", este texto es el gradual de la misa del Jueves Santo, así como para la Fiesta de la Exaltación de la Cruz.
También se canta como responsorio en los oficios de Laudes y Vísperas, en Jueves Santo, Viernes Santo y Sábado Santo: el Sábado Santo el texto se utiliza en su totalidad, el Viernes Santo termina en la palabra crucis , y termina el Jueves Santo a completas en usque ad mortem .
Christus factus est pro nobis obediens usque ad mortem mortem autem crucis.
Propter quod et Deus exaltavit illum: et dedit illi nomen quod est super omne nomen.
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Cristo se hizo obediente por nosotros hasta la muerte y muerte de cruz.
Por lo cual Dios también lo exaltó y le dio un nombre sobre todo nombre.
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jueves, 28 de marzo de 2013
Jueves Santo
La liturgia del Jueves Santo tiene como punto central la Celebración de la Cena del Señor, en el que la Iglesia hace memorial de la Última Cena. En esta celebración se acumulan muchos contenidos teológicos. Ante todo, recibimos al Señor, que se entregó por todos nosotros y se nos dio como alimento para nuestra Pascua hacia el Reino de los Cielos. Por otra parte, hacemos el memorial de la institución de los sacramentos de la Eucaristía y del Orden. La celebración eucarística se abre con una obra maestra del cantro gregoriano: el introito Nos autem, nosotros tenemos que gloriarnos en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, un texto tomado del capítulo sexto de la Carta de san Pablo a los Gálatas. Este texto nos indica ya el sentido de la celebración de hoy: la entrega del Señor por todos nosotros; allí está nuestra salvación y nuestra gloria. La versión que escuchamos está interpretada por el coro de monjes de San Pedro de Solesmes.
Nos autem gloriári opórtet in Cruce Dómini nostri Jesu Christi: in quo est salus, vita et resurréctio nostra: per quem salváti et liberáti sumus.
1. Deus misereátur nostri, et benedícat nobis: illúminet vultum suum super nos, et misereátur nostri. |
Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y libertado.
1. Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros. |
Otro momento álgido de la celebración es el Lavatorio de los Pies, durante el cual se canta otra conmovedora oración: Ubi caritas et amor, un responsorio sobre el amor cristiano inspirado en el texto de la Primera Carta de san Juan . Escuchamos también la versión del coro de monjes de San Pedro de Solesmes.
Ubi cáritas est vera, Deus ibi est.
Congregávit nos in unum Christi amor. Exsultémus et in ipso jucundémur. Timeámus et amémus Deum vivum. Et ex corde diligámus nos sincéro. Simul ergo cum in unum congregámur: Ne nos mente dividámur, caveámus. Cessent júrgia malígna, cessent lites. Et in médio nostri sit Christus Deus. Simul quoque cum beátis videámus Gloriánter vultum tuum, Christe Deus: Gáudium, quod est imménsum atque probum. Saécula per infiníta sæculórum. Amen. |
Donde hay amor verdadero, allí está Dios. Nos ha reunido el amor de Cristo.
Alegrémonos y gocemos en él. Tengamos el santo temor y el amor del Dios vivo. Amémonos sinceramente. Cuando nos reunimos, procuremos no estar divididos interiormente. Guardémonos de la discordia y de las discusiones. Cristo, el Señor, está en medio de nosotros. Que podamos también, todos juntos, contemplar tu rostro en la gloria, Cristo Dios, con un gozo inmenso y eterno. Amén. |
La celebración termina con la reserva del Santísimo para la comunión del Viernes Santo, que será adorada especialmente esta noche. En España, una melodía muy asociada a este momento, es un himno compuesto para el Congreso Eucarístico de 1911: Cantemos al Amor de los amores
miércoles, 27 de marzo de 2013
Vexilla regis prodeunt
El poeta Venancio Fortunato compuso un segundo himno en honor de la reliquia de la Santa Cruz, que comenzó a ser venerada en el siglo V en el monasterio de santa Radegunda en Poitiers: Vexilla Regis, es decir, avanzan las banderas del rey. Este himno lo hemos escuchado ya en la versión musical que de él hizo Tomás Luis de Victoria. Hoy vamos a escuchar la composición gregoriana original.
Vexilla Regis prodeunt: Fulget Crucis mysterium, quo carne carnis conditor, suspensus est patibulum. Quo vulneratus in super, mucrone diro lanceae, ut nos lavaret crimine, manavit unda sanguine. Impleta sunt quae concinit, David fideli carmine, dicens: In nationibus regnavit a ligno Deus. Arbor decora et fulgida, or nata Regis purpura, electa digno stipite, tam sancta membra tangere. Beata cuius brachiis, saecli pependit pretium, statera facta corporis, praedamque tulit tartari. O Crux ave, spe unica: Hoc passionis tempore, auge piis iustitiae, reisque dona veniam. Te summa Deus Trinitas, collaudet omnis spiritus: quos per Crucis mysterium, salvas reges per saecula. Amen. | Las banderas del Rey avanzan: resplandece el misterio de la Cruz, donde la carne del creador, fue suspendida en el patíbulo. La cual herida además por la punta terrible de la lanza, para lavarnos de los crímenes, manó sangre y agua. Cumpliéronse entonces los fieles oráculos de David, cuando dijo a las naciones: "Reinará Dios desde el madero". Oh árbol bello y refulgente hermoseado con la púrpura del Rey, escogido del más digno tronco, para tocar tan santos miembros. Dichoso tú,de cuyos brazos, estuvo pendiente el rescate del mundo; hecho balanza de su propio cuerpo y arrebató la presa al infierno. Salve, oh Cruz, esperanza única, en este tiempo de pasión: aumenta a los justos la gracia y a los pecadores borra el pecado. ¡Oh Trinidad, fuente de salvación!, que todo espíritu te alabe; que por el misterio de la Cruz nos salvas del mal por siempre. Amén. |
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